El predador humano

No hay predador más eficaz (y eficiente) que el Humano. Al contrario de lo que oiréis siempre hoy en día, no digo esto como crítica, sino como la más sincera y fuerte alabanza. Somos los mejores.

No hay animal como nosotros. Por eso a veces nos sentimos tan solos. No nos quieren ni escuchar los nuestros, los humanos. Pasan. O nos cuentan frasecillas hechas: “mañana todo será mejor”.

A veces tenemos días malos. Bien porque los niños han hecho de las suyas o algún otro niño les hizo daño o bien porque bueno, nos vamos haciendo mayores y eso duele.

Como sabéis, una jirafa, un león o nuestra mascota favorita, no saben, no comprenden, no alcanzan a entender el significado de hacerse mayores. O que la consecuencia final, es morir. Ellos no saben que morirán. Nosotros sí.

Un gran peso que se carga sobre nuestros hombros muy pronto, apenas llega la adolescencia.

La muerte y la vida. La suerte de existir aún. La fortuna de no haber muerto.

¡El disfrute! ¡Vive el momento!

Eso nos cuentan hoy en día.

Yo sigo prefiriendo observar las relaciones que llamé “extremas”. Creo que esas explican las cosas mejor.

Y por eso rescato, parcialmente, una entrada, con un buen video.

Bien se yo que el video está lleno de trucos cinematográficos. Y de cierta política, de la que me aprovecharé yo también (al menos yo lo admito).

Vamos allá:

 

 

Un animal con “tracción a las cuatro patas” consume más combustible y se agota antes. Un animal con sólo “tracción a dos patas” es más eficiente energéticamente, si bien no alcanza velocidades elevadas.

Hay quien dice que esta es la forma más noble y más primitiva de caza.

Cualquier persona que haya corrido alguna vez en su vida durante kilómetros, conoce el momento del “trance”, cuando la respiración,el ruido rítmico de los pies contra el suelo y tus propios pensamientos te introducen en un estado especial de concentración, hipnótico.

La mente se centra, ves con más claridad que nunca. Y sientes que podrías correr infinitamente. La mente y el cuerpo se han unido, en una pieza de maquinaria invencible.

En el caso de los Sand People, no es correr por correr. Es su forma de caza ancestral.

La extraordinaria resistencia física de la criatura humana, ha agotado a su presa hasta llevarla al borde de la muerte. Han sido ocho horas corriendo bajo el sol. La lanza será, un acto ya simbólico. Y casi de misericordia.

En el momento trágico de la muerte del animal, aún tendra tiempo y energía el cazador para honrar a su presa y sentir su dolor. Le agradece haber dado su vida, para que otros vivan.

Solemos decir de nosotros mismos que nuestra gran ventaja es nuestro cerebro, pero que por lo demás somos un animal bastante débil.

Nada podría ser menos cierto. No se sobrevive solo a base de cerebro. Hace falta algo más.

La capacidad de resistir.

Y en eso, en aguantar y resistir, todos, no solo Cela,  hemos sido puestos a prueba más de una vez.


 

 

El que resiste, gana. Y no hay más.

 

Entrada original:  El que resiste, gana – Lecroix Kwdjer en “Contra la ley antitabaco”

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Esta entrada fue publicada en Contra la ley antitabaco, El que resiste, gana, Expulsado del mundo, Me alegro de haberte conocido. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a El predador humano

  1. Mirentxu dijo:

    Y esos somos nosotros Lecroix. Tu y yo y muchos otros que necesitamos unirnos.
    Gracias por este blog.

    Le gusta a 1 persona

    • Lecroix dijo:

      Gracias a ti, Mirentxu. Yo se que en realidad una mayoría es resistente y tiene ganas de luchar. Pero para luchar hacer falta, como dices, unirse.

      Me gusta

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