Un futuro para recordar

Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum

Flavius Vegetius Renatus, “Compendio de técnica militar”, Imperio Romano, Siglo IV.

La frase es más conocida como: “si quieres la paz, prepara la guerra”.

Imaginad un futuro en el que reina la más absoluta paz.  Hijos y nietos han crecido en un mundo sin mayor violencia. Y la violencia es algo innombrable, inaceptable. Imposible, de hecho. Nadie sabe combatir. No hay armas ni conflictos. Toda la población común cree en la no violencia. Levantar la voz o decir un taco, son agresiones que asustan a todos y están prohibidas.

En un mundo así, más tarde o más temprano, a alguien se le ocurrirá que el primero que esgrima un palo y actúe con violencia, será el rey. No encontrará oposición. Será el dictador supremo…

Somos lo que somos.

Stanley Kubrick supo expresarlo en una tremenda escena, recreando lo que en algún momento ocurrió, quien sabe cuándo y en qué especie antecesora del ser humano:

Un fémur puede romper un cráneo. El de un tapir o el de mis enemigos. ¡Ahora soy invencible! Ahora, aquí mando yo y ya no volveré a pasar hambre ni sed. Mataré y comeré. Y le robaré el agua y las hembras a mis enemigos si se interponen en mi camino.

Y desde entonces, la única manera de oponerse a él, fue utilizar otro fémur. O algo mejor que se pudiese inventar. Todas las tribus que quisieron sobrevivir, han seguido ese camino, que va del fémur a las armas nucleares.

El pacifismo, prepara siempre la destrucción de la tribu pacifista. El que no se defiende, pierde. No es posible una humanidad pacífica. Más tarde o más temprano, alguien cogerá un palo y si nadie se le opone, dominará a los demás.

Decía Ronald Reagan que la libertad se defiende mediante el uso decidido de la violencia ordenada. Y tenía razón. Es por eso que los policías llevan pistolas y no flores. Aunque el método no es perfecto, la ley y el orden se mantienen así.  Si atracas un banco o pones una bomba o supones un peligro para la nación, o quebrantas la ley en forma grave, vendrán unos señores armados que firmemente te pedirán que te entregues o te matarán si es necesario. Violencia ordenada.

Bueno, eso solía ser así.

Pero como nos hemos vuelvo muy buenos y muy pacíficos y muy comprensivos, la cosa ya no funciona tan bien.

Sorprendente.  Pero claro, es que nadie quiere hacerle daño a nadie. Y es comprensible y loable.

-No podemos liarnos a tiros solo porque intenten cruzar una frontera…

Una tribu, una civilización tolerante y avanzada, intenta hacer el menor daño posible para mantener el orden, cierto. Pero ¿dónde está el límite?

Llega un momento en que tantas buenas intenciones, impiden mantener el orden.

 

Y no todas las tribus son “avanzadas” ni “tolerantes”. Ni nunca lo serán todas. Ni todos los individuos. Y si nadie se les opone con violencia ordenada, vencerán.

La tribu de los monos con fémures, vence a la tribu que pide “paz” y “amor”. Vence mediante una guerra.

Es tan simple y tan obvio que lo sabían los romanos. Y lo sabían los griegos. Y los egipcios. Y los hombres de las cavernas. Y lo saben hasta los chimpancés. O los críos en el patio del cole.

Si quieres paz, debes prepararte para la guerra. Defenderte. Enseñar los dientes. Y si hace falta, usarlos. Hay que amedrentar al enemigo, para que desista y se porte bien. Y si no se rinde, se aplica más violencia. Y así sucesivamente hasta que gane uno de los dos.

Son numerosas las ocasiones en las que una tribu, una cultura, una civilización, prefirió evitar el conflicto. Y acabó envuelta en una guerra total. O peor aún, fue exterminada por su propia ceguera buenista.

Europa se dirige hacia esto:

O quizás hacia esto otro:

estado2bislamico2by2bpodemos

 

A menor escala, esto ha ocurrido con ideas políticas, regionalismos, preferencias religiosas. Y hasta con el tema que mayormente ocupa a este cuaderno. Si van a por tí y no te defiendes, perderás.

Y al final, como aquel reportero español, acabarás llamando frenéticamente a los hombres fieros y armados hasta los dientes que tanto criticaste, para que te defiendan de otros hombres fieros y armados hasta los dientes que quieren matarte.

Y quizás entonces, como le pasó a ese reportero, sea demasiado tarde.

 

Pero hablábamos en el título de un futuro para recordar…

Como ejercicio para este agosto, en plan Cuadernos Santillana, te recomendamos una peli profética que habla de todo esto y hasta del tema principal de este cuaderno.

El que no se defiende, pierde. Una civilización buenista, es una civilización suicida. El que tiene el palo manda. Defiende tu libertad.

Demolition Man (1994). Ficha técnica. Con Sylvester Stallone, Wesley Snipes, Sandra Bullock.

 

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Esta entrada fue publicada en "Progresismo", Contra la ley antitabaco, Decadencia de Occidente, El que resiste, gana, Youtube. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Un futuro para recordar

  1. mirentxu dijo:

    Si. Completamente de acuerdo

    Le gusta a 1 persona

  2. ramrock dijo:

    Reblogueó esto en Ramrock's Blogy comentado:
    #Actualidad #Política #Progresismo #Buenismo #Pacifismo #Tolerancia #TONTOrancia #CorrecciónPolítica #Occidente

    Me gusta

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