El viento es el aire, en movimiento

Llevo erosionándote, al menos en mi imaginación, no se cuántos meses ya.

No se quién pasa por este blog. No puedo saberlo, salvo que ese alguien comente algo, con al menos un “nick” (viejo vocablo).

Y bien se yo que tú siempre has sido lo más discreto que pisa la Tierra. Bien se yo que no quieres protagonismos. No los necesitas. Eres de la antigua generación de internautas, de los discretos, de los que nunca usan su verdadero nombre, ni ponen una foto.

En parte, sigo siendo como tú. Yo también vengo de esa antigua generación de internautas.

Pero también se que no requiere en estos días mucho esfuerzo quitarle la máscara a quien se atreva siquiera a pulsar una tecla. Tecla real de plástico o tecla de pantalla táctil.

Ya nadie es anónimo. Una p*t*da, lo se. Es una encerrona en la que nos metimos todos, cada vez que quisimos el queso de la ratonera.

Pero la verdad es que no se si te pasas por aquí. A veces pienso que sí. Hay ciertos indicios. Pero quizás está todo en mi imaginación.

Quiero pensar que si a veces pasas por aquí, voy mellándonte. Desgastando tu silencio a cada entrada.

Recuerdo que durante meses, me dejaste mensajes por la red. Uno tras otro. Y uno tras otro, los encontré. Y los ignoré. Para manifestarte mi desprecio.

Yo puedo ser así a veces. O lo fui. Nada de esto debería sorprenderte.

Una vez, hace milenios, quizás eones, te hice una serenata. Sí, tal cosa hice y afirmo que lo hice, por si el posible lector duda: serenata en toda regla.

Electrónica eso sí. E intenté no molestar al vecindario.

He enterrado a seis pies de profundidad la canción que te puse. No por tí o por mi. No, claro que no.

La enterré porque finalmente alguien me explicó de que iba realmente la canción. Y no me gustó esa parte “progresista”.

Yo no soy nada “progre”. Y en parte tú ayudaste a que yo no lo fuese.

Pero por hoy, que tanto me está costando dormirme, se puede desenterrar la vieja canción de la serenata que un día me ganó tu corazón, de forma tan “antigua”.

Y quiero que sepas (ya se que esto es un “eso se lo dirás a todas”),  que para mí eres la mujer más guapa que conocí jamás. Bien sabes que alguna muy guapa me tocó por suerte. Ninguna tanto como tú.

Hala, feministas y feministos extrem@s, despellejadme porque me importe que una mujer me parezca guapa.

PD: Por supuesto esta entrada tendrá que desaparecer dentro de unas horas. Es una lástima.

Esta entrada fue publicada en "Progresismo", El que resiste, gana, Expulsado del mundo, Me alegro de haberte conocido, Sí, la pelirroja. Guarda el enlace permanente.

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