El pickup y la cruz

Recuerdo que una vez, viviendo en EEUU, llamó a la puerta un señor que vendía cristiandad. Catolicismo, para ser concretos.

Era de la iglesia no se qué. Siendo mi ciudad de acogida ( que finalmente simplemente fue “mi ciudad” y lo sigue siendo) una ciudad católica, católica  en su inmensa mayoría, sin importar para ello ser indio, anglo, negro, español o mezcla de cualquiera de ellos, no me sorprendió que llamase a la puerta un señor católico, en busca de gente para la iglesia católica cercana.

Pero como yo aún en aquella época era muy joven y aún estaba bajo el hipnotismo “progre” en el que mis profesores me educaron (y educaban), le dije que no perdiera su tiempo.  No soy religioso, gracias.

El señor se mostró extrañado. Y con mucha educación, insistió un poquito más.

“Perdona, es que he visto una pegatina con la Cruz en uno de los coches aparcados en el jardín de esta casa y pensé que…”

En concreto, mi coche tenía dos pegatinas. La de la bandera de España y la de la bandera de Asturias. Yo era “progre”, pero en aquellos tiempos, al menos en mi mente, ser “progre” no impedía mostrar una cruz (la de la bandera de Asturias) o la bandera de España. Si recordáis, el coche era mi Chevrolet Silverado, el de ¿Quién es el gilipollas del pickup con la bandera?

“¿Hablas español?”, le pregunté en español. Me pareció que tenía mezcla de indio y europeo y las probabilidades estaban a favor.

Me contestó que sí.

Bien lo sabía yo. A partir de ahí, ya solo hablamos en español.

Y hoy me puse a pensar en tal milagro. Más de 10.000 kms separan Asturias de esa ciudad de EEUU.  En la Tierra, lo más lejos que puedes estar de algo o alguien, es 12.000 km.

Y sin embargo ante mí, tenía un cristiano que hablaba español, un hermano cuya historia comenzó hace más de 500 años.

Cifras cifras cifras, con lo que me gustan a mi las cifras: 1600 millones de personas en el mundo son cristianas. Es la religión mayoritaria del planeta. El segundo idioma con más hablantes del mundo, tras el Chino, es el Español.

No lo hicieron nada mal los españoles. ¿A que no?

Que no nos vendan cuentos. ¡Fue un milagro! Un milagro que nuestros hermanos de las américas y de todo el mundo,  ni olvidan ni rechazan. Por mucho que el “progresismo” quiera convencerlos.

Y yo ya por fin, tampoco soy “progre”. ¡Milagro!🙂

Esta entrada fue publicada en "Progresismo", Contra la ley antitabaco, EEUU y España o viceversa, El que resiste, gana, Historia, Historia de España, Las Américas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s