El final de los tiempos

Interesante artículo, escrito desde un punto de vista pro-cristianismo. Ahonda en el pesimismo que desafortunadamente caracteriza hoy en día a nuestra sociedad.  Muchos han por fin empezado a verle las orejas a los lobos que acechan y al verlos tan cerca, han caído en la cuenta de que ya no hay tiempo para reaccionar.


España en el final de los tiempos

 

Laureano Benítez Grande-Caballero.-
Desde que el cristianismo apareció sobre la faz de la tierra, encarnando las dimensiones celestiales y las fuerzas de la luz, inmediatamente se generó ―como su contraparte yin― un lado oscuro, una semilla maligna que las fuerzas del mal sembraron en unos sistemas de pensamiento marcados por el gnosticismo, directamente herederos de los aquelarres iniciáticos del Antiguo Egipto y Sumeria. Estas filosofías tienen en común la pretensión babélica de colocar al hombre en el trono de Dios, sirviéndose para ello de las fuerzas prometeicas que había arrebatado al cielo el mismísimo Lucifer, Señor de todos estos credos, Señor de las Moscas, Señor de Hades e inframundos.

Fue así como toda la historia no ha sido sino un continuo Armageddón entre el Bien y el Mal, una batalla continua entre el catolicismo y una caterva de enemigos salidos de las madrigueras del inframundo, cuyo horizonte final es la destrucción de la fe católica, para entronizar a su Señor en un Nuevo Orden Mundial donde pueda desplegar despóticamente todo su poder, pastoreando sus rebaños de esclavos bajo la égida de una religión mundial tipo «Nueva Era».

En esta gigantesca batalla, los ejércitos luciferinos se han valido ―como de un arma de destrucción masiva― de una amplia panoplia de movimientos políticos creados por las sectas iniciáticas luciferinas, las cuales constituyen el «Estado Mayor» del NOM. Con la excusa de la vuelta al clasicismo, amagaron con el humanismo renacentista, y posteriormente ―invocando «las luces» con la excusa del progreso― dieron a luz la Ilustración.

La primera gran apoteosis tuvo lugar con la Revolución Francesa, donde ya se mostraron a cara descubierta, con la trilogía «libertad, igualdad, fraternidad», la versión gnóstica del «Dios, Patria y Rey» del Antiguo Régimen. Las motivaciones políticas fueron secundarias, ya que el verdadero objeto de su ataque fue la Iglesia: se trataba de crear el Estado laico y aconfesional, la primera etapa de la persecución a los católicos, encaminada al advenimiento del NOM.

Otra cabeza de esta horrenda hidra apareció con el advenimiento del comunismo, criatura financiada y diseñada por las jerarquías plutocráticas del NOM, ferozmente anticatólica, genocida, perpetradora de innumerables holocaustos, muchos de ellos cristianos. Karl Marx fue financiado por banqueros de Wall Street, que también incubaron a Lenin y Trostsky, apadrinando con su mecenazgo su entronización en los palacios de invierno.

Y ahora estamos en otra apoteosis de las fuerzas del Mal, encarnadas en el progrerío del pensamiento «políticamente correcto» ―es decir, sometido a las despóticas imposiciones de la ideología NOM: anticatolicismo, multiculturalismo, ideología de género, etc.―, que infecta la civilización occidental con el objetivo de destruir sus valores cristianos, ideología que ha tenido una eclosión pasmosa en España, país que del «nacionalcatolicismo» ha pasado con asombro al «progrepopulismo», heredero directo del rojerío de la II República.

Junto a la laicidad del Estado, la otra joya de la corona de la aconfesionalidad religiosa es la democrática libertad de expresión, a cuyo amparo las fuerzas malignas han creado impunemente un inframundo de blasfemias, sacrilegios, profanaciones y persecuciones a la Iglesia católica de todo tipo, con el escenario de fondo de un multiculturalismo políticamente correcto, otra de las joyas del pensamiento único luciferino que impregna la ideología del NOM.

¿Por qué estas persecuciones a una institución como la Iglesia Católica, que durante dos milenios ha desarrollado una impresionante labor de beneficencia y asistencia a esa «gente» que ellos dicen que quieren «rescatar»? Hasta el advenimiento del estado de Bienestar, la Iglesia ha contribuido decisivamente a mejorar las condiciones de vida de ingentes multitudes de pobres, de desheredados, de enfermos, de marginados… multitudes de sufrientes que forman lo que esta gentuza llama «pueblo» y «gente», palabras con la que se llenan la boca diciendo que son sus representantes, pero al que solo han dado miseria, pogroms, desabastecimiento, gulags, chekas, tiranías y purgas.

Fotograma de la película "Los últimos días" (2013)

¿Por qué este odio a la Iglesia? ¿Porque la Iglesia es su rival a la hora de forjar la conciencia y la ideología del pueblo? ¿Porque católicos y rojos se disputan el control de las masas, el ejercicio del poder real en la sociedad? Nada más lejos de la realidad, tratándose de dos mundos completamente opuestos. Las verdaderas causas de la secular ofensiva de los movimientos de izquierda contra la Iglesia católica hay que buscarlas mucho más atrás en el tiempo, ya que el rojerío progresista es creación directa de la tradición esotérica luciferina vinculada al gnosticismo que hunde su origen en la noche de los tiempos, y cuyo objetivo es sembrar el Caos donde medrará el NOM con unos contravalores que apuntan directamente a la destrucción de los tradicionales valores de la civilización ―Religión, Patria, familia―: legalización de las drogas, identidad de género, aborto libre, autodeterminación, laicismo despótico, kulturbasura, multiculturalismo, antipatriotismo… Pura ideología podemita, pues para esta labor destructiva han sido promocionados alevosamente los antisistema y sus asociados, y por eso están ahí, en las cercanías del poder.

Y aquí los tenemos de nuevo, de vuelta en nuestro país tras el fracaso de su intentona republicana. Otra vez vienen a por nosotros. Estamos ante el segundo asalto. Y, hoy como ayer, España es el campo de experimentación donde las poderosas fuerzas maléficas que pretenden controlar el mundo para entregárselo al Rey de las Moscas mueven sus peones, ensayando sus estrategias para acabar con el cristianismo y llevarnos a una religión universal que sea la matriz del NOM.

Ser conejillos de Indias es nuevamente nuestro papel en la Historia, nuestro destino fatal. Si nuestra Guerra Civil fue el ensayo de la Segunda Guerra Mundial, estas elecciones son la antesala de la Tercera, que ha ido cambiando sus escenarios bélicos, ya que empezó como conflicto Este-Oeste, luego giró hacia una oposición Norte-Sur, y ahora ha adquirido su verdadero rostro: Armageddón entre el Bien y el Mal.

Y el momento decisivo de esta dantesca batalla se está librando en España, país dual y bipolar ―único en el mundo formado por dos países en uno―, justamente porque esta dualidad encarna la oposición entre el Bien y el Mal, representados en las dos Españas; porque nuestro país ha sido siempre el más católico de la cristiandad, la nación que más había combatido la ideología luciferina, la que más conservaba el patrimonio espiritual del catolicismo, la que se había constituido en «martillo de herejes» para las hordas del inframundo, la que más había defendido las tradiciones y los valores de la civilización cristiana occidental.

Es nuestro destino como país desde los años de la II República: servir de conejillos de Indias, de solar donde las fuerzas del mal experimentan sus conspiraciones y prueban sus armas diabólicas, en una estrategia sabiamente planificada, pues saben que, si cae España, otras plazas menos fuertes también sucumbirán. Somos un campo de entrenamiento de los hijos de Belcebú, carne de cañón para sus progreríos y sus blasfemias, para sus descaradas persecuciones.

Fracasaron en los años 30, pero están aquí de nuevo, con más fuerza. España inaugura el tiempo del Apocalipsis: ha llegado el Armageddón.


Fuente: España en el final de los tiempos, Alerta Digital.

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5 respuestas a El final de los tiempos

  1. Mirentxu dijo:

    ¡Que bien descrito! Es un artículo soberbio aunque angustioso.
    Pero se puede pensar: hemos salido de otras. Saldremos de esta.
    Hay que no desfallecer y seguir luchando. Nosotros desde aquí, lo hacemos.
    ¡Gracias Lecroix por este blog!

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    • Lecroix dijo:

      Tienes razon en recordarnos la necesidad de pensar positivamente, Mirentxu. No es este articulo el unico terriblemente pesimista q me salio al paso ayer y considere publicar otros. Pero me parecio q el blog estaba volviendose un poco oscuro ultimamente, en el sentido del pesimismo.

      Como bien dices, la civilizacion occidental y el cristianismo se han enfrentado con exito a terribles amenazas en el pasado, derrotandolas una y otra vez. Quiero pensar q esta vez tb sera asi, pero me parece q las fuerzas maleficas de las q habla el articulo, han calculado muy bien este ataq, con medios no convencionales. La guerra de la propaganda ha sido terrible y las mentes de las personas estan en su mayoria cautivas. Estamos ante el mayor desafio de nuestra historia…

      Muchas gracias a ti, por tu apoyo siempre.

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  2. Deckard dijo:

    Quien se mete hoy en día con la Iglesia está muy equivocado, es posible que durante siglos el malo de la película fuera la Iglesia, y lo era porque podía serlo, sólo puede ser malo el que tiene poder, y la Iglesia lo tenía, una parte era un poder real, poder para matar o para enriquecer, incluso para poner alcaldes o recomendar para trabajos (más recientemente), otra parte de su poder provenía del que la gente le daba, a través del miedo y la fe.
    Ese poder que tenía la Iglesia para meter el miedo en el cuerpo a la gente, diciéndole “si no haces esto o haces lo otro harás daño a tu alma” lo ha perdido en su mayor parte. La gente hacía lo que decía la Iglesia porque tenía fe, en este siglo, podemos sustituir perfectamente la Iglesia por la OMS y los sacerdotes por los médicos: “si no haces esto o haces lo otro dañarás a tu cuerpo” y la gente lo cree, porque tiene miedo y tiene fe.
    Meterse hoy en día con la Iglesia es ser fuerte con el débil, y eso es odioso y villano. Si no podemos ser héroes, al menos no seamos villanos.

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    • Lecroix dijo:

      Lo veo como tu, Deckard. La iglesia no tiene poder para defenderse y es un blanco facil. Y tb es cierto q la nueva iglesia es la OMS y mas en concreto la ciencia. El edificio de la ciencia esta hoy en dia corrupto y en efecto usa los mismos metodos deshonestos q uso la iglesia en su dia.

      Mi yo del pasado nunca creeria q yo con el tiempo llegaria a defender a la iglesia y a criticar a la ciencia…

      Pero ya se sabe q el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Le paso a la iglesia y ahora le pasa a la ciencia.

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    • Aeneas dijo:

      Muy buen comentario Deckard. Es algo que he dicho muchísimas veces: hemos cambiado las sotanas por las batas blancas. Si quieres dar veracidad a un argumento sólo tienes que sacar a un hombre con bata blanca y decir que es “científico” como antes salía un obispo o un cura con sotana y decía: Deus lo vult y la gente no negaba.

      Esto es algo que me encanta de este blog cuando nos dedicamos a indagar en el pasado y hacemos analogías. Vemos que cambian el collar pero no el perro. Estos cruzados de hoy en día eran los mismos que hace un siglo que prohibieron el alcohol. O eran los mismos que hace 4 siglos estaban quemando a herejes.

      Dentro de un siglo, o dos, la gente se reirá de los que dicen que “hay niñas con pene y niños con vagina” y llamarán intolerantes a los que atacaban a los del autobús. Pero probablemente en ese siglo la caza de brujas será contra los que comen carne, contra los gordos, los rubios o los que visten de verde.

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