Día de la Hispanidad

Creo que prefiero no esperar a mañana. Quizás mañana no esté de humor…

En uno de los blogs que sigo, me encontré ayer con un comentario en forma de video. Un video que celebra la celebración de mañana.

Si bien el video hace uso de partes de una película que, yo creo, no muestra las cosas como realmente fueron, también es cierto que el autor del video usa mis mismos “trucos”.

Creo que no está de más intentar ponerse en el lugar de esos hombres, en esos barcos. Intentar ver con sus ojos y sentir con su piel lo que es cruzar un océano en una cáscara de nuez, sin electricidad, sin motores, sin GPS, sin radio, sin alimentos frescos, sin “cuarto de baño”, sin ser capaz de medir la longitud geográfica. Y sin saber, realmente, cual es el destino o realmente cuan lejos está.

No debemos olvidar que Colón mintió (o creyó su propia mentira), al exponer ante los doctos geógrafos de Portugal, un diámetro para el planeta Tierra más pequeño del real. Y como los geógrafos de Portugal no eran tontos, rechazaron su plan.

El Atlántico es más grande de lo que calculas, Colón. La tecnología actual no permite tal viaje. Todos morirán si lo intentan.

Debió ser algo así.

Y también pasó lo mismo cuando intentó vender la idea en España. Los doctos “expertos”, por una vez tuvieron razón:

Te equivocas, Colón. La Tierra es más grande que lo que tú dices. El viaje es imposible y sería un fracaso.

Y a pesar de tener razón, los expertos una vez más se equivocaron. La reina Isabel I decide apoyar la financiación de la expedición, a pesar de que la premisa de Colón (que la Tierra es más pequeña de lo que se supone), es falsa.

Y lo que ocurrió, hizo Historia.

Deliciosa ironía…

Muchos creen, nunca entenderé porqué, que Colón “demostró que la Tierra era esférica, cuando todos creían que era plana”.

Tonterías, leyendas. Occidente, con Portugal y España a la cabeza, ya sabían hace mucho que la Tierra era una esfera. El problema para llegar a las Indias de las especias navegando hacia el Oeste no era que las naves fuesen a caerse por un abismo al llegar al final de una Tierra “plana”.

El problema eran las distancias. Muy grandes. Desesperanzadoramente grandes. No era posible cruzarlas. No con las naves de la época.

Nadie contaba con que entre Europa y Asia, navegando hacia el Oeste, estuviesen las Américas. Nadie. Tampoco Colón.

Es cierto que Fortuna audaces iuvat. Sin duda la fortuna favorece a los audaces. Pero también debemos recordar que solo recordamos a los audaces que tuvieron éxito. A los que fracasaron, no los recordamos. Preferimos pensar que la audacia, es recompensada.

Y aunque a veces lo es, no siempre lo es.

Pero nada, nunca, podrá restar gloria a esta gesta de Colón y España. Como nada podrá restar gloria a la gesta de Neil Armstrong y Buzz Aldrin, para EEUU.

Por unos minutos, sintamos el hambre, la sed, la piel quemada por el sol, la incertidumbre y el temor, sobre la cubierta de La Pinta, La Niña y La Santamaría. Naves embajadoras de un nuevo país, joven,  recién creado, ambicioso,  que ha sufrido tanto, bajo el dominio musulmán y que ahora victorioso, tiene ganas, literalmente, de comerse el mundo. Y se lo va a comer.

España.

No será su última gesta.

La Historia moderna de Occidente, comienza aquí. Tu Historia. Yours too.

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