Dos fraudes

Por goleada, el que ha tenido más éxito es el que combatimos aquí. Pero el “cambio climático” ha tenido un gran éxito también.

Hace mucho que en el mundo de habla inglesa se combate esta ideología disfrazada de ciencia. Y tímidamente, van apareciendo también en España personas que la combaten. Os reproducimos un artículo sobre eso.

La lástima es que, una vez más, el mundo de habla inglesa nos lleva ventaja en combatir el fraude de la ideología antitabaco. Si bien cada vez más voces en inglés se atreven a hablar contra la manipulación atroz de la ciencia que se ha usado para implantar las leyes “antitabaco”, en español no parece haber ninguna, salvo este modesto cuaderno.

Soñamos con el día en que alguien con voz y valentía en España, se atreva a escribir artículos como este, pero contra la ley “antitabaco”:

 

 

La insufrible charlatanería del cambio climático

El ecologismo es (junto a la ideología de género y el multiculturalismo) una de las principales herramientas del marxismo cultural para cuestionar y erosionar las sociedades basadas en la democracia parlamentaria y el mercado libre.

Manifestación contra el cambio climático

Acerca del cambio climático pueden enunciarse dos hechos incontrovertibles. El primero, que la temperatura media global ha aumentado 0,7° en los últimos cien años, aproximadamente. El segundo, que el aparato mediático-político progresista ha impuesto una explicación oficial de este fenómeno, sostenida mediante una manipulación informativa constante y abrumadora.

Según la doctrina oficial, el calentamiento global está siendo provocado principalmente por la emisión humana de gases de efecto invernadero, como el CO2. De aquí se deduce que si no se corrige esta tendencia, la temperatura irá en aumento con consecuencias catastróficas, como el ascenso del nivel del mar, mayor frecuencia de desastres meteorológicos, extensión de enfermedades y plagas tropicales a otras latitudes, etc.

Los problemas de esta teoría son varios. Para empezar, no existe una perfecta correlación lineal entre gases de origen humano y temperatura. Por ejemplo, en el período de quince años entre 1998 y 2013, el calentamiento se mantuvo estancado, mientras que la concentración de CO2 prosiguió con un ritmo de crecimiento prácticamente constante[1].

Son tantos los factores que inciden en el clima, que es muy difícil aislar los realmente decisivos a la hora de explicar sus variaciones naturales, que han existido en todos los tiempos. No digamos ya prever lo que ocurrirá de aquí al 2050.

Por lo demás, nadie ha demostrado que los fenómenos meteorológicos extremos estén aumentando globalmente. Se producen más o menos las mismas inundaciones, sequías o temporales que en otros períodos. Tampoco es verdad, ni de lejos, que los glaciares de la Antártida (donde se concentra el 91 % del hielo terrestre) se estén fundiendo.

Cada vez que se desprende un iceberg de algún punto de la costa antártica, los titulares sugieren que el polo sur se está derritiendo como un cubito de hielo

Pese a ello, se relacionan rutinariamente con el cambio climático desde un temporal hasta una plaga local de la procesionaria del pino. Y cada vez que se desprende un iceberg de algún punto de la costa antártica (en un continente mayor que Europa entera), los titulares sugieren que el polo sur se está derritiendo como un cubito de hielo en un vaso de refresco.

Pero la manipulación probablemente más efectiva se basa en el embarullamiento premeditado de los hechos con las predicciones. Un ejemplo reciente lo encontramos en el Telediario de TVE del pasado 21 de abril.

Tras las impactantes imágenes de un temporal en Andalucía, se abría paso a la oportuna dosis de adoctrinamiento climático. Esta vez el pretexto era un informe de UNICEF, cocinado por uno de los muchos tinglados que viven de la seudociencia ecologista, advirtiendo sobre el impacto del cambio climático en los niños españoles. Tras unas afirmaciones entre supersticiosas y sensacionalistas (“el cambio climático en España es una realidad”, “los niños son los que más lo acusan”), se da paso al corte de una entrevista a una tal Maite Pacheco, directora de políticas de infancia de la citada organización.

La entrevistada aparece hablando de un mayor índice de hospitalizaciones de niños, de rinitis alérgica, de asma y enfermedades gastrointestinales… ¿Está describiendo la realidad actual o son meras predicciones especulativas? Significativamente, el fragmento emitido no permite determinar este pequeño detalle. Pero eso sí, se nos intercala otro corte de una entrevista a una abuela, sentada en el banco de un parque, que reconoce que los niños tienen “mucha tos y muchos mocos.”

La grosera manipulación informativa es patente. Y es una simple muestra del repertorio habitual. Para rematar la faena se añaden las palabras de una representante de la fundación responsable del informe, que nos profetiza que la erosión de litoral por culpa de la subida del nivel del mar reducirá nuestro PIB un 3% de aquí al 2050. La OCDE, el gobierno, el FMI y la UE no se ponen apenas de acuerdo sobre el PIB del año que viene, pero esta señora se atreve a hacer una estimación para dentro de tres décadas…

Resumiendo: no se ofrece ningún hecho contrastado, todo son suposiciones y especulaciones, que pasan por buenas porque cuentan –nos aseguran– con el respaldo de la comunidad científica. Una comunidad a la que se “estimula” a producir el adecuado “consenso” vía subvenciones condicionadas y promociones académicas mediatizadas por la ultraizquierda universitaria. A ver quién es el guapo, sobre todo si ambiciona un rectorado o un cargo superior, que se atreve a expresar la más leve duda sobre la teoría antropogénica del cambio climático.

¿Por qué este empeño en vendernos una mera hipótesis científica como si fuera un dogma de fe?

Como señaló Nassim N.Taleb, mucha gente ya no cree en la infalibilidad del papa, “pero parece que creemos en la infalibilidad del Nobel”. Incluso si se trata de un Nobel tan desacreditado como el de la paz, concedido a farsantes como Al Gore, entre otros. Ahora bien, ¿por qué este empeño en vendernos una mera hipótesis científica como si fuera un dogma de fe? ¿Por qué se criminaliza a los escépticos climáticos con el término “negacionista”, sugiriendo insidiosamente cierto parentesco moral con quienes cuestionan el Holocausto?

Permítanme proponerles una respuesta a su consideración: el ecologismo es (junto a la ideología de género y el multiculturalismo) una de las principales herramientas del marxismo cultural para cuestionar y erosionar las sociedades basadas en la democracia parlamentaria y el mercado libre.

A tal fin, el relato principal ha venido consistiendo en culpar al capitalismo del hambre y la desigualdad en el mundo, a pesar de que millones de personas, particularmente en Asia, han escapado de la pobreza en las últimas décadas gracias al mercado libre. Sin embargo, esta historieta anticapitalista, aunque creída por muchos, resulta cada vez más insuficiente, por su marcado contraste con la realidad. Aquí es donde la doctrina del cambio climático antropogénico resulta esencial.

El mensaje es muy claro: no depositéis ninguna esperanza en el crecimiento económico, pues este se produce a costa del planeta. Hay que buscar modelos de producción y consumo alternativos, que no pongan en riesgo el medio ambiente. Por supuesto, rara vez se entra en detalles acerca de esos modelos alternativos; basta con preparar a la población para que vea con buenos ojos, o al menos con resignación, mayores concentraciones futuras de poder político, con las consecuentes restricciones de derechos individuales.

La charlatanería del cambio climático, como la del “género”, o como el buenismo a favor de la acogida a millones de inmigrantes musulmanes en edad militar, es parte de una estrategia totalitaria alentada por una minoría, aunque asistida por una mayoría de tontos útiles. Una estrategia que resulta prácticamente obvia sólo con ver cualquier informativo, de casi cualquier cadena de televisión, con un mínimo de espíritu crítico.

[1] Compárense las gráficas de temperatura global y CO2 en la web de referencia www.climate.gov, perteneciente a la NOAA, agencia de la administración de los Estados Unidos.



Artículo original: La insufrible charlatanería del cambio climático

Encontrado en: Cero en progresismo

 

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Esta entrada fue publicada en "Progresismo", Contra la "teoría" del "calentamiento global", Contra la ley antitabaco, Decadencia de Occidente. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Dos fraudes

  1. ramrock dijo:

    Reblogueó esto en Ramrock's Blog.

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  2. Miguel dijo:

    Los burócratas de la ciencia vuelven a prestar sus servicios a los enemigos de la libertad y de la evolución del hombre en busca, como siempre del vil metal. Recientemente un profesor de Instalaciones Eléctricas me expuso un ejemplo de estas prácticas.
    Hay dos tipos de interruptores automáticos (para interrumpir el paso de la electricidad en caso de cortocircuitos en grandes subestaciones eléctricas), los antiguos de vacío y los más actuales de hexafluoruro de azufre (SF6). Éstos últimos son infinitamente más seguros que los primeros y han salvado las vidas de miles de operarios de subestaciones en el mundo.
    Pues bien, alegan que las fugas de este gas aumentan el agujero de la capa de ozono para querer prohibir una tecnología que está salvando miles de vidas.
    Estos argumentos no tienen sentido, dado que la cantidad de hexafluoruro de azufre que puede fugarse de las cámaras estancas de éstos dispositivos en un país puede equivaler al óxido nitroso que expulsa un Opel Kadett.
    Tampoco tiene sentido, porque para descomponerse debido a la radiación solar, las moléculas del SF6 deben ascender a la estratosfera y siendo un gas tan denso es, cuanto menos, difícil que lo hagan naturalmente.
    En resumen, algunos científicos son capaces de retrasar el avance tecnológico y la seguridad de las personas por el maldito parné.

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    • Lecroix dijo:

      Sin duda, Miguel. A poco que usemos un pelin de ciencia y un pelin de logica, vemos cosas q no encajan, q no tienen sentido. Como lo has visto tu con los interruptores automaticos. La ciencia ha sido corrompida de tal forma, q de las universidades salen en muchisimas ocasiones muchachos con ideas q no tienen sentido, a la luz de los conocimientos reales q deberian haber aprendido. hay mil ejemplos, muchos de los cuales aun estar por contar en este cuaderno.

      ciencia real y sentido comun, son las herramientas q deben usarse. pero el dinero y la ideologia, estan mas de moda estos dias…

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