El loco de la colina

Está empezando a ocurrir…

Reconozco que tras abandonar Facebook, me dediqué a leer blogs, cuadernos. Me pareció que ciertos temas requerían algo más que un “cartelito” con una frase famosa y los “me gusta” acompañantes.  Ciertos temas requerían más palabras.

Así pues, me puse a leer y a veces, hasta a comentar en los blogs cuadernos de bitácora de gente que me pareció muy inteligente, razonablemente honesta y razonablemente bien informada.

No siempre me contestaron cuando comenté. Y pensé yo que eso no estaba del todo bien, pues mi comentario era respetuoso, bien expresado y bien argumentado.

¿Por qué no hay respuesta?

Ahora entiendo porqué.

A medida que un cuaderno crece, crecen los comentarios. Y crece el número de cuadernos a leer.

Internet es un algo interactivo, una relación muy cercana entre el escritor y los lectores. Y entre los lectores y los lectores.

Por poner un ejemplo. Si uno leía un libro de Asimov y tenía algo que comentar, sólo podía hacerlo por carta (sí, con sellos y todo eso).

“Estimado Señor Asimov, las cifras que está usando para los diámetros de las lunas de Júpiter están desfasadas. Las nuevas mediciones sugieren…blablablabla. 

Atentamente, un lector. PD: Me encantan sus libros y es usted un genio”.

Y la carta podía llegar o no. Y la  carta nunca sería leída por otros lectores de Asimov, que quizás tenían cifras aún mas recientes porque tenían un familiar trabajando en la NASA.

Todo era a velocidad de caracol. Y Asimov tenía tiempo para lo suyo. A veces hasta contestaba,  incluyendo la respuesta en un libro. Dos años más tarde…

Ahora no es así. Todo es muy muy veloz. Y ni hace falta tener un familiar en la NASA. Libremente la NASA te lo cuenta todo en su página web. Al segundo. Cada nave espacial, cada telescopio. Y sus trabajadores tienen blogs cuadernos de bitácora. Y fans. ¡Son estrellas del rock! En el mundo reducido de los que aman ciertos temas.

¡Y hay tánto que leer!

Si este modesto cuaderno sigue creciendo, que ya quisiera yo que siga, va a ser necesario que los lectores que comentan, comenten entre sí. Que se respondan entre ellos. Que debatan entre ellos.

Yo voy a intentar siempre contestar a cada comentario. Pero si llega un momento en que no lo hago es porque ya me estoy perdiendo con tanto a lo que contestar (como bien nos aventuró Deckard, el más prolífico comentador aquí, el más antiguo y, aunque proteste, el que consiguió que este cuaderno comenzase).

Nunca será porque no quiero contestar.

Vamos a ver qué pasa.

Os dejo con un raro tesorillo encontrado en YouTube. De un viejo programa de radio en la madrugada progre, muy progre, que yo escuchaba de crío. Música de Pink Floyd, al principio de cada programa.

Ah sí, progre era. Pero las palabras son válidas. La música también. Quizás los progres eran mejores antes. Le perdonaréis que barra pa’ casa. Pero no barre mal. Al menos lo hace mucho mejor y más honestamente que los progres de ahora.

Escuchad, que no está nada, nada mal. Y han pasado, qué se yo, ¿30 años?

¿Tendrá él ahora también un cuaderno de bitácora en la red?  ¿Contesta a todos los comentarios?

No se.

Pero yo también soy un lobo estepario. Un náufrago entre dos aguas.

 

 

Esta entrada fue publicada en Contra la ley antitabaco, El que resiste, gana. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s