La vida se abre camino (redux)

La estación final

Lo decíamos en Legalizar el tabaco (traducido), pero la noticia ya ha llegado a España.

Y también hemos comentado esto en muchas otras ocasiones: las compañías que comercializan tabaco (o cualquier otro producto), no existen para defender libertades sino para ganar dinero. Y lo ganan dentro de las limitaciones que les imponen los gobiernos.

Esto es así para el tabaco, los coches, la fruta o los móviles.

Por supuesto las grandes compañías negocian con los gobiernos las reglas, las leyes, los impuestos a pagar. A veces tienen las de ganar a la hora de imponer condiciones (como las farmacéuticas) y a veces las de perder (como las tabaqueras o las petroleras o los fabricantes de coches).

Así, un fabricante de automóviles no vende los automóviles que quisiera vender, los que sabe quieren sus clientes. No. Vende los automóviles que el gobierno le permite fabricar. Y dentro de las limitaciones que impone el gobierno, luego trata de contentar a sus clientes.

Y la opinión de los clientes, también puede ser cambiada. Por modas, por series de tv, por grupos de influencia, por gobiernos. La empresa se adaptará a esos gustos, aunque sean absurdos.

En el ejemplo de los automóviles, los gobiernos han ido gravando duramente los caballajes, los consumos elevados, las emisiones de CO2. Para adaptarse, los fabricantes han creado automóviles más ligeros, más de “plastico”, con bajos consumos.

Pero sigue sin ser suficiente. Porque la dirección en la que quieren ir los gobiernos actuales es clara: coches eléctricos. Y prohibición de los coches de combustión.

Esta idea es absurda desde el punto de vista de la física y la ingeniería. Pero eso a la empresa no le importa. No es su misión educar a los políticos o al público. ¿Queréis coches eléctricos, aunque sean peores que los normales? No hay problema. Yo os los fabrico. Y diré que son buenísimos y que los coches normales son malísimos.

Porque es que tampoco es la misión de la empresa el ser “moral”. Ni “defender la verdad”. Su misión es ganar dinero (y me parece bien).

Es por eso que tenéis a las petroleras invirtiendo en parques eólicos, paneles solares y otras cosas más inútiles que útiles. Y es por eso los fabricantes de automóviles invierten en coches híbridos o eléctricos. Y es por eso que Philip Morris hará lo que os pondré después.

Lo hacen porque reciben subvenciones, ventajas fiscales y porque da “buena imagen”. No lo hacen porque crean en ello.

Y si un día la moda es fabricar gorras con hélice, eso harán.

Man dressed like nerd.

Se encogerán de hombros pensando en lo loco que está el mundo y cantarán las excelencias de las gorras con hélice mientras cuentan billetes camino del banco, partiéndose de risa todo el camino (y de nuevo me parece bien).

Una forma de equilibrar estos absurdos, solía ser la competencia entre compañías. Si la compañía A fabrica tonterías, la B no. Y así uno podía escoger libremente.

Pero en un mundo cada vez más regulado, con más leyes y más burócratas creándolas y viviendo de ellas, llega un momento en que todos los fabricantes, venden una misma cosa. El consumidor ya no puede escoger. Todo es lo mismo, o parecido. Y eso ya no me parece bien.

Las leyes y regulaciones en exceso, favorecen siempre a las compañías más grandes, en detrimento de las pequeñas.

Al final solo quedan dos poderes: la multinacional y el gobierno.

Y esos dos poderosos caballeros tienen todas las sartenes por todos los mangos, cosa que NUNCA beneficia al consumidor. El libre mercado, la libre competencia entre múltiples compañías, va desapareciendo. Y esa libertad era lo único que defendía los gustos del consumidor.

Y si aún dudáis, pensad en como funcionan las eléctricas en España. No hay libre mercado, no hay libre competencia. Todo el pastel está repartido entre 4 compañías y el gobierno de turno. Con intercambio de favores mutuos como guinda. Y al consumidor le toca pagar una energía carísima, sin poder escoger siquiera la fuente. Todo es muy “verde”, eso sí. Y con ese barniz, asunto arreglado y a tragar, “medidores inteligentes” (ojos del Gran Hermano), incluidos.

Expuesto todo esto…¿por qué iba a comportarse de manera diferente el mayor fabricante de tabaco del mundo, Philip Morris?

Como dijimos anteriormente

“…nada nuevo e inesperado. Lógicamente Philip Morris se prepara para cambiar de modelo de negocio si los cigarrillos son prohibidos.

Se ha dicho muchas veces aquí: las tabaqueras no lucharán por la libertad. Su negocio es el dinero (lógicamente), no la política. ¿Que los políticos prohíben los cigarrillos de tabaco? Pues no pasa nada, los fabricamos de marihuana. O de lo que nos diga el gobierno de turno.”

Y ahora el artículo. Muy antitabaco, como es habitual en El Economista y con una Philip Morris super políticamente correcta y antitabaco también (igual que las petroleras ahora son “pro energías renovables”).

Marlboro lanza en España un producto menos dañino para retirar los cigarrillos

Creo que el titular resume todo. Lo digo por si no os apetece leer todo el artículo. Es tan solo un artículo antitabaco destinado a hacernos creer que el tabaco ha llegado a su final. A su estación final: la prohibición.

Pero en realidad, todo esto no es más que una operación de maquillaje. Igual que las que hacen las petroleras con sus molinos de viento o los fabricantes de coches con sus híbridos. PM quiere “quedar bien”.

Pero si la prohibición total llegase, la vida se abrirá camino. Y el contrabando de tabaco de verdad se pondrá las botas tanto, tantísimo, como se las puso Al Capone con el alcohol y la Ley Seca.

El contrabando, ganaría más dinero que la propia PM. Si no está ocurriendo ya. Los malandrines  de PM bien lo saben.

Por eso el director de PM en España, Mario Masseroli, termina diciendo:

Para evitar el crecimiento del contrabando, Masseroli insiste también en la necesidad de mantener una estabilidad fiscal. “Una subida de impuestos, como ocurrió en el pasado, puede tener efectos contraproducentes, porque el consumo se puede derivar hacia el tráfico ilícito”, asegura.

😀 😀 😀

La vida se abre camino, sin duda. Siempre al final lo hace.

Esa es la verdadera y única estación final.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Contra la ley antitabaco, El que resiste, gana. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a La vida se abre camino (redux)

  1. Mirentxu dijo:

    Y me pregunto: ¿No estaban ya los cigarrillos electrónicos? ¿Y no dijeron que eran malíiiiiisimos y que solo se podían utilizar en aquellos sitios en que fumar tabaco estaba permitido?
    De verdad que no lo entiendo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s