Cosas esenciales

Dejad de fingir

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Publicado el 31 de agosto 2015 por Frank Davis.  Banging on about the Smoking Ban

Al escribir sobre el escenario político de Estados Unidos ayer por la noche, empecé diciendo que la prohibición de fumar en el Reino Unido había cambiado mi visión de la vida en todo tipo de formas, y que me mudó de estar a la izquierda del centro a estar a la derecha del centro. Me gustaría tratar de explicar por qué esa prohibición de fumar importó tanto.

La prohibición de fumar, como Deborah Arnott de ASH [principal organización antitabaco del Reino Unido] predijo con exactitud, “exilió a los fumadores al exterior.” Probablemente sería igual de cierto decir que fueron expulsados de la sociedad. Los fumadores dejaron de ser bienvenidos en cualquier lugar en absoluto. Se convirtieron en marginados.

El resultado es que por mi parte, ya no siento que pertenezca a la cultura británica en la que crecí, y no participo casi en ninguna parte de ella. No es simplemente que ya solo vaya a los pubs a sentarme fuera. También es que yo no voy a galerías de arte, museos, cines o teatros. Nunca asisto a reuniones públicas de ningún tipo. Nunca visito lugares más allá de unas 25 millas de distancia. Nunca me alojo en hoteles. No veo la televisión o escucho la radio. Ya no viajo en tren o en autobús o avión. ¿Por qué debería, cuando yo ya no soy bienvenido en ninguno de ellos?

Solía tener un amplio círculo de amigos. Todos ellos se han ido ahora. La prohibición de fumar se llevó de inmediato los principales lugares – Bares y cafeterías – donde solíamos encontrarnos. Por otra parte, muchos de mis amigos implementaron sus propias prohibiciones de fumar en casa, así que rápidamente no fui bienvenido tampoco allí. Ya no había ningún sitio para reunirse. Amistades de 30 o 40 años de duración comenzaron a morir una a una.

Y también, mientras que antes yo solía ser un “tipo inclusivo” de hombre, dando la bienvenida a los inmigrantes y las minorías perseguidas (como los homosexuales), me encontré con que había cambiado de opinión sobre eso. ¿Por qué debería yo querer que todas esas personas fueran incluidas en la sociedad, cuando yo mismo había sido excluido tan a fondo?

Ya no doy a obras de caridad, ya que he descubierto que muchas de ellas (por ejemplo, ASH, CRUK, BHF) están activas en la persecución de los fumadores.

Tampoco tengo médico ya. Afortunadamente en los últimos 10 años más o menos nunca he necesitado uno. Ahora pienso: ¿Por qué voy a querer ver a gente de la profesión que ha sido líder en la caza de brujas contra gente como yo? Ya no confío en ellos. La desconfianza se ha extendido a la ciencia en general.

Solía ser un poco “progresista”, y podía imaginar un futuro brillante. Ahora creo que el pasado era un lugar mejor, y que Gran Bretaña era mucho mejor antes del 01 de julio 2007 que lo que ha sido desde entonces. Me he convertido en un poco conservador, y mucho más interesado en preservar las instituciones que tenemos (la monarquía, el cristianismo, la democracia) ante lo que ahora me parece un vandalismo sin sentido.

Ahora juzgo a las personas e instituciones únicamente por si son antitabaco o no. Me volví en contra de la UE cuando el parlamento de la UE votó a favor de una prohibición europea de fumar. Si yo voto por UKIP es porque Nigel Farage es un fumador. Si no me gusta Hillary Clinton, es porque ella es una antifumadora. En el momento en que descubro que alguien es virulentamente antitabaco, está muerto. No quiero conocer a tales personas. No querría siquiera estar en la misma habitación con ellas.

Paso la mayor parte de mi tiempo en casa. No necesito un trabajo, y no quiero uno, porque tampoco sería bienvenido allí. Mi principal contacto con el mundo es casi exclusivamente a través de Internet, ya que no han logrado prohibir fumar en eso todavía, y por lo tanto aún no me han hecho sentir rechazado allí.

Con todo, la prohibición de fumar en el Reino Unido (y otras prohibiciones de fumar en otras partes del mundo) han tenido un impacto demoledor en mi vida (y al mismo tiempo no ha tenido efecto alguno sobre mis hábitos a la hora de fumar: Fumo tanto como siempre he fumado). Profundamente ya no soy parte de la sociedad que me rodea. Y todo a causa de la prohibición de fumar.

Si hay alguna diferencia entre yo y los otros 10 millones de fumadores en el Reino Unido, es probablemente que rechazo por completo toda la pseudociencia que se ha utilizado para demonizar el fumar. Yo no creo que haya ninguna justificación sanitaria de ningún tipo para la prohibición de fumar. Ni siquiera creo que fumar no es saludable. De hecho, creo que fumar es bueno para uno. Pero la mayoría de los fumadores creen lo que les dicen sus perseguidores acerca de fumar, y mansamente aceptan su trato mezquino, y sufren en silencio. Supongo que sólo soy alguien que no acepta ciegamente lo que los “expertos” me dicen. La mayoría de la gente no parece ser capaz de hacer eso. Y también a la mayoría de los fumadores les gusta fingir que siguen siendo miembros respetables de la sociedad, cuando no lo son. En realidad, son tan poco bienvenidos como yo. Sólo que yo no finjo ante mi (o cualquier otro) que soy bienvenido, cuando sé que no lo soy.

Ser un fumador en la Gran Bretaña moderna es como ser un Judio en la Alemania nazi de los 1930. Los exterminios sólo se iniciaron en la década de 1940. Eso también fue una medida de “salud pública”.

Y creo que este rechazo y exclusión de un completo 20% de la población (sólo en el Reino Unido. Es mucho más que eso en otros lugares) es un crimen. Es un crimen contra la humanidad. Y espero que las personas responsables del mismo sean un dia puestas a disposición de la justicia.

Las prohibiciones de fumar pueden no ser cuestiones políticas candentes en este momento. Nunca reciben mucha atención por parte de los medios de comunicación. Pero teniendo en cuenta el daño colosal que hacen, creo que tarde o temprano tendrán la atención que merecen. Pero para que eso suceda, los fumadores van a tener que dejar de fingir que no han sido expulsados de la sociedad. Y los medios de comunicación y los políticos van a tener que dejar de pretender que las prohibiciones de fumar son un gran éxito, cuando en realidad causan un daño político y social y económico colosal. La gente no puede seguir mintiéndose a sí misma y mintiéndole a los demás, eternamente.

N. del T. Smoking ban = prohibición de fumar = ley antitabaco

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