Algunas observaciones impertinentes sobre la inmigración. -Jesús Laínz/LD-

Neuronaliberal

SI la libertad significa algo, significa el derecho de decir lo que los demás no quieren oír”, escribió mi idolatrado George Orwell en el prólogo a Rebelión en la granja. Sencilla sentencia que suele olvidarse en estos temblorosos días en los que todo el mundo da por sentado que sólo pueden expresarse las opiniones bendecidas por la Santa Iglesia de la Corrección Política y, en consecuencia, sostenidas por la obediente mayoría. Pero para eso no hace falta libertad de expresión, ni menos aún su consagración en mojados papeles constitucionales. Para lo que hace falta es para poder decir –y para tener que oír sin aspavientos– las opiniones que chocan contra la corrección y contra la mayoría.

Si en nuestra época existe un tema sobre el que hay que andar como sobre ascuas, ése es, sin duda, el de la inmigración. Los ejemplos de censuras, ocultamientos y escándalos son…

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