Aleluya

Me hablaba el otro día una amiga de poesía. Y me preguntaba porqué yo no ponía algún “me gusta” o decía algo en su muro, para compartir los pensamientos de los demás sobre el mundo poético.

Le dije que yo nunca encajaría ante los demás y que acabaría estropeando el bonito ritmo de entradas y comentarios.

Me preguntó porqué.

“Cómo explicártelo sin sonar horrible…”, le dije. Y me tomé una pausa de varios segundos.

Entonces le hablé de lo que yo llamo las “poesías del periquete”, esas que escribían sus jóvenes amistades en sus muros o sus artistas de música pop actuales favoritos. Y le dije que pese al éxito y los dineros y las fans …pese a todo eso, no estaban a la altura. No a la altura de los grandes genios. Y yo acabaría metiendo la pata si comentaba sobre tales cosas. Y le hablé de Neruda y Bécquer y blablablablablabla.

Me enseñó ella entonces una poesía y me dijo que el autor no era joven, que tenía 41 años (ays😀 ). La leí.

-¿Qué te parece?

-No está mal, pero no fluye bien, cariño.

-Vale…¿cómo la habrías escrito tú entonces para que “fluya bien”?

-No lo se. Porque si lo supiese, entonces yo también sería un poeta genio. No necesito saber tocar el piano para saber cuando alguien es un genio tocándolo. O cuando alguien es un poco tirando a malo haciéndolo. Para la poesía, es lo mismo.

Esto pareció convencerla de no enfadarse conmigo y sonrió. Seguimos hablando y creo que entendió porqué no puedo comentar en su muro.

Y a solas hoy, viendo la figura del caballero poeta genial que fue Cohen, quise escuchar “Hallelujah”. Y sí, letra y música son originales de Cohen, aunque inicialmente no llamasen mucho la atención y fueran versiones de otros artistas las que finalmente alumbraron al poeta caballero en la sombra.

Ahora “Hallelujah” es un clásico clasiquísimo. Repetido en todos lados. Me pregunto cuántos de los “no jóvenes” de 41 años o menos, saben del poeta en la sombra…

Y también me pregunté si podría mejorar yo las traducciones de la letra, de los versos, que encuentro por ahí.

Tomo prestada una traducción cogida al azar y lo intento.

Pero antes decir que es cuando el poeta te arranca el alma, que sabes que es un buen poeta. No se decirlo mejor, porque si supiera, entonces yo también sería un poeta genial…

Oí pues que había un acorde secreto,
que tocó David y complació al Señor,
pero a tí no te importa mucho la música, ¿verdad?
Va así,
La cuarta, la quinta
La menor caída, la mayor subida
El rey confuso componiendo Aleluya
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Tu fé era sólida pero necesitabas una prueba.
La viste bañándose en la azotea,
Su belleza y la luz de la luna te sobrecogieron.
Ella te ató
a una silla de cocina,
rompió tu trono, cortó tus cabellos,
y de tus labios ella arrancó el Aleluya
Nena, yo he estado aquí antes
Conozco esta sala, he caminado sobre este suelo.
Yo solía vivir solo antes de conocerte.
He visto tu bandera
sobre el arco de mármol.
El amor no es una marcha triunfal.
Es un frío y y es un desgarrado Aleluya.
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Hubo un tiempo en el que me dejabas saber
Lo que realmente sucedía abajo.
Pero ahora ya nunca me lo muestras, ¿verdad?
Recuerdo cuando
me movía en ti
la santa paloma también se movía,
y cada aliento que tomábamos era Aleluya.
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Quizás allá arriba exista un Dios,
Pero todo lo que aprendí del amor
Fue como dispararle a alguien que desenfunda primero
Y no es un grito
que oyes de noche.
No es alguien que ha visto la luz.
Es un frío y un desgarrado Aleluya.
Dices que pronuncié el nombre en vano
Ni siquiera conozco el nombre
Pero si lo hice, ¿qué más te da a tí?
Hay una llama de luz
En cada palabra
No importa cuál oiste
Si el sagrado o el roto Aleluya.
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Lo hice lo mejor que pude, no fue mucho.
No podía sentir, asi que intenté tocar.
He dicho la verdad, no vine a engañarte
E incluso aunque
Todo salió mal
Me presentaré ante el Señor de la Canción
con nada sobre mi lengua más que un Aleluya.
Aleluya
Aleluya
Aleluya
Aleluya
N. del T. :Es una traducción razonable. Pero imperfecta, como todas.
Esta entrada fue publicada en Música, Me alegro de haberte conocido, Poesía. Guarda el enlace permanente.

8 respuestas a Aleluya

  1. Agustin Sanz dijo:

    A mi es que la poesía que no rima……no me llega.
    Por eso no puedo comentar la que me mandas.

    Le gusta a 1 persona

    • Lecroix dijo:

      He hecho la mejor traduccion que he podido, Agustin. Tb es cierto que un poema puede requerir conocer a la cultura de la q viene. Y ademas, lo q es bello, sp es subjetivo. De todas formas te dire que los complicados sonetos con rima del pasado, tienen un valor especial para mi, pues se trataba de escribir algo bello, siguiendo unas reglas superestrictas en silabas y rimas asonantes y consonantes. Y eso no lo hace cualquiera. Bien, no.

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  2. Agustin Sanz dijo:

    Este es el tipo de poesía que entiendo…..y si me emociona

    EL AMA

    I

    Yo aprendí en el hogar en qué se funda
    la dicha más perfecta,
    y para hacerla mía
    quise yo ser como mi padre era
    y busqué una mujer como mi madre
    entre las hijas de mi hidalga tierra.
    Y fui como mi padre, y fue mi esposa
    viviente imagen de la madre muerta.
    ¡Un milagro de Dios, que ver me hizo
    otra mujer como la santa aquella!
    Compartían mis únicos amores
    la amante compañera,
    la patria idolatrada,
    la casa solariega,
    con la heredada historia,
    con la heredada hacienda.
    ¡Qué buena era la esposa
    y qué feraz mi tierra!
    ¡Qué alegre era mi casa
    y qué sana mi hacienda,
    y con qué solidez estaba unida
    la tradición de la honradez a ellas!
    Una sencilla labradora, humilde,
    hija de oscura castellana aldea;
    una mujer trabajadora, honrada,
    cristiana, amable, carñosa y seria,
    trocó mi casa en adorable idilio
    que no pudo soñar ningún poeta.
    ¡Oh, cómo se suaviza
    el penoso tragín de las faenas
    cuando hay amor en casa
    y con él mucho pan se amasa en ella
    para los pobres que a su sombra vivien,
    para los pobres que por ella bregan!
    ¡Y cuánto lo agradecen, sin decirlo,
    y cuánto por la casa se interesan,
    y cómo ellos la cuidan,
    y cómo Dios la aumenta!
    Todo lo pudo la mujer cristiana,
    logrólo todo la mujer discreta.
    La vida en la alquería
    giraba en torno de ella
    pacífica y amable,
    monótona y serena…
    ¡Y cómo la alegría y el trabajo
    donde está la virtud se compenetran!
    Lavando en el regato cristalino
    cantaban las mozuelas,
    y cantaba en los valles el vaquero,
    y cantaban los mozos en las tierras,
    y el aguador camino de la fuente,
    y el cabrerillo en la pelada cuesta…
    ¡Y yo también cantaba,
    que ella y el campo hiciéronme poeta!
    Cantaba el equilibrio
    de aquel alma serena
    como los anchos cielos,
    como los campos de mi amada tierra;
    y cantaba también aquellos campos,
    los de las pardas, onduladas cuestas,
    los de los mares de enceradas mieses,
    los de las mudas perspectivas serias,
    los de las castas soledades hondas,
    los de las grises lontananzas muertas…
    El alma se empapaba
    en la solemne clásica grandeza
    que llenaba los ámbitos abiertos
    del cielo y de la tierra.
    ¡Qué placido el ambiente,
    qué tranquilo el paisaje, qué serena
    la atmósfera azulada se extendía
    por sobre el haz de la llanura inmensa!
    La brisa de la tarde
    meneaba, amorosa, la alameda,
    los zarzales floridos del cercado,
    los guindos de la vega,
    las mieses de la hoja,
    la copa verde de la encina vieja…
    ¡Monorrítmica música del llano,
    qué grato tu sonar, qué dulce era!
    La gaita del pastor en la colina
    lloraba las tonadas de la tierra,
    cargadas de dulzuras,
    cargadas de monótonas tristezas,
    y dentro del sentido
    caían las cadencias
    como doradas gotas
    de dulce miel que del panal fluyeran.
    La vida era solemne;
    puro y sereno el pensamiento era;
    sosegado el sentir, como las brisas;
    mudo y fuerte el amor, mansas las penas,
    austeros los placeres,
    raigadas las creencias,
    sabroso el pan, reparador el sueño,
    fácil el bien y pura la conciencia.
    ¡Qué deseos el alma
    tenía de ser buena
    y cómo se llenaba de ternura
    cuando Dios le decía que lo era!

    II

    Pero bien se conoce
    que ya no vive ella;
    el corazón, la vida de la casa
    que alegraba el tragín de las tareas,
    la mano bienhechora
    que con las sales de enseñanzas buenas
    amasó tanto pan para los pobres
    que regaban, sudando, nuestra hacienda.
    ¡La vida en la alquería
    se tiñó para siempre de tristeza!
    Ya no alegran los mozos la besana
    con las dulces tonadas de la tierra,
    que al paso perezoso de las yuntas
    ajustaban sus lánguidas cadencias.
    Mudos de casa salen,
    mudos pasan el día en sus faenas,
    tristes y mudos vuelven
    y sin decirse una palabra cenan;
    que está el aire de casa
    cargado de tristeza,
    y palabras y ruidos importunan
    la rumia sosegada de las penas.
    Y rezamos reunidos el rosario
    sin decirnos por quién…, pero es por ella,
    que aunque ya no su voz a orar nos llama,
    su recuerdo querido nos congrega,
    y nos pone el rosario entre los dedos
    y las santas plegarias en la lengua.
    ¡Qué días y qué noches!
    ¡Con cuánta lentitud las horas ruedan
    por encima del alma que está sola
    llorando en las tinieblas!
    Las sales de mis lágrimas amargan
    el pan que me alimenta;
    me cansa el movimiento,
    me pesan las faenas,
    la casa me entristece
    y he perdido el cariño de la hacienda.
    ¡Qué me importan los bienes
    si he perdido mi dulce compañera!
    ¡Qué compasión me tiene mis criados
    que ayer me vieron con el alma llena
    de alegrías sin fin que rebosaban
    y suyas también eran!
    Hasta el hosco pastor de mis ganados,
    que ha medido la hondura de mi pena,
    si llego a su majada
    baja los ojos y ni hablar quisiera;
    y dice al despedirme: «Ánimo, amo;
    “haiga” mucho valor y “haiga pacencia”…»
    Y le tiembla la voz cuando lo dice
    y se enjuga una lágrima sincera,
    que en la manga de la áspera zamarra
    temblando se le queda…
    ¡Me ahogan estas cosas,
    me matan de dolor estas escenas!
    ¡Que me anime, pretende, y él no sabe
    que de su choza en la techumbre negra
    le he visto yo escondida
    la dulce gaita aquélla
    que cargaba el sentido de dulzura
    y llenaba los aires de cadencias!…
    ¿Por qué ya no la toca?
    ¿Por qué los campos su tañer no alegra?
    Y el atrevido vaquerillo sano,
    que amaba a una mozuela
    de aquellas que trajinan en la casa,
    ¿por qué no ha vuelto a verla?
    ¿Por qué no canta en los tranquilos valles?
    ¿Por qué no silba con la misma fuerza?
    ¿Por qué no quiere restallar la honda?
    ¿Por qué esta muda la habladorara legua
    que al amo le contaba sus sentires
    cuando el amo le daba su licencia?
    «¡El ama era una santa!»…,
    me dicen todos cuando me hablan de ella.
    «¡Santa, santa!», me ha dicho
    el viejo señor cura de la aldea,
    aquel que le pedía
    las limosnas secretas
    que de tantos hogares ahuyentaban
    las hambres y los fríos y las penas.
    ¡Por eso los mendigos
    que llegan a mi puerta
    llorando se descubren
    y un padrenuestro por el «ama» rezan!
    El velo del dolor me ha oscurecido
    la luz de la belleza.
    Ya no saben hundirse mis pulilas
    en la visión serena
    de los espacios hondos,
    puros y azules, de extensión inmensa.
    Ya no sé traducir la poesía,
    ni del alma en la médula me entra
    la inmensa melodía del silencio
    que en la llanura quieta
    parece que descansa,
    parece que se acuesta.
    Será puro el ambiente, como antes,
    y la atmósfera azul será serena,
    y la brisa amorosa
    moverá con sus alas la alameda,
    los zarzales floridos,
    los guindos de la vega,
    las mieses de la hoja,
    la copa verde de la encina vieja…
    Y mugirán los tristes becerrillos,
    lamentando el destete, en la pradera,
    y la de alegres recentales dulces
    tropa gentil escalará la cuesta
    balando plañideros
    al pie de las dulcísimas ovejas;
    y cantará en el monte la abubilla,
    y en los aires la alondra mañanera
    seguirá derritiédose en gorjeos,
    musical filigrana de su lengua…
    Y la vida solemne de los mundos
    seguirá su carrera
    monótona, inmutable,
    magnífica, serena…
    Mas ¿qué me importa todo,
    si el vivir de los mundos no me alegra,
    ni el ambiente me baña en bienestares,
    ni las brisas a música me suenan,
    ni el cantar de los pájaros del monte
    estimula mi lengua,
    ni me mueve a ambición la perspectiva
    de la abundante próxima cosecha,
    ni el vigor de mis bueyes me envanece,
    ni el paso del caballo me recrea,
    ni me embriaga el olor de las majadas,
    ni con vértigos dulces me deleitan
    el perfume del heno que madura
    y el perfume del trigo que se encera?
    Resbala sobre mí sin agitarme
    la dulce poesía en que se impregnan
    la llanura sin fin, toda quietudes,
    y el magnífico cielo, todo estrellas,
    y ya mover no pueden
    mi alma de poeta,
    ni las de mayo auroras nacarinas
    con húmedos vapores en las vegas,
    con cánticos de alondra y con efluvios
    de rociadas frescas,
    ni éstos de otoño atardeceres dulces
    de manso resbalar, pura tristeza
    de la luz que se muere
    y el paisaje borroso que se queja…
    ni las noches románticas de julio,
    magníficas, espléndidas,
    cargadas de silencios rumorosos
    y de sanos perfumes de las eras;
    noches para el amor, para la rumia
    de las grandes ideas,
    que a la cumbre al llegar de las alturas
    se hermanan y se besan…
    ¡Cómo tendré yo el alma,
    que resbala sobre ella
    la dulce poesía de mis campos
    como el agua resbala por la piedra!
    Vuestra paz era imagen de mi vida,
    ¡oh campos de mi tierra!
    Pero la vida se me puso triste
    y su imagen de ahora ya no es esa:
    en mi casa, es el frío de mi alcoba,
    es el llanto vertido en sus tinieblas;
    en el campo, es el árido camino
    del barbecho sin fin que amarillea.
    . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

    Pero yo ya sé hablar como mi madre
    y digo como ella
    cuando la vida se le puso triste:
    «¡Dios lo ha querido así! ¡Bendito sea!»

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    • Lecroix dijo:

      Hace tiempo que pienso, Agustin, que a medida que nos hacemos viejos, van muriendo los que antes sabian las cosas, los depositarios de la cultura. Y se me ocurrio, curiosamente dando clases a mi sobrino, que nos va tocando. A medida que los mayores mueren, quedamos nosotros como depositarios de la cultura. Y es nuestro deber imprescindible, educar a los nuevos.

      “Pero yo ya se hablar como mi madre”. Y eso, me llega, Y llena de poder la poesia q has puesto.

      Y bueno, se que “ama” es “madre” en vasco. Ambas palabras, “ama” y “aita”, tienen tb para mi un significado especial, por razones que no hace falta contar.

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  3. Deckard dijo:

    El problema de la poesía es que, incluso escrita en tu idioma materno, si no has sentido lo que expresa el poema, no lo vas a entender, y aunque lo hayas sentido alguna vez, no siempre lo reconoces en el poema, al menos a mí me pasa.
    También me pasa que me centro más en lo que el poeta quiso decir, o lo que sentía cuando compuso el poema, que sentir yo cuando lo leo, o sea, sigo siendo más “científico” que poeta cuando leo un poema. Hace años que disfruto mucho de las canciones de Bryan Ferry y de sus letras, también de las canciones de los 70 de su grupo, Roxy Music, y me da rabia porque no sé lo que quiere decir en muchas de sus canciones, y porque Ferry me parece un genio infravalorado.
    No sé si entiendo el poema de Cohen, parece que intenta decir que lo que importará al final es lo que se siente, y lo que se siente no se puede explicar con la razón.
    La verdad es que a mí la poesía como tal no me gusta mucho, pero a veces, y casi siempre en forma de letra de canción, sí me llega, y entonces no me importa que rime o no. No me gusta la poesía (como tal) de los demás porque casi nunca la entiendo ni la siento, pero sí que escribo a veces lo que siento, unas veces en forma de poesía y otras (mis ideas científicas, o pseudocientíficas más bien) en forma de ensayo, pero luego sólo lo leo yo, al día siguiente, lo que escribí el día anterior me parece una chorrada…genios sólo hay cuatro, pero uno se queda mejor cuando lo echa fuera.

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    • Lecroix dijo:

      Tu nunca escribes “chorradas”, Deckard. Vamos, al menos aqui, que yo haya visto, no🙂. Pero es cierto que genios hay cuatro.
      Tb es cierto y eso iba a contestarle a Agustin ahora, q la poesia, lo q es bello poeticamente hablando, puede ser muy subjetivo.

      “Pero antes decir que es cuando el poeta te arranca el alma, que sabes que es un buen poeta. ”

      Bien, eso de arrancar el alma es subjetivo.

      Yo tiendo a admirar mucho la técnica, como le comentaba a Agustin. El hacer poemas bellos, dentro de los limites estrictisimos de un soneto, por ejemplo. Admiro esa técnica.

      Es como admirar la tecnica de un pintor. El trazo, las mezclas, la perspectiva.

      Y luego, todo lo demas, es subjetivo.

      Le decia a mi amiga que Miguel Angel esculpio a ciegas, a tiento, las vertebras del Cristo de su Piedad. Nadie las verá nunca. No son visibles. Y ni logro imaginar como pudo Miguel Angel esculpir eso sin poder verlo.

      Pero es para mi enormemente bello, en tecnica y en genialidad, q se tomase la molestia de hacer perfecto tb lo q no se puede ver.

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    • Lecroix dijo:

      El significado (para mi y sin haber investigado si Cohen ofrecio explicacion) es que él nunca sintio amor. O q no lo sintio como ella lo sentia. Precisamente he destacado en negrita lo q yo creo q él quiere decir.

      Para mi los versos mas importantes son: “Pero todo lo que aprendí del amor
      Fue como dispararle a alguien que desenfunda primero”

      Espero q se entienda el significado. Se q lo he traducido bien, conozco las expresiones q Cohen ha usado. Y dado que creo q la traduccion es buena, queda ya para el lector interpretar, independientemente del idioma, su significado.

      Yo lo interpreto asi: “todo lo q aprendi del amor es q me van a traicionar (desenfundar) y q debo llegar a disparar (traicionar) primero q el q ya ha desenfundado”.

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  4. Agustin Sanz dijo:

    La poesía es arte, y todo arte tiene que ser “subjetivo” para el que lo ve, o para el que lo escucha.
    Lo importante del arte es tener la capacidad de ser interpretado (y sentido) potentemente. Puede ser de distintas maneras según quien o reciba, pero tiene que ser potente. Si no, no es arte. Es una expansión de tus propio sentimientos o vivencias que no llega a nadie.

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