Cinco razones

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Cinco razones para acabar con las leyes antitabaco de los gobiernos

Por: Fundación para la Educación Económica,2 de marzo, 2017 2:13 pm
Durante las últimas décadas, los gobiernos han estado combatiendo el consumo de tabaco, incluso prohibiendo fumar en muchos lugares como bares o restaurantes. Pero hemos aprendido mucho sobre los efectos de este tipo de políticas en los últimos años y ahora es el momento de reconsiderarlas. Este es el porqué:

1. Derechos de Propiedad

Fundamentalmente, el debate sobre las prohibiciones de fumar debe centrarse en los derechos de propiedad privada. El que se te permita fumar en un bar debe ser determinado por el dueño de ese bar, no por los burócratas metomentodo que piensan que saben cómo deben vivir la vida los demás.

2. El humo de segunda mano no es tan perjudicial como se pensaba

En 2013 ya había indicios de que la narrativa comúnmente aceptada sobre el humo de segunda mano no era del todo exacta. El Diario del Instituto Nacional del Cáncer (que el artículo de Slate mencionado abajo califica como “difícilmente una publicación pro-tabaco”) publicó un estudio que no encuentra ninguna relación significativa entre el humo pasivo y el cáncer:

“Un gran estudio prospectivo de cohortes de más de 76.000 mujeres confirmó una fuerte asociación entre el tabaquismo y el cáncer de pulmón [muchos otros estudios no encuentran tal relación], pero no encontró ningún vínculo entre la enfermedad y el humo de segunda mano”.

3. Las prohibiciones de fumar no hacen a la gente más sana

Un artículo inmensamente informativo de Jacob Grier en Slate finalmente investigó la cuestionable “prueba” detrás del mito del humo de segunda mano. Las prohibiciones se habían implementado en gran parte porque los primeros estudios creían que había una correlación entre el humo de segunda mano y las enfermedades del corazón. Los políticos, sin embargo, deberían haber esperado a que se hicieran más investigaciones. De hecho, Grier revela que un estudio de 2006 en la región de Piamonte en Italia (publicado en el Diario Europeo del Corazón) reveló un descenso del 11 por ciento en enfermedad cardíaca, una descenso mucho más pequeño que el 60 por ciento que los políticos habían prometido.

Después de una amplia prohibición de fumar en Inglaterra, un estudio de 2010 encontró una reducción del ataque cardíaco de sólo el 2 por ciento. Ese número es tan pequeño que podría no estar relacionado con las prohibiciones en absoluto. Un estudio realizado en 2008 en Nueva Zelanda no encontró correlación alguna. El Journal of Policy Analysis and Management publicó un estudio en 2010 que tampoco encontró impacto significativo en cualquier grupo de edad. Estudios estadounidenses similares aparecieron en 2012 y 2014.

4. Las prohibiciones de fumar no desalientan fumar

Además, las prohibiciones de fumar no reducen realmente el hábito de fumar. Datos en Francia (que implementó su prohibición de fumar en 2008) muestran que el consumo de productos de tabaco sólo se correlaciona con los precios.

Fuente: Instituto Nacional de Prevención y Educación para la Salud (INPES)

De hecho, la cantidad de tabaco vendido inmediatamente después de la prohibición aumentó 1.500 toneladas. El gobierno francés reaccionó prontamente incrementando los precios en un 300 por ciento en los siguientes tres años (entre 2010 y 2013, el precio aumentó en  1 € por paquete de media; los impuestos representan el 80 por ciento del precio de cada paquete) [en España el 89%]

5. El mercado puede con ello

Ahora que las prohibiciones de fumar de forma directa se han generalizado en muchos países y el concepto de un bar sin humo está arraigado en la mente de la mayoría de la gente, ¿por qué iba a temer la gente al mercado? El número de personas que consumen tabaco se encuentra parado entre el 20 y el 30 por ciento, sin tendencia que demuestre que crezca por encima o vaya a ir por debajo de esa línea. Los bares para gays atienden al 15 por ciento de la población que es gay [según Wikipedia, entre el 1% y el 10%] , y todavía no han acaparado el mercado de los bares. Lo mismo ocurriría con los bares que permitieran fumar en el interior: si bien habría numerosos bares que lo permitirían, el hecho de que muchos clientes sintieran rechazo por la idea de estar en un ambiente con humo de cigarrillo haría que una mayoría de establecimientos mantuvieran su lugares libres de humo.

El que seas o no un no-fumador que cree que todos los estudios que refutan una correlación entre el fumar y el aumento del riesgo para el cáncer y la enfermedad cardíaca son una conspiración a favor de de las Tabaqueras,  ni siquiera importa entonces. Del mismo modo, si sostienes la creencia de que los alimentos transgénicos son malos para tu salud, hay una solución simple para tí: no comer alimentos transgénicos.

Nadie te obliga a ir a un bar en el que se fuma, a trabajar allí o incluso asociarte con personas a las que les gustan esos bares. Considera esto:  ahora mismo no vas a la mayoría de los bares y restaurantes. Puede ser porque tocan música que no te gusta, sirven comida que tú no comes o acogen eventos que detestas. La belleza de una sociedad libre es que no tienes por que cambiar nunca de opinión en este tema, así que no pidas que otros cambien la suya.

Bill WirtzBill Wirtz

Bill Wirtz estudia derecho francés en la Universidad de Lorena en Nancy, Francia.

Este artículo fue publicado originalmente en FEE.org. Lea el artículo original.

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