No se podía vencer de otra manera

No supieron morir de otra manera

2 Mayo, 2017

 

Campaban a sus anchas. Llegaron con engaños y entraron hasta la cocina, sin miramientos. Con la soberbia de quien se sabe impune pase lo que pase.

Nuestro Gobierno había aplaudido servilmente la invasión. La familia real estaba a palos, ocupada en intrigas y pasando de su pueblo. Los mandos del Ejército se habían arrastrado hasta el punto de desarmar a nuestros soldados y la cúpula de la Iglesia, por la que tanta sangre española se ha derramado durante siglos, miraba para otro lado, indolente.

Estábamos solos. Humillados, insultados y vendidos. Apretando los dientes y agachando la cabeza.

…Hasta aquella mañana.

Aquella mañana de mayo el pueblo estalló y se revolvió con furia. Cada calle se convirtió en un campo de batalla. Cada casa era una trampa para el francés. Manolos, majas, ancianos, mendigos, niños y curas saltaron a las calles, a pelear contra el invasor.

Los castizos que se enfrentaron a los mamelucos en La Puerta del Sol, las madrileñas arrojando muebles a los gabachos desde las ventanas, los capitanes Daoiz y Velarde defendiendo Monteleón y obedeciendo antes al honor que a la disciplina, el teniente Ruiz aguantando las oleadas francesas junto a los vecinos del cuartel de artillería, los presos liberados bajo palabra que volvieron voluntariamente a la prisión al terminar los enfrentamientos, cumpliendo así su promesa, los niños lanzando piedras contra la mejor caballería del mundo…

Las calles de Madrid se bañaron en la sangre de cientos de héroes que combatían, sabiéndose sin posibilidad de victoria. No actuaban con lógica, sino con orgullo. Con natural, legítimo y letal orgullo español.

España hoy es un fiel reflejo de todas las circunstancias que empujaron a nuestro pueblo a escribir una página de oro en los anales de la Historia. En este momento, de hecho, compartimos una situación muy similar en muchos aspectos a la de aquella nación sometida de 1808. Sin ir más lejos, los primeros párrafos de este texto podrían referirse perfectamente a la España de 2017. Y aunque parece que carecemos del espíritu de aquellos “rufianes” que antepusieron el honor de su pueblo a su propia vida, algunos seguimos esperando que alguna vez se repita aquella mañana de mayo.

Ana Pavón


Artículo original en: No supieron morir de otra manera. -Despiertainfo.com

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Una respuesta a No se podía vencer de otra manera

  1. Mirentxu dijo:

    Era otra gente. Había valores, había Patria, había dignidad.

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