El zurdazo y la espía que me amó

El mundo Occidental está con ganas de cambio. Ha visto muchas orejas de muchos lobos. Algunos reales, otros no tanto.

Cierto que la madre Rusia no es lo que era. Pero sigue siendo lo que era. Es Europa. Es Occidente. Y es también Asia.

Es a veces enemigo. Y a veces, ha sido aliado.

La madre Rusia ha hecho barbaridades. Que en ocasiones nos vinieron bien. Siempre han sido como el “coco” con el que podíamos amenazar a enemigos comunes. “Tiene usted razón señor terrorista, hay cosas que nosotros no podemos hacerle. Pero ¿qué le parece si le transporto a usted y a los suyos hasta la frontera norte de Afganistán y dejo que los ruskis se encarguen?

Y el canario cantaba.

Y lo mismo hicimos con otros canarios, más antiguos, cuando nos convino.

Siempre ha sido una relación difícil la que hemos tenido con Rusia. Normal. Rusia es grande (el país más grande de Europa)  y orgullosa. Y puede ser brutal.

Russia is different. Pues sí. Ellos también.

 

Navegando esta mañana un poco lejos de la tormenta post-electoral, anduve por páginas de gimnasios y levantamiento de pesas y esas cosas.

Y oiga, ¡va y me salta la madre Rusia!

Solo que ya no es una matroska oronda y bigotuda como la pintábamos durante la Guerra Fría.

Es una chica jovencísima, levantadora de pesas (hasta 155 kg en banca, la tía) , muy guapa, que habla inglés aceptable, que es Europea pero con esos ojillos un poquito rasgados que nos dejan entrever los genes de las tribus de la tundra asiática.

Y que vota (si hubiera podido)… ¡Trump!

Tenéis que escucharla. Barre pa’ casa, claro que sí. Pero lo hace bien. Con visión. Y con fina diplomacia astuta.

 

Y por lo que leo, levanta pesas tan bien como maneja un Kalashnikov.

 

Madre Rusia, volvemos a tener enemigos comunes. Es hora de volver a ser amigos. Bueno, vale, aliados de conveniencia.

Pero es hora de nuevo.

El Nuevo Orden Mundial, que también afecta a Rusia, acaba de recibir un zurdazo que lo ha dejado viendo estrellitas.

Y estrellas hay en la bandera de EEUU. Y en la de Rusia. Ag, bueno vale, sí, en la antigua bandera soviética, cierto.

 

Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras.

Cantar del mío Cid

 

 

 

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3 respuestas a El zurdazo y la espía que me amó

  1. Rusia da miedo, es verdad. Me encanta la literatura rusa, la música rusa, los bailes rusos…..Me encanta S. Petersburgo, la comida rusa…..¡Pero son tan raros! Raros, incomprensibles y bastante brutales.
    Ese es uno de los motivos para alegrarme del triunfo de Donald Trump. La Clinton estaba que echaba chispas para ganar a Rusia y parece que andaba programando una guerra, apoyada por “tito Obama”. Trump aboga por un entendimiento y cooperación. ¡Bendito sea Dios!

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    • Lecroix dijo:

      Rusia da miedo, es cierto. De ellos yo apenas conozco algo de su Historia mas reciente y algo de su literatura. Pero coincido en q son raros. Y pueden ser brutales. Brutales mucho más alla de lo q lo ha sido Occidente en esa Historia más reciente.

      Lo q pasa es q su brutalidad puede ser util, si se enfoca bien.

      Y de todas formas, como bien dices, la Clinton andaba con ganas de buscar disputa con Rusia. Y Trump no.

      Veremos q pasa. Dios o el destino, sean benditos y nos ayuden. Pero el paso q se ha dado hoy, al menos no ha sido en la dirección claramente incorrecta.

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  2. Pingback: NOM contra Ariorum | Contra la ley "antitabaco"

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