Memoria (II)

…o “Loquillo vuelve a las andadas”.

Esta memoria es más reciente. Tan reciente como del año pasado. Y también es más positiva. Porque esta vez no hubo denuncias, sino aplausos.

Me gusta repetir la frase de Camilo José Cela: El que resiste, gana.

Y Loquillo resiste. No se rinde. Es uno de esos que nunca se rinden.

“…Loquillo colocó un taburete en el medio del escenario y, entre aplausos del público, encendió un cigarrillo desafiando la Ley antitabaco. Entre el humo arrancó ‘La Rubia de ‘Hitch’, a la que siguieron ‘Polítical incorrectness’ –musicalización de un poema de Luis Alberto de Cuenca- y ‘Billy la Roca’. Tres canciones más pausadas, con aires de jazz y swing en las que destacó Jorge Rebenaque (quien también fuera músico de Enrique Bunbury) al órgano.”

Se puede cambiar lo que se impuso por la fuerza el 2 de enero de 2011. Se puede porque si fuese verdad que “todo el mundo está encantado”, como dice la propaganda oficial, no habría sido necesario imponer la ley por la fuerza.

Necesitamos recuperar la libertad de poder escoger. Necesitamos recuperar esa “menor de la libertades” de la que hablamos muchas veces. Lo necesitamos como forma de frenar a un gobierno que no dejará de quitarnos libertades si no somo capaces de decir ¡basta!.

Loquillo sigue en la lucha. Y ha vuelto a las andadas.

 

Loquillo vuelve a las andadas

El cantante recuperó sus temas de siempre para abrir su nueva gira en Zaragoza.

Francisco Jiménez. Zaragoza
Actualizada 11/04/2015 a las 11:35
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Loquillo, en la sala Oasis de ZaragozaEfe/Toni Galán

Adicto al vértigo de reinventarse, Loquillo estrenaba nueva aventura: ‘Código rocker’. Una revisión de clásicos de su discografía junto a la banda de rockabilly Nu Niles. Tras 8 años sin los Trogloditas y varios discos más personales ‘queríamos hacer una gamberrada’ afirmó el cantante ayer en Zaragoza. Para ello se presentó en una abarrotada Sala Oasis a defender algunos de sus temas clásicos pasados por el filtro del rock´n roll más puro.

‘Eres un rocker’ fue, como una declaración de intenciones, el tema que, apenas superada la hora de inicio, abrió el concierto. A partir de ahí, las canciones, con su nuevo ritmo frenético, se fueron sucediendo sin apenas interrupciones. Breves pero intensas. ‘El tren de la costa’ -versión de un clásico de Johnny Burnette-, ‘Tatuados’, ‘Por amor’, ‘El hombre de negro’ -canción de Johny Cash que ya es un clásico en el repertorio de Loquillo-, ‘El crujir de tus rodillas’ y ‘Va por la ciudad’. El cantante, con un formal traje gris oscuro, fue parco en palabras hasta que en ‘Channel, cocaína y Dom Perignon’ afirmó: ‘A veces, las cosas grandes tienen principios pequeños’. En referencia, tal vez, a la producción de los primeros discos de su carrera. De los que hoy el cantante se arrepiente como ha recordado en recientes entrevistas.

Era el momento de pisar el freno y Loquillo colocó un taburete en el medio del escenario y, entre aplausos del público, encendió un cigarrillo desafiando la Ley antitabaco. Entre el humo arrancó ‘La Rubia de ‘Hitch’, a la que siguieron ‘Polítical incorrectness’ –musicalización de un poema de Luis Alberto de Cuenca- y ‘Billy la Roca’. Tres canciones más pausadas, con aires de jazz y swing en las que destacó Jorge Rebenaque (quien también fuera músico de Enrique Bunbury) al órgano.

Tras una serie de canciones de nuevo más aceleradas, llegó la esperadísima ‘Quiero un camión’, muy coreada por el público, y el grupo se retiró del escenario.
Pasados cinco minutos y tras un instrumental con aires de surf rock, interpretado por la banda sin Loquillo, este apareció con una chaqueta negra brillante de lentejuelas. Se acercaba el final del concierto. ‘Nena no me toques’ y ‘Cadillac’, canciones de los primeros discos del cantante apartadas del directo hace años, sorprendieron a los seguidores más antiguos.

Casi sin pausa sonó ‘Feo, fuerte y formal’. ‘Esta aventura empezó hace dos años en un bar, queríamos hacer una gamberrada. Todo empezó con esta canción’, anunció el cantante, y llegó la sorpresa: ‘Esto no es Hawai (que Wai)’. Con el público entregado y el concierto en su momento más alto, la banda se desplazó al centro del escenario, hizo la reverencia de rigor y no volvió a regresar. Eran apenas las once y media de la noche. Menos de hora y media de concierto lo que dejó a muchos con una sensación agridulce.

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9 respuestas a Memoria (II)

  1. Mª Yolanda Gracia López dijo:

    ¡Grande, Loquillo! (En todos los sentidos)

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  2. Deckard dijo:

    Loquillo es, como se suele decir, un soplo de aire fresco en la lucha contra la ley antitabaco, es un soplo de aire fresco porque uno parece que respira más tranquilo cuando ve que alguien notorio sigue protestando y que lo hace por convicción, porque a estas alturas no tiene nada que ganar con ello.
    Lecroix, el puñado de personas que seguimos luchando aquí y yo mismo, me recuerdan a la película “1984”. Muchos en la película no se dan cuenta de la opresión en la que viven, como en nuestra realidad, otros se dan cuenta, pero se encogen de hombros y dicen “es lo que hay-who is John Galt?” o tienen miedo de luchar, como en nuestra realidad, sólo alguno se plantea luchar, pero siempre están los chivatos que hunden cualquier intento, como en nuestra realidad.
    Es importante que alguien como Loquillo se “atreva” a encender un cigarrillo en el escenario, pero es más importante que la gente lo aplauda (incluso los que no fumaban, que los habría), significa que la gente está harta y si le dan la oprtunidad, lo expresa.

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    • Lecroix dijo:

      Expresas mis mismos sentimientos, Deckard. Loquillo es un soplo de aire fresco. Y lo fue especialmente ayer, pues tb a mi me animó mucho su protesta y su valentía. Le debemos tanto a estas personas valientes… Y habra quien diga que “pero que importancia puede tener lo de fumar?”. Pero la tiene. Es lo que decia Pérez-Reverte: «No se trata de fumar, rediós. Se trata de ser libre para elegir, o de que no te dejen elegir. O semos o no semos. Y no semos»

      Y muchas veces, la libertad regresa por una de estas cosas “menores”, cuando la gente se harta, como bien dices.

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      • Deckard dijo:

        Y eso no es todo, anoche emitieron otro concierto de Loquillo en la Tv pública, no sé si lo visteis. Era más reciente que el que has puesto, septiembre de este año, en Las Ventas, y también se fumó un cigarrillo en el escenario, con dos c…

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  3. Pingback: La venganza del Asador Guadalmina | Contra la ley "antitabaco"

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