El precio de la libertad

Esto es un video de Corea del Sur. Libre, próspera, democrática y antiquísima. Fabrica entre otras muchas cosas, los Samsung que tanto nos gustan. Y también tienen grupos de música pop, con chicas sexys, muy sensuales y guapas, muy a lo occidental. Y sin embargo estas chicas no tienen novio, por contrato, como forma de respeto a sus fans. Y se casaran por matrimonio más o menos concertado. Y a nadie le parece mal. No son moros. Las chicas son libres, pero hay unas reglas mínimas, ancestrales, que yo encuentro muy lógicas y que creo hacen a la gente más feliz, a la larga. También los chicos tienen esas reglas. No hay doble rasero.

Sin embargo, al ver esta prosperidad, la sensualidad y libertad del video, no he podido evitar comentar a la persona que me lo mostró, que toda esa libertad costó la vida de 68.000 soldados americanos, en la Guerra de Corea. Y la vida de unos 2.000 soldados británicos. Y la de casi 100.000 soldados surcoreanos.

Tras la invasión injustificada de Corea por parte de la China comunista y la Unión Soviética el 25 de junio de 1950, Estados Unidos se vio obligado a intervenir en la defensa de una Corea libre. Fue una guerra cruel y sangrienta que duró 3 años. No se logró salvar todo el territorio. El país fue dividido en dos: Corea del Norte quedaría como país comunista, aliado de China y la URSS. Pero Corea del Sur permanecería libre, bajo la protección de los EEUU. La división fue totalmente artificial y basada en el deseo de ambos bandos de que ya no muriese más gente. O quizás la URSS y China se dieron cuenta de que por mucho que lanzasen al frente más y más de sus inagotables soldados, no podrían vencer al tenaz ejército americano y su tecnología superior. Tampoco los americanos llevaban bien el enorme número de bajas (según sus normas) que mantener el status quo les infligía

Hoy en día, la Corea del Norte comunista es un país pobre, donde abunda la miseria, el hambre y hasta el canibalismo. Mientras sus dirigentes viven en la más absoluta y decadente opulencia.

Corea del Sur, libre y democrática, presenta todas las cosas malas que pueden tener los sistemas libres y democráticos. Pero también tiene todas las cosas buenas. Hay libertad y hay prosperidad y nadie pasa hambre. Es un país orgulloso de su alta tecnología y de sus tradiciones milenarias.

Y es por ello, que de Corea del Sur llegan estas chicas, Miss A, guapísimas como muñecas de porcelana. Libres de crear, de hacer, de ganar dinero, de ser felices y hacernos a los demás felices al verlas.

Millares de jóvenes muchachos valientes murieron por ellas. Literalmente.

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