Me vuelvo al mar

Cierto, en otros sitios diríamos “a la mar”, que nos suena más ruda, más marinera. Pero “el mar” nada resta a este bello poema, que creo encaja muy bien aquí.

A Laura

Ratón de biblioteca

Me vuelvo al mar alejada de fatuos

e invertebrados cantos de sirena.

Desando mis pasos de espuma blanca

y abandono mi estela.

Me vuelvo al mar que no sabe de engaños,

huyendo de la orilla calcinada

y de este viento que llora cenizas

que duermen en mi espalda.

Y si he de zozobrar que sea aquí,

donde la vida no amaina jamás,

donde las aguas no esconden un cielo

impoluto o fatal.

Donde sé qué se espera de mis manos

y mis ojos, que saben de tormentas,

guardan todavía cientos de risas

inmunes a las penas.

Me vuelvo al mar con los bolsillos rotos

de tanto atesorar necios silencios

porque, tal vez, no entendí que tras ellos

era todo artificio.

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