Creencias manipuladoras

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Cruz de la Victoria – Cámara Santa de la Catedral de San Salvador, ciudad de Oviedo.

El sistema educativo público, al igual que la política, estaba también en transición en la España de finales de los 70, principios de los 80. Se estaba pasando de una educación que contenía materias cristianas obligatoriamente, a una educación abiertamente hostil hacia lo cristiano. Y eso se vivió en directo en las aulas y en los libros. No he sido consciente de cómo fuimos utilizados los alumnos en ese tema hasta hace bien poco.

En EGB, la escuela primaria o como se llame ahora, nos daba clase un cura que ya no era cura. Había un crucifijo en todas las clases y también una foto de un señor que se llamaba Francofranco_francisco_2. En ocasiones, venía a confesarnos un cura que aún era cura. Esto daba un poco de miedo, la verdad. Asustaba la idea de tener que contarle cosas. Y además te reñía si decías que no tenías nada que confesar. Algo habrá, decía con cara seria.  Recuerdo que había niños que no se confesaban, porque obligatorio no era, pero eran pocos y uno tiende a seguir a la manada.

Un día al encd7b1bb64dc8c57be920de5b1a035708.jpgtrar en clase, descubrimos que ya no estaba la foto de aquel señor llamado Franco. En su lugar había una foto de un señor y una señora que nos dijeron eran Sus Majestades los Reyes de España. El crucifijo seguía en su sitio.

Fuimos creciendo y pasamos al Insti.

Aquello era otra cosa. Ya éramos mayores por fin. Las mates eran más complicadas y estudiríamos hasta filosofía.  El profe de mates fumaba y lanzaba borradores a los que se portaban mal.  No había crucifijos, pero Sus Majestades estaban presentes y no habían envejecido nada. En el Insti había un señor cura que aún era cura, pero no había que confesarse ni nada de eso. El cura nos enseñaba cosas sobre la historia de la religión cristiana y sus ritos.  En aquella época estaban muy de moda las “amenazas de bomba”, sobre todo en época de exámenes. Era una fiesta eso de evacuar el edificio sabiendo ya las preguntas del examen. Menos con el señor cura. El que quiera salir que salga, pero yo no dejo de dar clase. La mayoría nos quedábamos con él en clase.

Al año siguiente, creo que fue, hubo una gran revuelo entre el profesorado. Comenzaron a decirnos que no fuéramos a clase de religión. Nos dijeron que dijéramos que no queríamos religión. Eran mayoría estos profesores así que les hicimos caso. El señor cura fue expulsado del Insti y su asignatura eliminada. En su lugar, estudiaríamos Hogar.

En Hogar nos enseñaron todo sobre las drogas, en especial sobre la heroína y el “chocolate”. Nos enseñaron comodownload se prepara y se inyecta la primera y como se mezcla con tabacodownload-1 y se lía la segunda.  Cuando ya lo supimos todo, luego nos dijeron que no tomásemos drogas. Yo no tenía pensado hacerlo, pero al menos ahora sabía cómo se preparan, para así evitarlas mejor.

También nos enseñaron muchas cosas sobre el sexo. Nos mostraron preservativos y como usarlos. La verdad es que encontré su olor muy desagradable. Y su tacto grasiento, más desagradable aún.  download-2Pero estaba bien saber que esa cosa te protegía de todo. Cuando ya lo supimos todo, nos dijeron que no tuviésemos prisa en tener sexo. No se los demás, pero yo prisa no tenía. De hecho nunca había pensado en ello hasta que nos dieron clase sobre ello…

También en Hogar una señora muy maja nos enseñó que los hombres y las mujeres son iguales o que es mejor lavarse los dientes sin mojar el cepillo porque así la pasta limpia mejor. Luego nos puso a todos a bordar cojines.

Y en filosofía aprendimos que los ejércitos son muy malos, sobre todo el de EEUU. Las guerras son malas y es mejor el pacifismo. Muchas guerras han sido debidas además a la religión cristiana. El profesor de Historia nos lo confirmó también. Y en la tele, hasta Érase una vez el Hombre, nos abrió los ojos a lo terrible que había sido la conquista de las Américas por parte de los curas y los soldados españoles.

El profesor de literatura nos mostró las glorias de la literatura española, con especial hincapié en la Generación del 98. Aprendimos sobre las derrotas de España y las obras que tales derrotas inspiraron. Fue triste leer tanto pesimismo, pero estaba muy bien escrito. Y luego leímos a autores modernos. Las novelas de Manuel Vázquez Montalbán estaban muy bien, el detective Pepe Carvalho era interesante. Tatuaje, La soledad del mánager, Asesinato en el Comité Central…  Todas ellas eran estupendas y no creo que nunca nos influenciasen las ambientaciones comunistas o la orientación comunista del autor. Tampoco creo que nos influenciase nunca la vision anti EEUU de Gabriel García Márquez ni el activismo de izquierdas de Julio Cortázar ni el feminismo de Isabel Allende.

Pero lo que más me gustaba del Insti era la Ciencia. No tardé en superar el trauma de saber que si se extingue una especie, se extinguen las demás que están relacionadas con ella por predación, simbiosis o parasitismo. Deseé con fuerza que no se extinguiese nunca ninguna, para así evitar que todas desaparecieran. Y tampoco me preocupó mucho que las reservas de carbón o petróleo de la Humanidad solo fuesen a durar 10 años más. Total, para entonces los molinos de viento y las placas solares ya se encargarían de todo. Aunque habría que darse prisa, claro, porque solo quedaban 10 años.

Por mi cuenta, leí además muchísimo Isaac Asimov, Arthur C. Clarke y Carl Sagan. Y todos ellos lo tenían también muy claro igual que mis profesores: dios no existe, la religión cristiana es mala, los españoles católicos fueron peores, EEUU es también muy malo, los hombres son malos con las mujeres y las discriminan, el petróleo y el carbón contaminan y se están acabando, el comunismo soviético no es tan malo, Reagan sí que es muy malo y el tabaco es lo peor (¡justo lo que decía el profesor de inglés!).

La educación en aquella época fue, indudablemente profunda y cultísima. Montones de libros, montones de autores. Mucho más profunda y culta que la actual.  Sin embargo, sentó las bases para lo que ocurre en la actualidad.1iw12h

Con la inocencia de la juventud, aceptamos todo cuanto se nos dijo sin cuestionarlo. No nos dimos cuenta que había un propósito oculto en aquellas enseñanzas. Un propósito cuyo fruto es el mundo que hoy vemos. Un mundo mediocre, descafeinado, soso, cabizbajo y cobarde, lleno de supersticiones y falsas creencias.

La “vela en la oscuridad” de la que hablaba Carl Sagan, se ha apagado. Y fueron él y otros quienes la apagaron, usando la Ciencia sin respetar sus métodos. La ciencia hoy en día, es una religión.

O más correctamente, el “Progresismo” con todos sus dogmas climáticos, de género, antitabaco, etc, es la nueva religión.

Pero España ya tenía una religión, una religión que aún con sus defectos, daba mejores frutos. Una religión a la que por nuestra educación “progre”, abandonamos. Pero a la que creo debemos volver.

Si hay esperanza en arreglar el monumental destrozo que el Nuevo Orden Mundial nos ha causado, de reconquistar el mundo que perdimos, hemos de mirar atrás, hacia la Fe perdida.

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Esta entrada fue publicada en "Progresismo", Contra la ley antitabaco, Decadencia de Occidente. Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a Creencias manipuladoras

  1. Mirentxu dijo:

    Un análisis magnífico. ¡Enhorabuena!

    Le gusta a 2 personas

  2. Pingback: Más sobre creencias manipuladoras | Contra la ley "antitabaco"

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