De revolutionibus orbium coelestium

Más de actualidad que nunca…

 

 

“¿Dónde está mi dinero?”

 

La deuda es esclavitud

Sin importar ideología política, cualquier persona comprende que una deuda te hace esclavo. Y que tu esclavitud, respecto al acreedor, crece exponencialmente a medida que crece la deuda.

Una deuda que puedes pagar, te ofrece liberación una vez la pagas. Pero hay un punto de no retorno, perfectamente expresable matemáticamente: si te endeudas demasiado, llegará un momento en que apenas podrás pagar los intereses de tu deuda, con lo cual tu deuda será para siempre. Una angustia permanente que destruirá tu vida. Culpa tuya fue, por aceptar el canto de sirenas…

Todos hemos oído hablar de prestamistas usureros de las calles. Son ilegales. Y si no pagas, te rompen las piernas (matar no te matan porque los muertos no pueden pagar deudas).

También hay prestamistas quasi-legales. Y bueno, luego están los bancos, que son legales tutiplén y no rompen piernas.

Aún así, el modelo de negocio es el mismo: yo te dejo el dinero, pero luego me perteneces, bajo amenaza de algún tipo. Es un pacto con el diablo.

Pacto que tiene razón de ser y es justo y buen comercio, dentro de unos límites sencillos. Simplemente no te endeudes demasiado y simplemente no debe permitirse que el prestamista fuerce, de palabra o de obra, una excesiva deuda sobre el que debe.

Qué fácil, ¿verdad?

 

La pequeña Venecia

 

El otro día leyendo por ahí, me enteré que el Emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Románico Germánico, Rey de España, Nápoles, Sicilia y Cerdeña…y uf qué se yo qué más:

Don Carlos por la gracia de Dios Rey de Romanos Emperador Semper Augusto.

Doña Joana su madre y el mesmo Don Carlos por la mesma gracia Reyes de Castilla, de Leon, de Aragon, de las dos Sicilias, de Ierusalen, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorcas, de Sevilla, de Cerdeña, de Cordova, de Corcega, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias islas y tierra firme del Mar Oceano,

Condes de Barcelona,

Señores de Vizcaya e de Molina,

Duques de Atenas e de Neopatria,

Condes de Ruysellon e de Cerdenia,

Marqués de Oristan e de Gorciano,

Archiduques de Austria,

Duques de Borgoña de Bravante.  (Wikipedia)

 

Bueno, pues que Carlos I, jefe de todo eso y seguramente más, tenía contraídas unas deudas monetarias que no podía pagar, con una familia alemana llamada Weiser. No me meto en detalles, que es rollo y tampoco me lo sé bien, pero no había manera de pagar a esta gente, que muy cristiana no parecía, eso sí.

Así que el Emperador, que de tierras y mapas tenía más que nadie tuvo, les arrendó una parte de la actual Venezuela, como forma de pago. Venezuela, la pequeña Venecia, así llamada por su sistema de aguas y casas, semejante al de Venecia.

Y pa´lla se fueron estos prestamistas alemanes, a ver como le sacaban rendimiento a la inversión. Llamaron al territorio Klein-Venedig (pequeña Venecia, en alemán). Y así, durante 18 años, Venezuela fue de la familia Weiser.

La cosa no le salió bien a los prestamistas. Aunque montaron, según he leído, el negocio de esclavos más grande conocido hasta la fecha, cosa que no agradaba a la corona, lo cierto es que los Weiser no se adaptaron bien a la zona, sufriendo de fiebres y otros males que los llevaban a la tumba rápido. Para colmo de males, el emperador se hartó un poco de ellos y aprovechando que andaban explorando por esas selvas, mandó para la Klein-Venedig a un nuevo gobernador, el segoviano Juan Pérez de Tolosa. Y cuando los Weiser regresaron de la selva, Juan los juzgó y los ajustició. Deuda saldada. Os he arrendado este trocito un tiempo, pero más bien la habéis cagao, así que doy por saldada mi deudadanke schön. Algo así debió de pensar el emperador Carlos, que por aquel entonces (1546) ya hablaba español como uno de Burgos.

¿Qué error cometió la familia prestamista? Pues hombre, uno sencillo: no le prestes pasta al que te puede, porque si le da la gana, finaliza el contrato te guste o no.  (Y en mi opinión, bien legal que fue Carlos, dándoles 18 años de Klein-Venedig en lugar de decir “no os pago y a ver que hacéis ahora”.

 

Prestamistas ahora

 

Los prestamistas, las familias ultramegagiga adineradas, han aprendido mucho desde entonces. Tres trucos sencillos destacan:

  1. Fomenta que la deuda sea impagable: ¡barra libre! ¡coge el dinero! ¡Ya mañana hablamos de las condiciones! ¡Disfrútalo!
  2. Asegúrate de tener la sartén por el mango. El deudor ha de ser inferior en poder militar.
  3. Usa un intermediario marioneta.

Y así llegamos (menudo salto, ya lo sé, pero es por no alargarlo) a las democracias Occidentales actuales, España incluida.  El presi de turno de España, incurre en deudas enormes para pagar a tó lo que se menea que le pueda votar y/o favorezca al prestamista. Y no se preocupen, que aquí damos a izquierdas y derechas. Todos lo hicieron, eso de endeudarse más allá de lo debido. El campeón fue ZP, cierto, pero Rajoy le iguala o le supera.

La deuda se dispara. Pero al gobierno se la pela, porque el prestamista les ha prometido buenos retiros y otras prebendas.  Y si no pagasen, ay si no pagasen. Esto no es los Weiser contra Carlos I. Esto es el imperio monetario más grande que la Humanidad ha conocido, contra el presi de España (o Francia o Italia, etc). Pagarás, condenao, ya lo creo que pagarás.

O bueno, más concretamente, pagarán tus votantes, que serán mis esclavos. Ahora mando yo, el prestamista. Ya no hay emperadores…

El futuro de tus trabajadores, de tus conciudadanos, presidente, es mío. Y el de sus hijos y sus nietos, si los hubiera. La deuda se ha contraído hipotecando toda la futura labor de los habitantes y sus descendientes, ad aeternum. Es impagable y equivale a esclavitud.

Y ahora sí, por fin, yo el prestamista, puedo hacer del Mundo, mi “Pequeña Venecia”. El mercado de esclavos más grande jamás concebido. Y como esclavos, aceptaréis cada cosa que yo os vaya imponiendo, pues vuestros gobernantes son estómagos agradecidos que trabajan para mi.

Para empezar, qué tal..

  • ¿Unas fronteras abiertas que disminuyen vuestros salarios y diluyen vuestra cultura?
  • ¿Un poquito de “ecologismo” para que la energía sea más cara y os empobrezca?
  • ¿Una leyes que atenten contra las libertades del individuo y de la empresa?
  • ¿Como la ley “antitabaco”, por ejemplo?
  • ¿Y fomentar una natalidad baja? Así os puedo sustituir por gente más pobre aún.
  • ¿Un poco de vegetarianismo, para que andéis débiles de fuerzas?
  • ¿Animalismo, para que penséis en cuidar gatitos y no en tener niños?
  • ¿Feminismo extremista, para que os llevéis mal hombres y mujeres?

Hay tantas posibilidades…

  • ¿Qué tal un poquito de nacionalismos regionales que fracturen vuestras naciones?

 

Esto va a ser divertido.

 

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