Sorprendente

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Uno se pregunta si todo esto tiene que ver con el cambio de presidencia en EEUU.  Vamos, que con una administración Trump muy escéptica con lo del “calentamiento global” y el “fumador pasivo”, ¿es posible que preste más atención por fin a la realidad visible?

Ayer, varias de las páginas que sigo se hacían eco de este artículo de Slate.comWe Used Terrible Science to Justify Smoking Bans, cuyo título podríamos traducir como “Hemos usado ciencia de muy mala calidad para justificar las leyes antitabaco.”

El artículo mostraba la evolución de uno de los casos más citados a la hora de justificar las leyes antitabaco: el caso de la pequeña ciudad de Helena,  en el estado de Montana, EEUU.

Helena, una población con 68.000 habitantes, prohibió el tabaco en todos los lugares de trabajo, incluidos bares, casinos y restaurantes en 2002. Un estudio del 2003, proclamó que los ataques al corazón se habían reducido en un fabuloso 60% en los 6 primeros meses de prohibición.

Los líderes mundiales de la ideología antitabaco, Stanton Glantz de la Universidad de California a la cabeza,  gritaron a los cuatro vientos que con el caso de Helena, quedaba demostrado que ellos tenían razón y que las leyes antitabaco “salvan vidas inmediatamente”.

Medios de comunicación afines al progresismo como el New York Times o la BBC se sumaron al júbilo por el descubrimiento y pusieron en marcha la maquinaria del “fumar mata”, tan familiar hoy en día. Ambos comenzaron a publicar cifras que hablaban de miles de muertes que se evitarían si se prohibía fumar en todos lados. Y poco a poco los medios españoles  pusieron en marcha también sus campañas antitabaco.

Llevadas por el entusiasmo, algunas asociaciones antitabaco llegaron incluso a decir que 30 segundos de exposición al humo del tabaco, bastaban para ser potencialmente mortales.

El tabaco se había convertido en la cosa más letal del Universo.

Sin embargo, cuando los autores del estudio en la ciudad de Helena publicaron oficialmente sus resultados en el afamado British Medical Journal, rebajaron la reducción en ataques al corazón al 40%. 

Proclamar primero que los ataques cardíacos se habían reducido un 60%, pero publicar después que la reducción había sido del 40%,  levantó alguna que otra sospecha. Y la primera fue que es altamente improbable, desde un punto de vista médico, conseguir resultados tan espectaculares en tan poco tiempo. La segunda, era igualmente obvia: Helena solo tiene 68.000 habitantes. Una sola muerte por ataque al corazón, cambia significativamente los porcentajes y por tanto no era posible saber si la reducción, la que hubiese, era debida al la ley antitabaco o simplemente a casualidades.

Pero la ideología del “fumar mata”, se había convertido ya en un tren imparable, inmune a las críticas. Las leyes antitabaco, comenzaron a proliferar hasta alcanzar su expresión más severa en España.

Desde entonces se han sucedido los estudios, con poblaciones mucho más grandes y durante periodos de tiempo más largos.

Un estudio del 2008 sobre toda la población de Nueva Zelanda, no logró encontrar relación alguna entre la prohibición de fumar y las enfermedades cardíacas. Tampoco lo logró un estudio del 2012 hecho en 6 estados de los EEUU. Ni otro estudio del 2014. Ni varios otros más.

Termina este artículo pidiendo que se relajen las prohibiciones de fumar al aire libre (España prohíbe fumar al aire libre en el exterior de hospitales, colegios, guarderías y parques infantiles). Que se permita a la gente vapear. Y que se permita que haya al menos algunos locales donde los adultos puedan fumar en paz en el interior.  “Tras años de cerrarles las puertas a los fumadores, es hora de volver a abrirles algunas, concluye el autor.

Sin embargo, lo sorprendente del artículo no es la presentación clara de la evidencia visible, tan contraria a las tesis de la ideología antitabaco. Ni la comprensión hacia las personas que fuman. Lo sorprendente es la fuente.

Como nos indica Frank Davis, Slate.com es una publicación con gran número de lectores afines al “progresismo”.  Publica regularmente artículos anti-Trump y defiende la teoría del cambio climático antropogénico.  Lo habitual en este tipo de publicaciones es ser fervientemente antitabaco. ¿Por qué entonces Slate.com ha publicado un artículo así?

Frank se pregunta si no será una encerrona.  Considera la posibilidad de que este artículo busque que la administración Trump revele su estrategia contra la ideología antitabaco (si es que la tiene). Y una vez descubiertas las intenciones de Trump, proceder a atacarle con nuevos artículos y refutaciones de las grandes figuras del movimiento antitabaco.

Suena un poco rebuscado. Pero creíble. No es una mala estrategia defender algo con el objetivo oculto de conseguir todo lo contrario…

Yo siempre lo dije: si el PP hubiera propuesto la ley “antitabaco” primero, la ley nunca se habría aprobado.

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6 respuestas a Sorprendente

  1. mirentxu dijo:

    Se empieza a hablar. Se empieza a romper el tabú.
    Si los que lo hacen lo hacen para tenderle una encerrona a Trump se equivocan. ¡Que ingenuos!
    Trump tiene muchas mas conchas.

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    • Lecroix dijo:

      Veremos como se desarrolla la cosa, Elena. Pero estoy de acuerdo contigo. En las ultimas semanas se han multiplicado los articulos q defienden lo q aqui defendemos, la realidad de las cosas. Es cierto q se empieza a hablar.

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  2. Deckard dijo:

    Ja, ja, sí, seguro que si la ley antitabaco la hubiera propuesto el PP, no se hubiera aprobado, sólo por llevarles la contraria.
    En lo que no estoy de acuerdo (no creo que sean tan retorcidos) es que los progres hayan escrito ese artículo, en el que dicen ¡ya era hora! que se ha ido demasiado lejos con las prohibiciones antitabaco, que deberían existir al menos algunos sitios donde los fumadores que estén de acuerdo puedan encender un cigarrillo en el interior, y que se debe respetar la propiedad privada, para probar a Trump. Quizás yo sea un ingenuo, pero creo que muchos de los antitabaco lo son porque a ellos les ha comido el coco más que a los demás, y es posible que algunos estén empezando a ver de verdad que hay algo (o mucho) que no encaja.
    A esos son los que yo apelo cuando intento que razonen un poco sobre la relación tabaco-enfermedades y su experiencia personal. No hace falta que lean sesudos estudios estadísticos, solamente que se fijen en datos que les proporciona su vida:
    ¿cuánta gente joven tenía cáncer hace años, en los 70 o los 80? pocos, no?
    ¿cuántos niños tenían cáncer? casi ninguno, ¿no?, y eso que en aquélla época tenían humo a su alrededor en todos los bares, por otra parte, nos dicen los médicos que los casos de cácer han aumentado más de lo esperado en el año 2016, dicen que porque la población ha envejecido, pero eso ya se tiene en cuenta en las estadísticas, también dicen que las principales causas del cáncer son el tabaco, el alcohol y el sedentarismo, que miren ahora a su alrededor y verán que el número de fumadores ha bajado, que el consumo de alcohol también ha bajado (vino,licores, sólo ha subido la cerveza, y gracias a la sin alcohol, en su mayor parte), y que cada vez hay menos “sedentarios” y más gente que hace maratones, triatlones, etc., está de moda, pero el cáncer sigue subiendo. Los médicos siguen diciendo lo mismo: que es el tabaco, el alcohol y el sedentarismo, suguen diciendo lo mismo porque no saben qué decir.
    ¿Qué posibles causas del cáncer no sólo han disminuido, sino que han aumentado?, es evidente: la contaminación y la radiactividad.
    ¿Qué ocurrió en Japón hace seis años? sí, lo de Fukushima, y antes lo de Chernóbil y las bombas nucleares y etecé, etecé, así que yo lo tengo muy claro, eso no significa que haya que prohibir los coches y las centrales nucleares y punto, lo que pienso es que lo primero, es identificar el problema, y luego buscar una solución.
    Alguien me dirá. ” sí, pero si es la radiactividad no se puede hacer nada, ya está ahí”,no es cierto, lo que tiene que hacer la OMS es incentivar la búsqueda de curas contra el cáncer, no prohibir lo que cree que lo produce, para eso también valgo yo y cualquiera. Hoy en día parece casi imposible encontrar una manera de defenderse contra la radiactividad, pero es que ni siquiera se ha intentado, porque se ha puesto el foco en otra parte. Ya hay bacterias que se alimentan de los vertidos de petróleo y de la radiactividad, creo que también sería posible, si se intentara, encontrar un fármaco para protegerse, o mitigar los efectos de la radiactividad, al menos.

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  3. Pingback: Un par de empujones más | Contra la ley "antitabaco"

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