Nina

Creo que en ocasiones mi defensa del ser humano o de la importancia que para su cultura particular tiene el reproducirse (qué clínico soy) me hace parecer indiferente a los otros animales (sí, el ser humano es un animal también, hecho a imagen de Dios eso no lo se, pero “animalín de Dios” también, como digo muchas veces.)

Si a eso se le une que no soy antitaurino (pero tampoco especialmente “pro”), ya está armada.

Habrá que contar la historia de un amor canino. Que en teoría, me deja superbien ante los amantes de los animales.

Solo que ni tiene que ver con amantes de los animales ni con “animalinos de Dios” ni con nada de todo eso.

Tan solo simplemente mostraré un poco de como dos seres vivos, sintientes, capaces de cariño, de lealtad y de amor (qué cursi) se relacionaron durante un tiempo limitado.

Y bueno, el torpe era yo, claro. Fue ella la que me enseñó cosas de lealtad y todo eso.

Se dice de los “neuroatípicos” (otro día os cuento esas cosas) que no sabemos relacionarnos bien. Y es verdá. Vamos, tan verdá como que un duro de antes, eran cinco pesetas.

Pero paso a contaros un poco de la historia de Nina. Es una especie de diario.

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September 16, 2010

Here, we were kings, before the caciques came to unrule the land. And we are still kings, Nina. I will see to it.

September 28, 2010

Nina is dead. What else could be on my mind.

Septiembre 28, 2010

Nina se llamaba Nina en honor de Nina (Ninotchka), nombre otorgado por Maxim Brailovski a la última cápsula remanente a bordo de la “USS Discovery”. Las dos primeras perdidas en las cercanías de Júpiter. Sin pedir permiso, Maxim estampó “Nina” en la tercera. Asi lo hice yo también.

Ahora Nina ya no está aquí y me sorprende haber visto brillar hoy a Júpiter, minutos antes de decirle adiós. Por un momento pensé que tu alma se iba allí, Nina, al lugar del que tomé tu nombre. Luego me di cuenta de que eso no era posible porque nunca te gustó estar sola. Si quieres, un día podemos ir juntos.

El día de mi cumpleaños me entregarán tus cenizas y ya no te separarás de mi hasta el momento en que la persona que tú más querías se una a ti. Entonces te diré hasta luego y volveré para visitarte contento porque sabré que ya es imposible que estés sola. Estaréis juntos para siempre y yo te recordaré siempre también.

He aprendido de ti la lealtad y el afecto sin condiciones, el perdón por encima del enfado y la alegría que vence al rencor. Lo decías todo con tu colita y así lo descubrimos quienes te conocimos. Me sentí libre para quererte porque eras inocente. Y así, por fin, quise.

September 30, 2010

Cuando tenga tus cenizas, vendrás conmigo aquí de nuevo. No temas, no te dejaré en este lugar. No quiero que estés sola. Exploraremos. Tu y yo, independientes, como siempre lo hemos sido. Ladraremos un poco y volveremos a casa. Esta vez no habrá baño ni te podré cepillar. Cuánto siento que no pudieses estrenar el cepillo que la amina te trajo desde tan lejos…

La amina ya ha devuelto el cepillo, allá al otro lado del océano. Nina, ni ella ni yo queríamos q fuese para otro perrín.

                                                           ….

It´s my birthday and Nina is back with me.

La persona que se encargó de tu cremación fue muy inteligente y sensible. Junto a la bolsita que contiene tus cenizas y los restos triturados de tus huesos, con los que el fuego no pudo, puso una bolsita con un mechón del pelo blanco de tu pecho. No podría haber encontrado mejor resumen de tu físico: tu pecho blanco de armiño.

Yo no quería que te quemasen y te triturasen cariño, me parecía como decirte que te quería tan poco que iba a a permitir que te hiciesen eso, pero ninguna opción era buena. Yo hubiese querido enterrarte en el jardín de mi casa. No llegué a tiempo. No he sabido hacer bien las cosas.

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…..

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Para mi, esta última es tu mejor foto. No tiene la más excelente definición, pero se observa lo entrenada que estabas. Apenas 4 años de edad, musculada y valiente, vadeando un “regatu”.

Cuando fuimos los mejores, mi amor…. Bien siento que asuntos de amores entre humanos, oscureciesen tu recuerdo.

Pero en mi casa no hay fotos. Salvo las tuyas.

Siempre libres, tú y yo.

Esta entrada fue publicada en Me alegro de haberte conocido. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Nina

  1. Pingback: El cartelito | Contra la ley "antitabaco"

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