Mares enfurecidos

Abundando sobre la posibilidad de descargarse videos de Youtube que consideramos especiales, antes de que Youtube los elimine por la razón que sea, me he guardado este otro.

En realidad es parte de un documental de Disney, que no especificaré dado que está lleno de los tópicos antihumanos de siempre.

Uno sin embargo puede conceder a sus autores su gran talento a la hora de crear imágenes y música que provocan reacciones poderosamente emocionales.

Yo tiendo a ver esto de la relación del Hombre con la Naturaleza de una manera poco menos que Bíblica:

  1. La Naturaleza, el Cosmos, el Universo, es totalmente indiferente a las necesidades o los sufrimientos de todas las criaturas vivas. Del asteroide que terminó con el reino de los dinosaurios en el Cretácico a un simple volcán que casi exterminó a la Humanidad, pasando por un temporal que arrasa con las nidadas en primavera o una inundación que pone a prueba la continuidad de un hormiguero. Al Universo, a la Naturaleza, no le importamos. El planeta entero podría desaparecer mañana y los cielos continuarían su curso, inalterados en lo más mínimo.
  2. Es nuestra obligación dominar a ese Universo, ponerle riendas a la Naturaleza misma y hacerla trabajar para nosotros, evitando o minimizando en lo posible, su indiferente crueldad.

La Biblia lo expresaba así:

GÉNESIS 1:28

Y los bendijo Dios diciéndoles: –Creced y multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven por la tierra.

Hoy en día esta visión es impopular. Y lo es debido al extraordinario éxito que como especie hemos tenido.

Ya no nos amenazan en la noche los predadores sigilosos que se lleven al niño desprotegido. El lobo, el oso, el león…todos han sido derrotados por nosotros, por nuestro poderosísimo cerebro, contra el que ni garra, ni colmillo, ni asta, pueden vencer.

Y sin embargo, nuestros niños aún temen a los monstruos en la oscuridad. Viejo y bueno mecanismo de defensa. El niño que no teme a los monstruos, que no piensa en ellos y está alerta, tiene (tenía) más posibilidades de ser robado y devorado por los monstruos reales que nos amenazaban.

Pero hemos vencido a todos los animales. En general, al menos en Occidente, nuestra vida es razonablemente segura.

Y es por ello que hemos olvidado que la Naturaleza, el Universo, no son bondadosos. Y es por ello que ahora nos piden no “someter”, no “dominar”.

El círculo ha sido cerrado.

Comenzamos adorando a dioses del trueno, del sol y la luna, de los mares o de los bosques, adoramos a lobos y a osos, porque su poder sobre nosotros era sobrecogedor. Y luego llegó un Dios único, más civilizado, más humano. Un dios, por fin, con forma de hombre. Y el éxito de esa filosofía fue tal, que en efecto crecimos, nos multiplicamos, llenamos la Tierra y la sometimos. Llegamos hasta a caminar sobre la Luna, antigua diosa de nuestros antepasados.

Nuestro enorme éxito contra la Naturaleza hostil, nos ha llevado a cerrar el círculo.

Volvemos a adorar a la Naturaleza y abandonamos al dios con forma de hombre. Llevados esta vez de la mano de la pseudociencia/culto del “ecologismo”, se nos pide que nos reproduzcamos menos, que tomemos menos del mundo que nos rodea. El ser humano es “un cáncer”, una abominación que estropea la perfección,  nos dicen.

En mi opinión, no es así.

La Biblia daba instrucciones válidas en su momento. El ser humano tenía poco control sobre su mundo, en comparación con nuestro control actual. Era necesario ser duros con la Naturaleza.

Pero pensar, como piensa el “ecologismo” actual, que nuestro control es tal que debemos soltar las riendas, es peligrosamente suicida.

Sigue siendo nuestra obligación multiplicarnos y luchar contra el medio hostil, terrestre y de los cielos, que nos rodea. Cierto, no es necesario ya exterminar a los monstruos. Podemos dejarles un sitio y admirar desde lejos su belleza.

Pero no somos tampoco nosotros invulnerables a un asteroide. O a una mega erupción volcánica. Aún no.

Basta un simple temporal de mares enfurecidos para recordarnos lo poco que aún somos, la fragilidad de todo lo que creamos.

 

 

Esta entrada fue publicada en Contra la ley antitabaco. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Mares enfurecidos

  1. La Biblia también nos dice que todo esto va a tener un fin, un final. Y no deja claro si no seremos nosotros, con nuestra soberbia y autosuficiencia los que lo desencadenemos.

    Me gusta

    • Lecroix dijo:

      No creo que el ser humano sea especialmente soberbio, Agustin. En mi opinion es solo una criatura más, buscando su supervivencia.

      En efecto todo tiene un principio y un final, la biblia tiene razon también en eso. Y no seríamos la primera especie que desencadena su propia destruccion.

      En la naturaleza es frecuente que el éxito de una especie, provoque su final. Un ejemplo sencillo es la relacion presa/predador. Siempre q un predador ha sido espectacularmente superior a su presa, al final perecen ambos. la presa por sobrecaza. y el predador por falta al final de presas. y por eso normalmente solo sobreviven ecosistemas donde la relacion presa/predador esta muy equilibrada.

      hay otros ejemplos claro. el oxigeno de nuestra atmosfera fue originalmente producido por bacterias. su exito fue fenomenal y durante cientos de millones de años, se reprodujeron y continuaron emitiendo oxigeno como producto de desecho de sus actividades. el oxigeno se acumuló con el tiempo y acabó envenenando a sus productores y a muchos otros organismos. murieron de exito.

      pero otros organismos tomaron el relevo, se acostumbraron al nuevo veneno y, mas aun, lo convirtieron en algo explosivamente util. todos los animales superiores descendemos de esos organismos. nosotros respiramos oxigeno, el “veneno” que mató a otros.

      y asi sera siempre. todo con un principio, todo con un final. justo como dice la biblia.

      Me gusta

  2. Pues yo creo que es muy soberbio. Pretende saber lo que no sabe y juega a ser Dios (al que ha eliminado previamente) Y no busca la supervivencia de su especie (aborto, eutanasia, matrimonio homosexual y feminismo destructores de la familia etc.) si no mandar y ordenar en todo, como si pudiera volver a crear lo que destruye. Y no puede.

    Me gusta

    • Lecroix dijo:

      No te falta razón. Algunos están empeñados en destruir a su propia especie, en destruir a la humanidad. Yo tb creo q esos son los más soberbios. Creen q están por encima del resto y q pueden “remodelarnos”

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s