Fumando en Grecia

 

Desde Grecia, cuna de la democracia y reducto europeo de libertad para las personas que fuman tabaco, arranca un nuevo cuaderno contra la ideología antitabaco

Traducimos su segunda entrada, por considerarla representativa del viaje iniciático que muchos hemos recorrido tras La Prohibición. Es una entrada bellamente escrita, en la que encontraréis comprensión, abrigo y ganas de luchar.

Y además también podréis sentir sana envidia de su autor, Nisakiman.  Exiliado en un país libre, puede volver a vivir la vida como antes la vivíamos nosotros…

 

 

Esa segunda entrada tan difícil …

Por: Nisakiman. 27 de julio de 2017
En primer lugar, me gustaría una vez más agradecer a todos por sus comentarios alentadores y de apoyo en mi primer post. Me quedé bastante sorprendido por cuántas personas dedicaron un tiempo a comentar. ¡Pasé la mitad del día ayer permitiendo comentarios! Afortunadamente, sólo tengo que hacer eso una vez para cada comentarista, por lo que ha sido cosa de una vez.

Me hizo darme cuenta de lo mucho que nos hemos convertido en una comunidad, sin obstáculos por la ubicación geográfica, pero unidos por una situación común. Como Frank ha señalado muchas veces en su blog, todo lo que hace falta es que un pequeño grupo de personas se unan en una unidad con un único objetivo, y tenemos los comienzos de una fuerza con la que hay que contar.

Sin embargo, seguimos siendo una minoría sitiada, sufriendo el tipo de discriminación con la que no encuentro paralelo desde los aspectos más oscuros de los años treinta. Sí, ha habido discriminación dirigida a personas negras, gays y otros grupos durante el siglo pasado, pero ha sido más bien una discriminación pasiva. Es decir, la gente puede haber tenido prejuicios, y actuar sobre esos prejuicios, pero nunca hubo una campaña organizada y sancionada por el gobierno para activamente desmantelar esos grupos minoritarios y expulsarlos de la sociedad a través de medidas cada vez más desagradables y punitivas. El único paralelo en el que puedo pensar es en la persecución de los judíos, que por supuesto fue mucho más allá de las sanciones que nosotros como fumadores sufrimos, pero en principio sigue siendo el mismo enfoque: estigmatizar, marginar, saquear, degradar, despreciar, denunciar y acusar de todos los males de la sociedad. Lo único que los anti-fumadores no han conseguido todavía es convencer a los políticos de los méritos de Zyklon B como una solución permanente al ‘problema de fumar’.

Pero es lo que hay, y debemos lidiar con ello lo mejor que podamos. En realidad veo una luz al final del túnel. Es una luz débil y parpadeante todavía, pero está ahí.

He fumado la mayor parte de mi vida. Me gustó desde el principio, y todavía obtengo una gran cantidad de beneficios y placeres del tabaco. Lo que supongo es obvio, en realidad, porque si hubiera dejado de disfrutarlo, por supuesto habría dejado de fumar.

En mis tiempos, cuando yo era joven, fumar era considerado perfectamente normal. Un montón de gente fumaba, y nunca fue un problema.  Uno nunca oía a los no fumadores quejarse sobre lo que “apesta” el humo del tabaco. Mis padres eran no fumadores, pero siempre había una caja de madera tallada llena de cigarrillos de varias marcas disponibles para los huéspedes, y los ceniceros se sacaban siempre cuando teníamos invitados fumadores. A mi madre, aunque nunca fumó, le gustaba el olor del humo del tabaco, especialmente el del tabaco de pipa. Nunca conocí la opinión de mi padre; era un hombre inescrutable que rara vez expresaba su opinión públicamente sobre cosa alguna; tal vez porque era un militar que sabía muchos secretos de estado, y por ello pensaba que la discreción es la mejor parte del valor, cualquiera que fuera el tema. Sin embargo, fumó en pipa por algunos años en su juventud. En una vieja foto de él sentado a horcajadas en su moto BSA en su uniforme, la pipa apretada entre sus dientes, se le veía muy gallardo.  Así que supongo que a él probablemente también le gustaba el olor del tabaco.

Así que fumar era un pasatiempo corriente, aceptable. Podías fumar en cualquier lugar. Autobuses, trenes y aviones; teatros, cines y bibliotecas; médicos, salas de espera y hospitales; pubs, clubes y salas de conciertos. No era un problema. Era sólo uno de los placeres simples de la vida que muchos disfrutaban.

Desde entonces, durante los años transcurridos, se ha producido una gradual progresión, rodaja a rodaja, hacia convertir al tabaco en un producto prohibido, diseñada por una pequeña pandilla de fanáticos, bien financiados e influyentes, que, por alguna razón desconocida, odian al tabaco desde el fondo de sus almas. Han estado jugando un juego a largo plazo, por lo que la mayoría de la gente (sin duda los no fumadores) simplemente no ha notado la escalda gradual de la retórica anti-tabaco, tan poco a poco que ha sido. Y a medida que la propaganda ha ido haciendo su trabajo de molienda, los no fumadores que hace treinta años no se habrían dado cuenta de que uno fuma, ya no permiten que nadie fume en sus casas; de repente piensan que cuando han estado con fumadores, necesitan lavar toda su ropa y ducharse; retroceden ante una voluta de humo de tabaco por la calle. Todo ello cosas que hubieran sido impensables hace tres décadas. El poder de la propaganda no se debe subestimar.

Esta transformación se ha logrado mediante el uso de variadas formas de engaño, como la mayoría de nosotros somos ahora conscientes.

En primer lugar, el aspecto de la salud. Un estudio de Doll y Hill en los años cincuenta encontró una correlación entre fumar y el cáncer de pulmón. A pesar del hecho de que en el primer estudio se había descubierto que los fumadores que inhalan eran menos propensos a contraer cáncer de pulmón que los que no inhalan, y a pesar de que el más reconocido estadístico del momento manifestó su desprecio por este estudio por no ser ni de lejos lo suficientemente riguroso, y por tanto no concluyente, el lobby antitabaco se aferró a él como su fuese un salvavidas. A través de una implacable propaganda, lograron convertir la hipótesis en un hecho innegable para la percepción pública. Esto también a pesar (hay muchos “a pesar” en esta historia) del hecho de que los investigadores fueron incapaces de reproducir en el laboratorio el mecanismo por el cual fumar causa cáncer de pulmón, lo cual es por supuesto la prueba definitiva de cualquier hipótesis. Los experimentos o pruebas que pueden ser reproducidos proporcionan pruebas empíricas. La correlación no. Y todavía, sesenta años y Dios sabe cuántos animales de laboratorio más tarde, todavía no han sido capaces de demostrar el mecanismo por el cual se supone que fumar causa cáncer de pulmón. Sin embargo, al lobby anti-tabaco no le preocupan los hechos. La percepción pública lo es todo.

En segundo lugar está el esfuerzo por “des-normalizar” el hábito de fumar como hábito social. El eje central de esta ofensiva fue inventar el concepto de “humo de segunda mano” (SHS). A pesar de que todavía no hay evidencias estadísticamente significativas para respaldar la teoría del SHS, la industria del control del tabaco, sin embargo, declara los “peligros” de SHS como un hecho incontrovertible. Cuando tienes un presupuesto anual de miles de millones de dólares y puedes saturar los medios globales con tu mensaje, los hechos son fácilmente anulados. Este era el Santo Grial que habían estado tratando de crear durante años, la tormenta perfecta que ahora podían desatar sobre aquellos a quienes despreciaban. Así, aupados sobre la afirmación infundada (o más exactamente, fraudulenta) de que el humo de segunda mano representa un peligro para los demás, los moradores del lobby antitabaco fueron finalmente capaces de formular la ruta que tomarían hasta el final. Y así llegó la prohibición de fumar en cada vez más lugares, lo que significó la erosión gradual del derecho de las personas a tomar sus propias decisiones.

Fue en esta coyuntura – alrededor de 2007 – que comencé a darme cuenta de lo que estaba sucediendo. Hasta entonces, mas o menos aceptaba el goteo continuo de la propaganda: fumar te da cáncer de pulmón; fumar te da ataques al corazón; fumar te arruga como una pasa, vas a morir una muerte horrible aun siendo joven, etc. etc. Sí, sí, pero me gusta, así que al diablo con las consecuencias, y de todos modos, soy joven e inmortal. Lo tomé todo con algo de escepticismo, pero debido a que “los expertos lo habían dicho”, lo acepté como básicamente cierto. Era sólo un ruido de fondo.

Cuando la prohibición de fumar en los pubs del Reino Unido empezó a discutirse (sobre la base del “peligro” del humo de segunda mano), el tema surgió en un foro de Internet que solía frecuentar, lo que me hizo pensar en ello. Y cuanto más lo pensaba, más risible me resultaba el concepto. Yo era una de sólo dos personas en el foro que rechazaban  las afirmaciones de la teoría del humo de segunda mano, y me encontré involucrado en un feroz debate sobre el tema. Todo lo que yo tenía a mi disposición era evidencia anecdótica y el sentido común. Argumenté que yo era de la generación llamada Baby-Boomer, que creció en un ambiente cargado de humo de tabaco, y que como generación fuimos la generación más apta, más saludable y de más larga vida. ¿Cómo podría entonces el humo de segunda mano ser tan peligroso? Pero mis palabras cayeron en saco roto, y la respuesta era siempre que “los expertos han dicho” y que “la investigación ha demostrado”. A pesar (otra vez) de lo que dijeran los “expertos” y los “estudios”, la teoría era una mierda. Nunca dejará de sorprenderme cómo la gente puede ignorar la evidencia ante sus ojos en favor de lo que los expertos les dicen que deben creer.

Pero yo necesitaba más información para respaldar mis convicciones, así que me volví a Internet y comence a buscar esa información.

El principio fue bastante desalentador, ya que todo lo que parecía haber eran artículos que contaban lo mortal que era el humo de segunda mano.  Montones y montones inundaban los resultados del buscador. Yo no sabía entonces que los bolsillos profundos del Control de Tabaco podían contratar a los mejores chicos de TI, chicos que sabían cómo manipular los motores de búsqueda para que sólo los artículos a favor de la teoría apareciesen en las primeras páginas. Es muy difícil para alguien sin experiencia que busca la verdad (como yo en ese momento) desenterrar la realidad cuando las organizaciones poderosas buscan enterrarla.

Pero perseveré y cavé cada vez más profundamente para encontrar los trabajos de investigación originales que dieron lugar a los estudios . Y en el camino, también encontré una serie de blogs de personas que compartían de manera similar mi escepticismo del mensaje que estaba siendo transmitido desde todos los medios de comunicación. Y no sólo había bloggers tan escépticos como yo, también había investigadores asiduos (como lo eran muchas de las personas que comentaban en sus blogs) que habían descubierto mucho más de lo que jamás yo podría haber esperado encontrarme. Y cuanto más aprendí, más me di cuenta de lo que se había timado masivamente a la sociedad. No tenía ni idea del nivel de engaño al que las organizaciones anti-fumador estaban dispuestas a descender con tal de impulsar su ideología. Las mentiras, la exageración, los tejemanejes eran absolutamente impresionantes en su magnitud colosal. Era ingeniería social a escala masiva, global.

Así que mi escepticismo suave comenzó a endurecerse. Y cuanto más descubrí, más cínico me convertí respeto a todo este triste espectáculo. Cada nueva “revelación” sobre los peligros de fumar yo la veía con ojos cada vez más hastiados, y con buenas razones, porque cuando profundizaba en las afirmaciones que hacían estos llamados “expertos”, siempre encontraba que se basaban en estadísticas dudosas, en datos escogidos a dedo, en información engañosa e hipérbole.

Y así aquí estoy -un fumador militante. Nunca fui militante de ninguna puñetera cosa antes en mi vida, pero supongo que la persecución basada en las mentiras y la desinformación pueden hacer militante a un hombre. ¡Si hubiera estado viviendo en el Reino Unido, probablemente habría optado por la lucha armada!

 

Afortunadamente, aquí en Grecia, la máquina de propaganda anti-tabaco sigue sumida en la reticencia de las autoridades griegas a tratar de micro-gestionar la vida de las personas (probablemente porque saben que los griegos no son muy micro-manejables), así que para mí la batalla es una que lucho en las costas extranjeras. Pero todavía estamos aquí, en Grecia, sujetos a los diktats de Bruselas, como por ejemplo tener que desfigurar los paquetes con porno médico y la subida continua de los impuestos sobre los productos de tabaco (un 50% en los últimos dos años). Sin embargo, aunque los eurócratas pueden dictar lo que los paquetes muestran, y cuánto cuestan, lo que todavía no tienen es poder alguno sobre la forma en que los griegos piensan. Así que aquí, hemos llegado a una especie de punto muerto con los antitabaco. Y para ser honesto, dudo bastante que el Control del Tabaco sea capaz de hacer avances de importancia. Somos la pequeña nación que se opone a las implacables fuerzas del Control del Tabaco, y espero sinceramente que nuestra actitud aquí en Grecia sea una fuente constante de frustración y enojo para los entrometidos obsesivos de la industria antitabaco y un ejemplo para otros países que están siendo obligados a aprobar una fuerte legislación antitabaco.

 

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Esta entrada fue publicada en Contra la ley antitabaco, Expulsado del mundo, Intolerancia antitabaco. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Fumando en Grecia

  1. Elena Sanz-Orrio dijo:

    Encuentro el artículo francamente bueno. Comulgo con todo loq

    Le gusta a 1 persona

  2. Elena Sanz-Orrio dijo:

    Encuentro el artículo francamente bueno. Comulgo con todo lo que dice y también con el optimismo que rezuma.
    Perdón por la respuesta inacabada. Es que se me ha adelantado el ordenador.

    Le gusta a 1 persona

  3. Deckard dijo:

    Buena noticia que Nisakiman haya creado este blog, y más cuando vive en un país donde nadie en la hostelería cumple la ley antitabaco. Estoy de acuerdo con él en todo lo que dice, sobretodo con lo de que nunca fue militante de nada excepto ahora contra las leyes antitabaco. Creo que va a hacer una gran labor para que la gente fuera de Grecia se entere de que es posible luchar contra las leyes antitabaco y otras leyes injustas que se promueven desde Europa.

    Le gusta a 1 persona

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