¿Fumador o no fumador?

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A partir del segundo año de ley “antitabaco”, empezó a disgustarme la palabra “fumador”. Me pareció que fumar, no me describía como persona. No se, a alguien que come queso, no se le describe como “comedor de queso”. Ni un mascador de chicle es un “mascador”. Es más, ni una persona que bebe alcohol es descrita como “bebedor”, salvo que tenga un problema con el alcohol…

Así pues, cuando la higienista dental me dijo “mm veo que aquí pone que eres fumador. ¿Sigues fumando?”, decidí contestarle, para la posteridad, que yo no soy “fumador”, que solo soy una persona que fuma a veces. Y que sí, por supuesto sigo fumando.

Creo que “fumador” es una palabra despectiva, inventada por los antitabaco extremos para fomentar una imagen negativa. Yo solo soy una persona que fuma a veces. Y también como queso a veces.

Hacía tiempo que quería comentar esto aquí y hoy, “mediando” en una pequeña “discusión” que ha surgido en los comentarios a una entrada anterior, me acordé por fin.

En ocasiones las etiquetas que nos ponen, o nos ponemos tienen mala intención. Pueden usarse para separar y discriminar. O pueden usarse para crear una imagen ficticia de unidad.

Por ejemplo: es habitual que los más acérrimos antitabaco digan cosas como “nosotros, los no fumadores…”. Es un truco habitual. El antitabaco quiere arroparse en los números de los que no fuman, usarlos como peones, para así decir que habla en nombre de ellos y parecer más popular y legítimo.

Y no es cierto claro. No habla en nombre de una mayoría que no fuma. Habla tan solo en nombre de una minoría que odia el tabaco.

Lo mismo ocurre con otros grupos que hoy en día están más de moda. La “discusión” que surgió en los comentarios contiene algo de eso. Ninguno de esos grupos es tampoco homogéneo, ni representa a todos los que tienen ciertos gustos sexuales.

Los grupos “activistas” son solo eso, activistas. Y en general, son aupados y financiados desde los despachos, no desde la calle.

Y por supuesto, esos “activistas”, no representan a todos los que tienen esos gustos.

Lo mismo puede decirse de este blog, por lo que quiero dejar claro que aquí de ninguna manera se habla en nombre de todas las personas que fuman. Se hablaría como mucho solo en nombre de las personas que están descontentas con la actual ley “antitabaco”, fumen o no fumen, y que están de acuerdo con lo que se dice aquí.

Pero es más, yo diría que aquí no se habla en nombre de nadie, porque no creo que todos opinemos de la misma manera en todo.

Esto es solo un sitio donde expresarse contra la ley “antitabaco” (también se tratan otros temas), sin el hostigamiento de lo “políticamente correcto”. Y sin la ayuda de los “hombres del despacho”.

Si eso les interesa, pasen y tomen asiento en la zona que prefieran.

¿Persona que fuma o persona que no fuma?  :)

(o persona que le da lo mismo, que los hay y muchos)

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6 respuestas a ¿Fumador o no fumador?

  1. Lecroix dijo:

    😀😀😀 Incorregible… Ah pero una cosilla. Los “no fumadores” son gente buena y normal. Los “antitabaco” son el problema.

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  2. What you say is all very true LeCroix! The trick with confusing the word “nonsmokers” with “Antismokers” is something the Antismokers really began pushing back in the 1980s to make their numbers look larger, just as you have explained!

    And while you are also correct in your thoughts on “smokers” as being treated differently from those who chew gum, I have often called gum chewers “gummers” in making the same kind of point you are making here. “Gummer” is not actually a word in English, but when I use it in the context of a smoking discussion, English readers will immediately understand the point I am making by using such a word.

    The Antismokers understood the importance of language very early in their actions, the Orwellian concept that “As thought can corrupt language, so can language corrupt thought.” If you succeed in structuring the language in the correct manner, it becomes difficult to express certain concepts while making other concepts seem quite normal or universal.

    – MJM

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    • Lecroix dijo:

      I’m glad you saw throught their trick as well. We must never let antis legitimize themselves as “non smokers”. They are antismokers, just that. A very small and intolerant minority.

      I frecuently use gum chewers as an example of how words are corrupted. There is sticky gum almost in every pavement. Yet no one ever says ..”those dirty gum chewers..!” We just say that some people have no manners or something like that. Ah, but if it’s cigarrette butts, then it’s “those dirty smokers…!”

      Yes, antismokers understand the importance of language quite well.

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  3. ¡Tienes mas razón que un santo, Lecroix!
    Pero lo peor es que ya no somos ni siquiera “fumadores”, es que somos enfermos de “tabaquismo”.
    No se lo que es el “tabaquismo”. Se lo que es el “alcoholismo”. A lo mejor el “tabaquismo” (partiendo de la definición de alcoholismo y por analogía) es la dolencia que ataca al organismo cuando se fuma sin parar y a causa de esto, se tiene temblor en las manos, alucinaciones, que pueden llegar al delirium tremens, ataques de agresividad etc.
    A mi eso no me pasa. No fumo sin parar (12/14 cigarrillos día), puedo estar sin fumar el tiempo que me dé la gana sin arrojarme por la ventana ni gritar. No soy tabaquista. Me niego a que me denominen así.

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  4. Deckard dijo:

    Efectivamente, el uso de las palabras no es baladí, ni lo es tampoco el uso de una palabra u otra para denominar a una persona que fuma, o a una persona que no está de acuerdo con esta ley antitabaco. Al principio de salir la ley, a mí empezó a no gustarme la palabra “fumador”, al igual que a ti, Lecroix, y por las mismas razones, pero luego leí artículos sobre “las” sufragistas, que más tarde se convirtieron en “los” sufragistas. Lo que ocurrió fue que, cuando las primeras mujeres empezaron a luchar por el voto femenino, se tuvo que inventar una palabra para denominarlas, y esa palabra fue “sufragistas”, esa palabra, por supuesto se usaba de modo peyorativo, y en un principio no gustaba a las propias sufragistas, pero poco a poco, cuando a una luchadora por el voto femenino la llamaban sufragista ella
    contestaba “sí, ¿y qué?”, al final se denominó así a todo el que estaba de acuerdo con el voto femenino, fuera activista o no, y fuera mujer o no.
    Aquélla situación tiene cierto paralelismo con la nuestra, pero no totalmente, en primer lugar, la palabra sufragista es válida tanto para hombres como para mujeres, y eso es una ventaja, en segundo lugar, una persona que simpatizara con las sufragistas no tendría mucho inconveniente (una vez que las mujeres empezaron a sentirse orgullosas de ser sufragistas y le quitaron la carga peyorativa), en que lo llamaran así también.
    En segundo lugar, el hecho de “ser sufragista” no requiere un acto físico, no hace falta ser activista, sólo dar una opinión, no sé si me explico.
    En nuestro caso la palabra “fumador” no cumple las dos características anteriores, como dice Lecroix, esto no trata de fumadores contra no fumadores, sino de gente que está de acuerdo con esta ley o no. Aunque fuéramos capaces de quitarle la connotación negativa que tiene la palabra “fumador” seguiría siendo una palabra poco válida para nuestros fines, primero porque no vale para el sexo femenino, hay que decir “fumador” y “fumadora”, y, lo más importante, la palabra “fumador” designa una acción física, y una persona no fumadora que no esté de acuerdo con esta ley nunca aceptaría esta palabra para que se le designe (además, de momento, no sería correcto desde el punto de vista lingüístico, porque sería decir una mentira).
    Necesitaríamos una palabra que designe a la gente que no es fumadora, pero que no está de acuerdo con esta ley, o que no le importaría que existan locales para fumadores; en español es difícil inventarse una palabra así (habría que inventarla, porque no existe ni en español, ni inglés ni ningún otro idioma, la situación es nueva), no sé, ¿que tal “Libertaber”?, es una mezcla de “libertad” y “tabaco”, cuyas palabras son parecidas en inglés, y la terminación es anglosajona, para que valga para el masculino y el femenino. Bueno, proponed otras palabras, pero lo difícil es que se haga popular.

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