Cuando la igualdad es injusta. -Jesús Laínz/LD-

Neuronaliberal

Aunque eso que se llama izquierda o progresismo se empeñe en levantar su edificio ideológico de espaldas a la realidad, ésta siempre acaba imponiéndose. Por eso el modelo socialista se derrumbó solo: pues su rechazo a la natural aspiración del hombre a disfrutar del resultado de su trabajo sólo podía conducir al fracaso. Aunque a regañadientes, a la izquierda sensata no le ha quedado más remedio que renunciar a cambiar el modelo económico capitalista, que se ha demostrado muy superior al paraíso proletario para procurar el bienestar a la gran mayoría de la población.

Pero a lo que no ha renunciado la izquierda es a cambiar la sociedad, siempre atrasada en su incompleto camino desde la reaccionaria realidad hacia la utopía progresista. Y la clave para conseguirlo se encuentra en ese infinito afán de igualdad que sólo puede surgir del resentimiento. El capaz, el esforzado, el exitoso, no tendrá…

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