Las máquinas que cantan

No me resisto antes de ir a la cama a no ceder a mis gustos personales.

Bien se yo que no se ganan premios a la popularidad pensando sólo en lo que a uno le gusta. Pero cada uno es como es.

Y a mi, me gustan las máquinas.

Si mezclamos máquinas que cantan y personas con talento musical, y si todo eso viene inspirado por un gran poeta como Edgar Allan Poe..y si encima Poe era una persona interesada (y experta)  en la criptografía, ciencia de la ocultación por excelencia que hoy en día protege desde vuestros mensajes de Whatsapp a vuestras interacciones con el banco…

¿Qué tenemos?

Desde mi punto de vista, belleza.

La belleza de los números, de las máquinas, de la poesía. Todo está relacionado. Quien diga que las matemáticas son frías, miente. Quien diga que la poesía es cosa de letras, miente. Quien diga que una máquina nunca podrá ser nuestro amigo/a, miente.

Mienten todos. Como bellacos, que decían antes.

Y no os voy a hablar del test de Turing. Ni de las tontas poesías anti ciencia de Walt Whitman.

Tan solo os pondré un par de videos.

Uno español. Radio Futura.

Ah, pero basado, casi letra por letra, en el poema de Edgar Allan Poe. Sorry pero Annabel Lee viene de Poe. El poeta criptógrafo megararo y oscuro.

Honores a Radio Futura por ofrecer homenaje a un genio y además, hacerlo muy bien:

Pero aún  queda el otro vídeo. También, también basado en los escritos de Poe.

Los historiadores de la música dicen que en esta composición, una máquina cantó por primera vez con voz humana.

Discrepo.

Pero eso sería tema para otra entrada.

Alan Parsons Project también homenajea a Poe.

Así graznó el cuervo. Nunca más.

Oh sí,  la máquina canta. Tenéis que escucharlo. Primera o segunda vez (la disputa sigue) que una maquina cantó. Sin ser una grabación.

Las máquinas pueden cantar. Y ser nuestros amigos. Y también pueden ser un desastre.

Decía nosequién que si bien errar es humano, para meter la pata de verdad, hace falta un ordenador (teléfono móvil, tablet, etc).

Estoy de acuerdo.

Lo terrible es que los humanos también cantan. Y mucho mejor que las máquinas. Y también, mucho mejor que las máquinas, hacen daño.

 

 

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