A Different Sort of Reality TV

Frank Davis

I don’t watch TV these days. I don’t want to watch it. I stopped watching years ago.

I think I started to stop watching TV when they stopped allowing smoking on TV. And in the UK that was probably back in the 1990s, if not before.

I had a similar experience with movies. The old cinemas, back in the 50s and 60s, were warm, welcoming, smoky places. Sometime around 1990, maybe earlier, they were sterilised, when smoking was banned in them.

And of course the pubs and restaurants and cafes and clubs were all sterilised in 2007, when smoking was banned in them as well. I only ever sit outside them now, in the gardens where smoking hasn’t (yet) been banned.

Once smoking gets banned somewhere, I get banned there too. Or at least I’m no longer welcome there, so I may as well be banned. So when they banned…

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3 respuestas a A Different Sort of Reality TV

  1. Deckard dijo:

    Sólo quería contar una historia sobre mi hijo, el colegio y la ley antitabaco.
    Ya he mencionado alguna vez que intento que mi hijo piense libremente, sin obligarlo a que piense como yo, aunque es inevitable que los niños tomen ejemplo de nuestras acciones más que de lo que decimos.
    Hace unos meses me dijo que les habían planteado en clase de ética el concepto de libertad, que cada uno eligiera un tema para hablar sobre ella, mi hijo eligió la libertad de fumar y la ley antitabaco y expuso más o menos lo que decimos aquí, aunque él no fuma, por supuesto.
    Poco tiempo después vino del colegio con una encuesta de preguntas que le habían dado en clase de Educación Física, preguntas capciosas del tipo: ¿crees que fumar es malo?, cuando 10 minutos antes los habían estado adoctrinando sobre lo malo que es el tabaco. Él estaba preocupado, yo ya sabía por qué, pero lo piqué: “responde lo que piensas, no lo que quieren ellos”, él se quedó callado y yo le dije: ¿no respondiste acaso lo que pensabas hace poco, en clase de Ética? y él me replicó lo que yo ya sabía: que en clase de Ética el ambiente era de respetar todas las opiniones, porque trataban precisamente ese tema: la libertad, incluso la profesora potenciaba que cada uno diera su libre opinión, pero ahora no era así, les estuvieron dando una charla sobre lo malo que era el tabaco y ya se sabía lo que se esperaba que contestaran, es decir, se sentía presionado. Yo le dije: “hijo, te comprendo, así que, por mí no lo hagas, no defiendas mi opinión, (aunque coincida con la tuya), es mejor que digas lo que esperan que digas”. Él se quedó callado de nuevo y al día siguiente cuando vino le pregunté qué había respondido, me dijo: “respondí lo que yo pienso, no lo que quieren ellos que piense”, cuando yo lo abracé y le dije que estaba muy orgulloso de él, se puso muy contento, en realidad sabía que había hecho lo que debía, (yo hubiera estado orgulloso de él aunque hubiera hecho lo contrario, pero así, más todavía, por ser honesto consigo mismo y con los demás, y valiente).

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  2. Deckard dijo:

    Se me olvidó: mi hijo tenía 13 años cuando sucedió eso.

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  3. Lecroix dijo:

    Espero q todo el mundo lea este emocionante comentario tuyo, Deckard. El mundo necesita mucha mas gente honesta y valiente como tu hijo y tu. Muchisimas gracias.

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