Cervantes el “marine”: versión para todos los públicos

Tuve que utilizar la palabra “marine”. Desgraciadamente mi sobrino conoce esa palabra, pero no sabe lo que es un Infante de Marina No sabe que el cuerpo de “marines” más antiguo del mundo, es el español. No sabe que España creó el concepto de “marine”. Y como en la escuela no se lo van a contar…

Mi sobrino sí ha oído hablar de Cervantes. El Quijote y todo eso. Todavía no está prohibido mencionar a Cervantes o a su Don Quijote en la escuela. Pero hace mucho que se censura la gloria militar del Infante de Marina que fue Cervantes…

Yo mismo no sabía que Cervantes fue un “marine”. Escritor, sí.  Pero ¿marine? Ah, sí bueno, en el cole nos mencionaron lo del “manco de Lepanto”. Pero, ¿qué conio es  un “Lepanto“?

Y así quedó la cosa para mí, hasta que desde la ley “antitabaco” me convertí en más ermitaño de lo que ya era y en más lector de lo que ya era. No le voy a dar las “gracias” a la puñetera ley, pero si te j*den por un lado, habrá que buscar cosas positivas por otro.

Tras explicar someramente  a mi sobrino que Cervantes fue un guerrero, Infante de la Marina Española,  “en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros”,  volví a olvidarme del tema.

Hasta ahora mismo, que acabo de recordar que en este cuaderno se escribió sobre ello.

Ya perdonarán los más instruidos conocedores de la Historia de España los errores que yo pueda cometer al contar un poquito de la vida de Cervantes como soldado. Todos los errores que yo cometa, son bienintencionados y producto de lo poco que sé. Pero encantado corregiré lo que haga falta si se me demuestra que merece corrección.

En fin, without further ado, que dicen los que se inspiran en la obra de Shakespeare, contemporáneo de Cervantes, os vuelvo a publicar la entrada que hablaba de Cervantes, el manco de la Batalla de Lepanto.

Ah, pero cáchis, ya que estoy, recordar que ambos escritores murieron en la misma fecha, 23 de abril de 1616. Vaya coincidencia, ¿no? Los dos autores más traducidos y conocidos de la Humanidad, mueren el mismo día (¡rápido, cita una obra de Cervantes y otra de Shakespeare! Don Quijote siempre gana 😉 ).

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Ya estoy divagando 😀

“Cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras”. Algo que al parecer nunca dijo Cervantes, igual que Shakespeare nunca dijo “without further ado”.

Y oye, que mu moderno Chéspir con el pendiente, pero me mola más la seriedad del soldado Cervantes.

Ah, sí, la entrada. Joer, que me distraigo solo….

El marine y los musulmanes

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No es la historia de Rambo, pero comenzó de la misma manera: un soldado herido y hecho prisionero en combate, esclavizado y torturado durante cinco largos años que tras su retorno a casa, recibe insultos por parte de aquellos que no habían vivido la batalla y que no podían comprender la gloria de sus heridas o de su aspecto envejecido.

Estando bien instruido en las letras, este soldado decidió escribir una respuesta a los insultos recibidos:

“Lo que no he podido dejar de sentir es que me note de viejo y de manco, como si hubiera sido en mi mano haber detenido el tiempo, que no pasase por mí, o si mi manquedad hubiera nacido en alguna taberna, sino en la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros. Si mis heridas no resplandecen en los ojos de quien las mira, son estimadas a lo menos en la estimación de los que saben dónde se cobraron: que el soldado más bien parece muerto en la batalla que libre en la fuga, y es esto en mí de manera, que si ahora me propusieran y facilitaran un imposible, quisiera antes haberme hallado en aquella facción prodigiosa que sano ahora de mis heridas sin haberme hallado en ella. Las que el soldado muestra en el rostro y en los pechos, estrellas son que guían a los demás al cielo de la honra, y al de desear la justa alabanza; y hase de advertir que no se escribe con las canas, sino con el entendimiento, el cual suele mejorarse con los años.”

Quien escribió estas líneas fue un marine,  un marine del primer cuerpo de marines de la Historia: Don Miguel de Cervantes.

Herido y capturado por los musulmanes en la decisiva  Batalla de Lepanto (1571), sufrió cinco años de cautiverio. Pero la batalla fue ganada y los musulmanes una vez más tuvieron que renunciar a su intento de islamizar Europa. Sin duda muchos de ellos mascullaron rabiados al retirarse: “volveremos”.

Quien insulta a Cervantes es un tal Alonso Fernández de Avellaneda, pseudónimo que esconde a alguien envidioso en extremo de Cervantes, que llegó a escribir un Segundo Tomo del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, apócrifo y de calidad muy inferior al original, publicado en Tarragona.

A día de hoy, sigue sin saberse con certeza quién se escondía tras el pseudónimo. Sin duda una persona envidiosa, capaz de despreciar a los que luchan por su patria, una persona tramposa y carente de originalidad, con toda la mala leche y con cero valor.

No ha cambiado mucho el cuento en estos siglos. Más que nunca España está llena de Avellanedas, que ahora ya incluso colaboran con los musulmanes en su enésimo intento por la islamización de Europa. Su bandera es un círculo morado…

Cervantes siempre comprendió la amenaza del extremismo musulmán. Sus escritos lo reflejan bien. Y seguramente hoy mismo si pudiera, manco y viejo, retomaría el combate contra ese atroz enemigo de siempre, el Islam. Y contra quienes desde dentro de España, lo apoyan.

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