El que aprieta y el que no afloja: el Gobierno prohibirá los coches

No es por nada, pero en esto de predecir somos unos hachas en este cuaderno. Predijimos la prohibición del coche HACE MÁS DE DOS AÑOS.

De hecho hemos sido hasta pesaos, de tanto decirlo:

“Nos dejan circular con nuestros coches. Hasta que a base de leyes restrictivas e impuestazos, finalmente nos rindamos y dejemos de consumir gasolina. Calcadito al plan que se usa contra el tabaco.”

https://lecroixkwdjer.wordpress.com/2017/09/16/las-nuevas-normalidades-i/

“En nada nuestro coche no solo no tendrá valor en el mercado, sino que será carísimo de mantener debido a los impuestazos y decretazos que le caerán encima.”


“Rolls Royce ya se ha reunido con los gobiernos de turno. Y los coches normales, al igual que el tabaco, van a ser prohibidos.”

https://lecroixkwdjer.wordpress.com/2017/09/17/las-nuevas-normalidades-ii/

“”Lo nuevo normal es que los fabricantes de coches de gasolina, quieran que conduzcas coches eléctricos. Y los gobiernos también quieren eso. Y por eso te están prohibiendo poco a poco los de siempre.”

Y hay más artículos, muchos más, creédme. Aunque el definitivo artículo de por qué el coche eléctrico es una mierda y SIEMPRE lo será en comparación con el de combustión, aún no lo he escrito.

Dejamos aquí esta nota: 

“…es habitual que las poblaciones se queden sin corriente eléctrica durante una catástrofe natural, por lo que…si no hay corriente, ¿dónde cargaremos los coches para huir? Coches que además, solo pueden llevar poco peso y solo durante pocos kilómetros…

Con el coche de combustión tradicional, un depósito lleno nos garantiza cientos de kilómetros de autonomía, a plena carga. Más aún, el coche puede proporcionar luz, calor y corriente eléctrica en caso de apagón. Puede cargar móviles, alimentar radios y ordenadores. Puede mantenernos calientes y comunicados durante horas, días, si optimizamos el uso de combustible. Esa máquina de combustión, el coche tradicional, podría salvarnos la vida en momentos críticos.

El coche eléctrico no puede hacer nada de eso. Apenas tiene energía para moverse a sí mismo, durante muy poco tiempo. Y si no hay donde cargarlo, es un trozo inútil de metal y plástico en cuestión de minutos.

En fin, bueno, pues eso, que el gobierno dice que se acabaron los coches normales. Y la gente se ha puesto a decir…¿pero es que esperan estar gobernando en el 2040?

En realidad todo es un truco. Como el impuestazo al diésel. La mera afirmación del gobierno de que prohibirá los coches, destruye el mercado. Ahora tu coche ya vale menos o nada. Como dijimos en alguna ocasión aqui: “fíjate bien en tu coche: será el último que tengas o casi el último”.

Al destruir el mercado, el gobierno, en claro contubernio, despeja el camino a las multinacionales y las hará ganar billones.

¿Cómo? ¿Qué interés tiene Volvo o Seat en vendernos eléctricos, coches que ellos mismos saben son peores?

Pues el mismo interés que tenían Siemens, Osram y Philips en que se prohibiesen las bombillas antiguas de filamento: así la gente no tendrá más cojones que comprarme lo nuevo. Renovación total de tooooodas las bombillas”

El coche eléctrico no vende. Y no vende porque es una mierda y muchos la reconocen como tal. Pero si te prohíben el coche normal, comprarás el eléctrico, por huebos (con “b”, significa “necesidad, obligación” 😉 )

Y con la simple mención de la prohibición, el gobierno te hace caminar ya la senda inevitable hacia, o no tener coche, o tener el que ellos quieren. Igual que pasó con las bombillas, el tabaco y lo que te rondaré morena.

No es una democracia lo que vivimos. Es una confabulación de la multinacional con el gobierno. El capitalismo ya no existe. O como dice Milagros, esto es el capitalismo verdadero. Vale. Me da lo mismo el nombre. Pero democracia no es. Nunca lo fue.

Y dicho lo predicho, otra cosa que no predijimos aquí, pero en nuestra mente sí:

Carmena elimina el derecho de los niños de San Ildefonso a cantar la Lotería de Navidad

Se veía venir desde los 90, cuando el PSOE modificó la Lotería de Navidad. Es una larga e interesante historia matemática, sobre esa rama llamada Probabilidad. El PSOE, finísimo, se cargó esa lotería, el reparto de premios entre los necesitados, sin que casi nadie se diese cuenta. Y siguió cargándose el sorteo, trocito a trocito, año a año.

Por supuesto el PP nada resolvió.

Porque lectores, las cosas estan bien claras:

El uno siempre aprieta. Y el otro nunca afloja.

Trabajan para los mismos amos…

Y así hemos ido hacia el abismo.

NOTA: Ah y ya puestos, el Gobierno de Valencia prohíbe incinerar “gordos” porque contamina. Ajá. Bueno, han dado marcha atrás. Pero volverán. Como los antitabaco. Siempre vuelven. Y siempre quieren más.

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LA DICTADURA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

General Dávila

Autodefensa contra la constante influencia de lo(s) político(s) hasta en la intimidad de la recámara. No hay restaurante, despacho, o callejuela, en la que no se conspire. Las consecuencias, los resultados siempre contra nosotros todos.

Autodefensa ciudadana contra el todopoderoso mundo de lo(s) político(s).

Viven otro mundo, en otro mundo, y escenifican a diario el drama.

Ilusiones perdidas, esperanzas rotas, y lo que creíamos superado nos arrastra irremisiblemente al punto de partida, al enfrentamiento. No puede recaer la decisión de lo que es y debe ser España en un ejecutivo que se ampara en la división, se apoya en los que apuestan por la ruptura del Estado y la Nación.

Cuando creíamos haber superado diferencias, estas vuelven y se multiplican.

Cuando nos creíamos en el camino, nos descubrimos en la senda de la transitoriedad.

Cada día peor. De los tres poderes nada, queda nada: legislativo, ejecutivo, judicial. Nada, Un…

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“No es jamón, es cerdo muerto”: la Guerra Civil comienza en casa

“Ríndete. La sociedad cambia. Acepta los cambios. Solo te estás haciendo daño a ti mismo con tu tozudez”.

No sé muy bien cómo escribir esta entrada. Será parecida a Hermanos de Sangre . O a De divisiones, guerras y paciencia. O al El fin del mundo. O a varias otras. Y puede ser larga y resultaros aburrida o demasiado personal…  Mis disculpas.

 

La Invasión de los ladrones de cuerpos (o de los ultracuerpos). Pienso hoy en día mucho en esa peli. Yo me quedé anclado en el tiempo, cuando en 2004 dejé de ver la tv española. Y de leer los periódicos. Y de escuchar la radio.  Fue una decisión personal. No aguantaba su propaganda. El 11-M me hizo desperezarme.

Pero no me hizo despertar del todo. Fue el 2011, con la ley “antitabaco” y con la destrucción de mi carrera profesional, que por fin comencé a despertar. Nada de lo que ocurrió ese año fue decisión mía. Yo me había aislado en mi burbuja, con mi buen salario y mi torre de marfil intelectualoide.

Los socialistas, el Sistema, vinieron hasta mi burbuja. De nada sirvió ignorarlos. En el año 2011, fui expulsado del mundo, de la sociedad.

Aún quedaban acontecimientos malos, muy malos, por ocurrir, pero a cambio fue creciendo mi entendimiento sobre lo que ocurría en el país y por qué. En 2015 o así, gracias a Deckard, inicié este cuaderno. Y no he podido parar de escribir.

En estos años de aislamiento, casi ocho ya, he repasado toda mi vida anterior. Y a veces, he coincidido con alguien de ese pasado. Y he podido ver los cambios. Ellos han cambiado. Yo no.

Ellos han sido invadidos.

 

El conocido que te dice “sí bueno, esta ley [antitabaco] es un rollo, pero así los niños no respiran humo en el bar”

¿Perdoooooón? ¡Pero si tú te pasabas los días de bar en bar, con tus niños de menos de 10 años, hasta las tantas! Pero qué me estás diciendo, si fumabas ante ellos, en tu casa, en el bar y en el coche hasta diciembre de 2010. ¡Pero qué coño te ha invadido! ¿Ahora piensas que eso es malo? ¿Cómo? ¿Por qué?

Esa fue mi segunda experiencia con un invadido, un ultracuerpo. La primera fue con un famoso conocido amante de lo esnifable y otras cosas. Me lo encontré, le dije que me disgustaba la ley y el drogófilo va y me dice que tengo que dejar de fumar esa “mierda” (el tabaco).

De flipar. El drogadista no solo fumaba tabaco él mismo hasta el 2010, sino que le daba a todo lo fumable y esnifable. Pero oye, el problema ahora es el mío.  Otro invadido.

Recuerdo esas dos experiencias como las más extraordinarias y representativas: la mente de las personas puede ser cambiada en cuestión de meses.

Pero yo, me quedé anclado en el tiempo… con vosotros y Milagros como consejeros, como nuncios y pregoneros.

Yo no cambié.

 

Si, la tele ya era una mierda entonces. Pero en aquel entonces yo también estaba posiblemente invadido. No pensaba, simplemente. Creía que pensaba, porque leía libros y sabía cosas de Ciencia y tal. Pero no pensaba. Estaba inoculado con una cepa aún no demasiado destructiva del  “progresismo” que nos ha destruído.

 

No, no sé escribir este artículo. Escribo desde la tristeza, la desesperanza y la ira. Y no sé contarlo.

Cuando en tu propia familia te dicen que todo lo que te ocurre, lo mereces, porque fuiste un mierda, parte de una sociedad “patriarcal blanca, abusadora y privilegiada”, no te salen las palabras… ¿De dónde viene tanto odio? Hacia tu propia sangre…

Solo acierto a decir que yo no hice más que trabajar. Que me porté bien, que no robé, que fui honesto, que no me propasé, que las chicas me costaron mucho dinero y cariño y a cambio no obtuve más que abuso y traición. ¿Yo soy el “opresor”? ¿Yo? ¿Yo que no tengo ni dinero ni posición ni poder? ¿Yo sojuzgué a las mujeres, los inmigrantes y los homosexuales? ¿Yo, que soy el discriminado porque soy hombre, blanco, me gustan las mujeres, no soy joven y fumo?

Y cuando por fin hago ver que de ninguna manera yo puedo ser culpable de tales supuestos crímenes, me rematan:

“Bueno, pues ahora te jodes, como nos jodieron antes a las mujeres y a los negros y a los homosexuales. Te jodes, te tocó, te aguantas. Aunque no seas culpable. Nosotr@s l@s discriminad@s tampoco éramos culpables…”.

 

La ira me puede. ¿Discriminada tú? ¿En qué? Hiciste cuanto quisiste, tu empresa te apoyó, te mantuvo el puesto, los hombres te adularon porque eres bella y bien educada. Todo el “privilegio”, si hubo alguno, lo tuviste tú.

Y ahora me cuentas que a mi no me importa lo que sufre un hombre famélico en Somalia, que yo tuve la suerte de nacer donde nací y ellos no y hay que quitarme a mi para alimentarlos a ellos.

¿A estos “famélicos” te refieres?

 

 

(y qué hdps los buscadores, las redes sociales, que esconden los vídeos realistas y te muestran primero a la Secta tv)

No me parecen muy famélicos. Y de todas formas, ¿qué les debo yo, que apenas puedo cuidar de mi vida? Que paguen los ricos por ellos. O paga tú, que eres bastante más rica que yo.

Te digo que todas las campañas de “Ayuda a África” ochenteras y noventeras tenían como objetivo dar peces, pero no enseñar a pescar, porque no se quería que África se desarrollase.

 

Se quería alimentar una explosión demográfica sostenida artificialmente, para luego, ahora, soltar a esos millones en Europa.

Y por fin paras y piensas. Sabes que digo la verdad.  Pero te da lo mismo. Son “famélicos”. Aunque lleven móviles y tarjetas pagadas por Soros con nuestro dinero.

Mira, mira el barrio dónde creciste. Casi todo está cerrado. Y con pintadas en las persianas. “Sobraban bares”, dices.

Hay inmigrantes sanos, jóvenes ( y fumando) en la puerta de cada supermercado, pidiendo dinero. Hay mujeres con sábana en la cabeza, empujando carritos con hordas de niños. No hay niños de los nuestros. Solo quedan los viejos. A los que parece ser, ya tampoco respetas.

Eres una “progre” de champán y chalet, literalmente. En tu urbanización cerrada y vigilada, con altos muros. Y me estás diciendo a mi, a mi, que yo soy el opresor. Y que hay que quitarme a mi, a mi que nada tengo, que todo me lo quitaron, para dar a los que no tuvieron ” mi suerte”.

Y lo peor de todo es, que eres de mi sangre. Y me odias.

La Guerra Civil empieza en casa. Así dicen los abuelos que fue. Y así volverá a ser.

 

Anda, ve a la mani contra el jamón. Tus nuevos “amigos” te lo agradecerán, que eso del cerdo es mu malo. Te lo agradecerán…hasta que tengan el poder.

Luego nos llamarás a nosotros, los “hombres malos”, para que te salvemos.

 

 

“Al Qama entró en Asturias con 187 000 hombres.​ Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Auseva y que el ejército de Alkama llegó hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de una cueva. El obispo Oppas subió a un montículo situado frente a la cueva y habló así a Pelayo: «Pelayo, Pelayo, ¿dónde estás?». El interpelado se asomó a una ventana y respondió: «Aquí estoy». El obispo dijo entonces: «Juzgo, hermano e hijo, que no se te oculta cómo hace poco se hallaba toda España unida bajo el gobierno de los godos y brillaba más que los otros países por su doctrina y ciencia, y que, sin embargo, reunido todo el ejército de los godos, no pudo sostener el ímpetu de los ismaelitas, ¿podrás tú defenderte en la cima de este monte? Me parece difícil. Escucha mi consejo: vuelve a tu acuerdo, gozarás de muchos bienes y disfrutarás de la amistad de los caldeos».”

Crónica de Albelda,  Rey Alfonso III de Asturias, año 881.

 

“Ríndete, Pelayo. Ya verás qué bien estás con el nuevo sistema. Ríndete hombre, no seas cabezota.”

Pero Pelayo dijo ¡NO!  ¡Hasta aquí y ya no más! No quiero tus “ventajas” no quiero tu nuevo orden mundial, no quiero tus reglas y tus costumbres, no las quiero, no, no, no.

Y Pelayo venció y es mi inspiración. No me rendiré. Como no se rindió Isabel, mi adorada madre del mundo Occidental.

 

 

 

Isabel, que llegó a cabalgar hasta el frente, pesadamente embarazada, para que sus soldados la viesen, para darles fuerzas y ánimos, para que la  sola visión de su reina, fuerte, noble y valiente, les permitiese ganar la batalla. Isabel, su reina, su madre misma, pues los soldados siempre son de media, niños de 18, 19 años. Ellos necesitaban a Isabel.

 

 

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Burkina J’Adore: Diez razones

Que no compartimos en su totalidad 🙂

No estamos aquí de acuerdo con todo lo que dice el artículo (en especial las tonterías sobre la “adicción” o lo “malísimo que es el cigarrillo/cigarro”). Pero informativo es, humorístico también y está escrito por alguien que sabe de tabaco, para variar. Y que sabe escribir.

Se desvela también en el artículo el misterio sobre si Javier fuma cigarrillos (también conocidos como “cigarros” 😉 ) o no.

Disfrutad. Yo no escribo artículos así. Primero porque sé muchísimo menos de tabacos. Segundo porque prefiero ser “políticamente incorrecto” de otra manera más políticamente incorrecta. Creo…

 

 

 

Diez razones para dejar de llamar cigarro al cigarrillo

No sólo de pan vive el hombre (perdón si suena patriarcal, pero el acervo es lo que es) y yo no sólo fumo cigarros. Fumo Lucky Strike. Y no poco. Yo no me engaño con estas cosas en plan yonqui “me estoy quitando”. De hecho, son las seis y media de la mañana y aquí estoy, frente al ordenador, dándole a mis Luckies y tomando café, con el telediario de fondo.

Lucky Strike es un amigo, me acompaña en las madrugadas…

 

Enlace al artículo completo.

 

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De divisiones, guerras y paciencia

Más vigente aún que ayer. Pero menos que mañana. Diría que esta es la nueva España, pero no. Esta España ya la conocimos. Pasó lo que pasó.

Contra la ley "antitabaco"

Tocahuevos

No entiendo muy bien el clima actual de división y enfrentamiento por todo. Creo entender cómo se ha producido, pero no entiendo porqué la gente lo ha aceptado. ¿Siempre ha sido así? ¿O es solo que yo por fin me doy cuenta…?

Donde quiera que uno mira, hay una división entre las personas. Y no se acepta a los que no se deciden por un bando o el otro.

Las personas tienen que ser de los que fuman o de los que odian que se fume. Eres feminista o machista. Eres “facha” o eres “rojo”. Cosas así.

Me gusta fumar y no tengo ningún problema en que en un local o mil no esté permitido fumar. Me molesta, mucho, que no se pueda fumar en ninguno, eso es todo.

Admitiría mucho mejor a los antitabaco si hubiese locales en los que se puede fumar. Pero como no se puede fumar…

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Y ahora los pedos de las vacas asturianas

Si ayer nos pareció ridícula la ley antipedos del Estado de California aprobada el mes pasado, hoy va Asturias y la supera…

¿Que no se puede superar lo de California? Sujétame el cubata…

Una denuncia por malos olores obliga a un gijonés a deshacerse de sus vacas y terneros – La Nueva España.

Luis Rodríguez, denunciado porque el ganado “huele mal”. Fotografía de LNE.es

“Lleva casi tres décadas cuidando de ganado bovino en su finca de La Olla, en Deva. Sin molestar a nadie. Pero ahora le han dado el disgusto de su vida. Luis Rodríguez Pérez ha sido denunciado ante el Ayuntamiento de Gijón por una vecina que se quejaba del mal olor que provenía de un tendejón donde a veces guardaba al ganado para darles de comer y algo de forraje.”

¿Qué ha ocurrido? ¿De dónde viene la estúpida idea de que el olor  a tabaco en el bar del ganado en el campo molesta?

Dos comentarios al artículo, os dejarán muy clara la cosa. Hemos hablado mucho de estas cosas aquí…

Asurbanipal II el día 05-11-2018 a las 01:40:57
Yo de lo que estoy en contra es de la gente que se salta las normas a la torera. Igual me da un tío que tiene un perro y no recoge lo que hace, como un tío que tiene vacas sin los permisos. Tengo familia con ganado. Me da igual el tiempo que lleve haciéndolo si lo hace mal. Se nos llena la boca con lo de “la legalidad vigente” para lo que queremos. Yo se lo dije y no me cree: llevo a mi perro atado, con bozal y recojo lo que hace. Me repatea ver que no se cumple. Si tiene las vacas como hay que tenerlas… y paga lo que tiene que pagar… pues es injusto que se lo quiten. ¿Qué no? Que se aguante, que aunque sea de ‘entorno rural” (yo soy tan de ‘entorno rural” como él) las normas hay que cumplirlas. No por ser de ‘entorno rural” hay que dejar que se haga lo que se quiera, que es la principal razón que alega.
kinito el día 04-11-2018 a las 20:47:04

Asur, es usted la incongruencia personificada. Este hombre lleva tres décadas criando ganado, imagino que como sustento y para que algunos bebamos leche o comamos carne, pagando sus impuestos específicos y obligaciones fitosanitarias, y todo ello en un entorno RURAL. Usted sin embargo es reconocido mascotero canino, defensor del hobby canino en entornos urbanitas, actividad esta de la tenencia de canes que no reporta ningún bien social y que incide en molestias de todo tipo, desde ladridos en portales, suciedad en las calles, ocupación incívica de espacios públicos, pasando por algún que otro fatídico percance. Pues aquí anda usted con su comentario. Usted se va de casa rural y lo mismo demanda al vecino porque el gallo le despierta, esos que comemos a veces y las que dan huevos y esas cosas…. Vacas y gallos molestan en entornos rurales, pero los perros en las ciudades son especie y hobby a fomentar, verdad? Esto está pa no ver

Ah, el urbanita “progre”, tan instruido, tan viajado, tan “cosmopolita”. Un hombre moderno, sin duda, con perrito y bozal. Seguramente piensa que la carne crece en una bandeja.  Menos mal que Kinito le pone en su sitio…

Habla ese urbanita “progre” de licencias, permisos, leyes, normas, que han de cumplirse “por el bien de todos”, que es más bien el suyo.  Habla exactamente igual que el tabacófobo.

Pero el caso es que Don Luis el ganadero, tenía todos sus papeles en regla. No tiene licencia porque en su caso no es necesaria, al tener muy pocas vacas.

Y sin embargo hoy, ahora mismo, el ayuntamiento le está precintando la cuadra. Tiene diez días para deshacerse del ganado. Ganado recientemente desparasitado por lo que no sirve para carne hasta dentro de un mes. Si se sacrifican los animales, serán incinerados.  Si los vende a contrareloj, le darán una pitanza por ellos.

Es todo tan parecido a la ley “antitabaco”…

Nunca a nadie ha molestado el olor a estiércol (cuchu) aquí en Asturias. Es tan habitual que a veces hasta llega a la ciudad. Y no es particularmente molesto. A mi me trae buenos recuerdos y me hace sentirme en mi patria chica, en mi cultura.

Pero los tiempos están cambiando… Gentrificación, lo llaman los modernos.

Deva ha sido siempre una parte rural (y mitológica) de Gijón. En Deva confluyen aguas de varios torrentes, en su famosa fuente.  En Deva habitan Les Xanes, las hadas del agua. Deva es agua y mito. No sabré yo describir su poder y su magia de verdor y agua. Es el lugar que visito desde hace 40 años, el lugar en el que quise vivir y en el que quiero morir.  En fin, otro día os aburro en una entrada aparte con eso.

Y Deva es pequeñas explotaciones ganaderas y agrícolas.
Bueno, era…

La gente con dinero, se ha ido mudando a Deva. Han crecido los chalets, incluso alguna mansión. Con la ley “antitabaco” y con los nuevos vecinos, los bares de siempre para ganaderos y agricultores, los chigres, cerraron. Ahora hay restaurantes “rurales” pijos, con camareros uniformados, puturrú de fuá a mansalva y mequiñe estirado, como dice Aeneas.

En nuestra sociedad actual los ricos se han hecho más ricos y los pobres más pobres. Y todo lo que tuviese el pobre que al rico le gustase, ha ido cambiando de manos.  Deva es un ejemplo perfecto.

Y así hemos llegado a la señora vecina, recién llegada a la “aldea” desde la ciudad, que abre la ventana y dice:

-Uf pero qué es este olor. Qué asco. Esto es inaudito, qué falta de civismo. Alexander, pásame el número del abogado…

Bueno, igual estoy exagerando un poco. Imagino que Angela Channing aún no vive en Deva. Pero me entendéis.

Prohibido el tabaco. En el bar.  Y ahora, prohibidas las vacas. En el campo. Tócate los co*ones.

 

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California aprueba la Ley “antipedos” (y eructos)

No, venga bah, que es en serio.

Os anunciamos hace hoy casi dos años, en “Nueva Ley Antiflatulencia” , que California tenía la intención de regular (y gravar, por supuesto) las flatulencias (de momento, las de las vacas).

También os comentamos que había planes para enchufar los intestinos de las vacas a globos recolectores de gas. O que se instalarían unos “digestores de metano”, que usarían el gas para “producir electricidad”.

Una locura total, eso de enchufar los intestinos de millones de cabezas de ganado a una hipotética tecnología aún no inventada (y de escasa o nula solidez científica).

Pero además os comentamos en “¡Nos equivocamos! El problema son los eructos: Ley Antiflatulencia II) que los “expertos” habían dictaminado que las vacas emiten más metano por la boca que por el lado opuesto.

Muy bien. Finalmente california decidió que había que controlar lo que sale de ambos extremos, el bucal y no bucal. Y en septiembre pasado ha aprobado una ley contra las emisiones de gases de “efecto invernadero”.

Ya está aprobada. Ya no hay marcha atrás.

Ryan McCarthy, asesor científico del Panel de Recursos Atmosféricos de California, ha comentado al respecto que

“Si podemos reducir las emisiones de metano, realmente podemos ayudar a ralentizar el Calentamiento Global”.

Ahh, claro, lo del calentamiento global, es verdad. Con el tabaco era el “fumador pasivo”. Con el metano, es la Tierra entera. Bien, bien. Entendido.

Bueno, pues ya está aprobada la ley. Y ahora, ¿qué? ¿Llegará a España esta enésima tontería californiana? ¿Nos venderá California esta moto también, como nos vendió la moto “antitabaco”?

Llegará, claro que llegará. Y los de aquí, harán una ley aún más dura que la californiana (por poner un ejemplo, en California, a pesar de sus leyes contra el tabaco,  hay montones de bares en los que se puede fumar, incluyendo los de los clubes de golf a los que acuden los millonarios).

Llegará porque todo es por dinero. Por esos impuestos extra con los que van a clavar a los ganaderos de California. Fijáos en una cosa:

  • La ley está aprobada pero los políticos de California aún no saben cómo van a recolectar, medir o “digerir” ese metano. LO QUE SÍ SABEN ES CUÁNTA PASTA LE VAN A SACAR AL GANADERO.

Ganadero que repercutirá ese gasto extra en la carne y la leche que vende, claro.

Es por salvar el planeta, dicen. Es por los niños, por el futuro, por los ancianos, por el “fumador pasivo”, la “Tierra pasiva”…

 

Pero al final, pagamos los de siempre. En metálico. Y en pérdida de libertad.

 

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El tabaco medicinal y Don Rodrigo de Jerez

Bueno, tras estos días de ausencia obligada, un trocito de la Historia del mundo, ligerito pero sabroso. Historia del mundo que es, también, la del tabaco.

 

El tabaco es medicinal, aunque hoy en día nos quieran convencer de lo contrario. Así lo reportó el primer europeo en fumarlo, el español Rodrigo de Jerez. Corría 1492, el Año de los Milagros…

Escribe Don Rodrigo, del tabaco:

“El nombre propio suyo entre los indios es picietl, que el de tabaco es postizo de nuestros españoles, por una isla donde hay mucha cantidad dél llamada este nombre “Tabaco”…

“En pasiones de pecho hace esta yerba maravillosa obra, en especial en los que echan podres y materia por la boca y en asmáticos y otros males antiguos; haciendo de la yerba cocimiento y açúcar hecho xarabe y tomado en poca cantidad, hace expeler las materias y pudriciones del pecho maravillosamente.Y tomando el humo por la boca hace echar las materias del pecho a los asmáticos

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Resentimiento: el combustible de la histeria colectiva entre los antitabaco

La idea de este artículo surgió por la conversación que mantuve con una persona acerca de este tema y la radicalidad de los “antitabaco oficiales” y sus asociaciones. La pregunta que planteaba era la siguiente:

¿No deberían ser los antitabaco las personas más felices del mundo? A día de hoy tienen todos los lugares para ellos; no se fuma en el trabajo y todos los locales de España (excepto los valientes) están a su gusto. No sólo no se buscó un punto donde contentar ambas posturas, sino que el gobierno siguió las tesis más radicales, SUS TESIS. Si mañana mismo acabasen con esta cacicada y tuviera locales para mí (y no los quiero todos) sería la persona más feliz del mundo. Volvería como antaño a disfrutar de un buen local donde escuchar rock mientras disfruto de una buena cerveza y un buen cigarrico. ¿Por qué quieren más? ¿No les basta con lo que ya tienen que no es precisamente poco?”

Básicamente esta pregunta dio lugar a este artículo y como esta persona es muy versada en psicología, decidió echarnos una mano con este gran artículo que nos introduce en la mente de buena parte del colectivo antitbaco, colectivos para nuestra desgracia muy radicales y muy subvencionados. Y como siempre digo, no me refiero ni queremos hacer extensible este análisis a todas las personas a las que legítimamente les molesta el humo del tabaco, sino a lo que me gusta llamar la oficilialidad, a estos nuevos curas de nuestros días que además son muy activos, y además son aupados por los poderosos.

Pasemos al artículo.

Escrito por Kali-Durga.

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«El resentimiento es como tomar veneno esperando que la otra persona muera»

Carrie Fisher

Alguna vez en sus vidas, queridos lectores: ¿han sentido un profundo dolor y desazón hacia una persona, cosa o circunstancia que, pese a haber dejado de ser una amenaza real para ustedes, les produce una horrible sabor a bilis que no cesa? ¿Han tenido un jefe explotador que les ha obligado a marcharse a casa día tras día imbuidos en el rencor absoluto por no haberle dicho lo que pensaban de él? ¿Alguna vez han recordado con un pellizco en el estómago a aquel niño que en su tierna infancia les robaba el bocadillo o les levantaba la falda entre risas cínicas para seguidamente lamentarse por tan desgraciada suerte? ¿Cuando piensan en aquel amigo del alma que les robó la novia y seguidamente se dirige a ellos como «ese cabrón» y «la muy zorra»? De ser así, lo que ustedes albergan es, sin duda, resentimiento. El resentimiento es un problema para el ser humano, pues se comporta como una bomba de relojería irracional que puede estallar con esa «gota que colma el vaso». No obstante, el desastre puede ser mucho peor cuando esa bomba individual se va uniendo a las de otras personas en pos de crear una identidad colectiva, o lo que es lo mismo, las corporaciones colectivas que hoy en día se erigen como lobbies, grupos de presión u otras legiones de «tocapelotas» utilizan ese magma interno como combustible para crear histeria y caos en pos de una verdad que ellos consideran absoluta. Sin embargo, sería conveniente preguntarnos cómo se genera éste mecanismo y, sobre todo, qué serias consecuencias puede traer a nuestra vida.

A diferencia de lo que se podría imaginar, el resentimiento no es una emoción natural, es decir, no existe desde el punto de vista biológico sino que es una construcción psicológica y cultural que surge a partir de una emoción genuinamente instintiva, esto es, la agresividad. La agresividad es la que empuja a los animales a luchar por sus recursos; ya sean alimenticios, en la jerarquía social o reproductivos. Como era de esperar, los seres humanos poseemos esta agresividad en nuestro código genético destinada a los mismos fines. En este sentido, y dado que nuestra principal aspiración como seres humanos y como sociedad, es extilparnos esos rasgos zoomórficos en pos de convertirnos en buenas personas civilizadas es cuando, como dice mi abuela, «metemos la pata hasta el fondo», pues ahí es donde comienza a gestarse ese resentimiento. Así pues, podríamos definirlo como una agresividad no expresada, velada y ciega que se enquista en el subconsciente personal y emerge cual líquido biliar ante recuerdos o asociaciones más o menos conscientes.

¿Pero qué tiene ésto que ver con las constantes diatribas, dedos señalantes y miradas de superioridad moral de los antitabaco? Ilustrémoslo con un ejemplo sencillo. Imaginemos que un niño pequeño observa con los ojos alzados a su imponente padre, frío como el hielo, siempre ocupado con asuntos más importantes que la salud emocional del niño, incluido el partido del Barça y, si éste pequeñín se atreve a molestarle, no duda en levantar el puño –y no porque sea precisamente comunista–. Éste niño les observa con una mezcla de terror y fascinación mientras él, con su actitud insana, absorbe el contenido de un rubio mentolado y por su boca lanza humo como los fieros dragones mitológicos. Pero éste pobre niñito, necesitado de atención y cuidados que no consigue, desea en lo más profundo de su ser gritárle a ese adulto gigantesco: «¡Oye gilipollas, soy tu hijo, hazme caso o haberte puesto condón aquella fatídica noche!». Sin embargo, el temor a una reprimenda, con su posible tunda de palos, hace a este niño pararse en seco, aunque una vocecita inconsciente te susurrará: «¡Tenías que haberle dicho ésto u esto otro! ¡Eres un cobarde!» Pero claro, reconocer nuestras debilidades y errores resulta muy doloroso, así que acallas esas auto-acusaciones echando balones fuera: «La culpa es de este cabrón que no tiene vergüenza, que no le importan mis necesidades para nada y encima se pasa el día chupando de ese cacharro asqueroso y pestilente».

Y así, queridos lectores, es como comienza a gestarse el resentimiento, aunque éste, como buen forajido del oeste, siempre trae compañía: un gordito lastimoso que se llama victimización y unas lánguidas jóvenes conocidas como excusas. Así, el resentido niño se dice mirando hacia tus zapatos: «Cómo iba a enfrentarme a él si me va a pegar, castigar con no ir a la excursión del sábado y me va a querer menos que ahora… Yo soy una víctima de este padre autoritario y nefasto». Por tanto, ya nos hemos metido en un terreno peligroso de sufrimiento incesante que discurre en bucle por nuestra mente, cuerpo y emociones pero, como nuestra maravillosa sociedad civilizada no concibe que los hijos odien a sus padres, éste resentimiento probablemente vaya dirigido hacia otra cosa asociada con los traumas, momentos de tensión y agresividad reprimida en el inconsciente a modo de fobia. En este caso, es muy probable desarrollarlo hacia el Braça; el equipo de papá, o si no al dichoso humo del tabaco, que solo sale de la boca de los tíos duros e insensibles del estilo de papá, como por ejemplo Humpfrey Bogart. Por si fuera poco, las aguas oscuras del resentimiento de este pequeño acaban, desgraciadamente, en un pozo sin fondo, que puede seguir llenándose con otras muchas experiencias durante su desarrollo hacia la edad adulta: aquellos «macarrillas» del instituto con camisetas de Iron Maiden que le daban collejas al ahora adolescente bigotudo mientras se creían guays porque le exhalaban en humo en la cara, la rubia pechugona de la discoteca que ocupaba el romántico corazón de nuestro personaje –además de protagonizar sus picores de bragueta– cuando después de darle una calada profunda a un Capri le decía con desdén: «¡Qué te pires, “pringao”!» o su primer jefe. Sí, aquel energúmeno bajito y rechoncho que le gritaba «¡Espabila, imbécil! ¡Que tienes menos sangre que una muñeca chochona!», siempre con aquel habano pegado al bigote.

Con éste microrrrelato a lo Oliver Twist, no quiero decir que todos los antifumadores sean niños maltratados que han vivido infancias desastrosas, llenas de violencia y vejación. También hay personas a las que realmente les molesta y tenían pocos bares en los que tomarse el café sin evitar una tos profunda; o antiguos fumadores, que con el solo echo de ver cómo la llama consume el papel blanco lleno de anillas grises en los labios de otro, les hace plantearse la calidad de vida por la abstinencia es comparable al placer cuasi erótico de aspirar el aroma de La Habana. Pero sí que es muy probable que, en ambos casos, la sola existencia de fumadores les haga sentirse resentidos con la sociedad y el Estado, que no tienen en cuenta sus problemas ni sus necesidades… Sin embargo, todavía no hemos dado el principal salto hacia el abismo: el colectivo.

Imaginemos que éste niño maltratado, cuyo nombre podría ser Pepe González, ahora es un adulto de 40 años, y aunque trabaja alegremente como barrendero en la Gran Vía de Madrid, el CO2 que despiden los coches no le molesta en absoluto; tiene una esposa enfermera y dos hijos cabezones. Cada vez que sus fosas nasales perciben esa apestosa pestilencia de rubio mentolado, el resentimiento aflora como un geiser, pero ¿¡Cómo iba él a decirle nada a el señor de la mesa de al lado al que no ha visto en su vida y perfectamente podría partirle la cara!? Así que, como siempre, prefiere marcharse con las orejas gachas y el rabo entre las piernas haciendo engordar el saco del resentimiento. Sin embargo, un buen día, nuestro melodramático personaje se entera de la existencia de un grupo de personas que también detestan el ponzoñoso humo del tabaco y han creado una «maravillosa» asociación llamada CNPT, destinada a defender sus derechos frente a los fumadores, con programas tales como los espacios sin humo, la denuncia sistemática a las tabacaleras por vender cigarrillos con alto contenido tóxico o la creación de grupos de apoyo para personas que intentan dejar de fumar.

Hasta aquí todo parece razonable y lógico. Sin embargo, nuestro amigo Pepe González ya ha cruzado el límite de lo individual para pasarse a lo colectivo. Al firmar su inscripción en dicha asociación, la sensación balsámicas es casi instantánea: «¡Al menos no eres el único tonto del pueblo a quién le molesta que le fumen en la cara!», dice su vocecita sadomasoquista inconsciente, que rápidamente es opacada con el resentimiento de la infancia hacia ese padre maltratador y arisco: «¡Vamos a bajarles los humos a ese cabrón!», aunque bueno, ya en un estadio colectivo de la mente serían «esos cabrones», es decir, todos los padres, madres, vecinos que han osado ponerse un pestilente cigarrillo en la boca y han exhalado su perfume hacia los cuatro vientos como el duro de Hupfrey Bogart. Porque éste, queridos lectores, éste es el problema del colectivo: no solo se aúnan fuerzas, sino también resentimientos. Y así la lucha se vuelve aún más ciega e irreflexiva, pues el trauma personal en relación con el tabaco, que podía ser una asociación incosnciente hacia el mal comportamiento de una persona del pasado, se convierte ahora en el odio directo hacia lo que ellos ven como otro colectivo: los fumadores.

Pero, ¿por qué digo que esta nueva lucha colectiva es ciega? Pues muy sencillo, aquí se produce algo que en psicología se llama proyección colectiva. Y funciona de la siguiente manera: si Pepe González odia el tabaco porque su violento padre fumaba, todos los fumadores le recordarán a éste y, de forma inconsciente asociará el deleznable comportamiento de su padre con todos aquellos que se manchan los labios con la viscosa nicotina. Por si fuera poco, si el Estado, con ese afán por recaudar votos… – perdón, quería decir «proteger al ciudadano»–, establece una ley que respalda sus propuestas, ese niño maltratado por el padre fumador se siente respaldado y con la sartén por el mango. ¡Ahora es el momento de la venganza! Y así, de pedir unas medidas aceptables para que exista un espacio propio, donde los no fumadores puedan ejercer sus derechos de socializar sin necesidad de estar en contacto con el humo, pasan a la exigencia, que acabó por convertirse en una nueva ley antitabaco en 2011, de que el humo infernal sea prohibido en todos los establecimientos públicos, ambientes cercanos a hospitales y colegios y, por supuesto, un acoso indiscriminado a aquellos que se han propuesto matar a la sociedad de cáncer y otras muchas enfermedades, según han dicho los médicos. ¡Ya tenemos a otra autoridad que les respalda! Ahora, desgraciadamente, solo tenemos que esperar un nuevo caso de histeria colectiva de éstos «niños maltratados» para que tras lloriquear como bebés en busca de una teta, el Estado se la meta en la boca y a nosotros por el…

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Y éste, queridos lectores, es un perfil psicológico bastante común de un antitabaco (extremista); quien, resentido durante años porque nadie escuchaba sus quejas, mientras gimoteaba por su terrible suerte y lo mal que le trataba la vida, se ha encontrado, no solo con un respaldo colectivo, sino también con el poder que le aporta la ley y el estado. Ahora es el momento de desquitarse, de hundir a los fumadores en ese rol de indefensión y sufrimiento en el que Pepe González ha vivido durante años. Ahora puede mirarlos por encima del hombro. Ahora puede tomarse un café calentito mientras sonríe cínicamente al verlos tiritar de frío al otro lado de los cristales de una cafetería madrileña en pleno mes de enero. Ahora puede gritarle a un sucio fumador «¡Aparta eso de mi nariz o te denuncio!», pues sabe que tiene el poder de decidir quién va a pagar una multa de 300 euros y quien no. Ahora puede tomar el derecho a la libertad de las personas y pisotearla con lascivia como él cree que otros habían echo con él antes. Pero Pepe González nunca reconocerá estos sentimientos tan oscuros, sino que pondrá un tono moralista para decir que lo hace «para que se cumplan las leyes» o, peor aún, «por el bien de la sociedad» y su responsabilidad en la constante vulneración de los derechos del panadero, camarero o la vecina de su barrio, solo porque se «echan un piti» de vez en cuando quedarán difuminados en una idea colectiva bien respaldada de estar haciendo lo correcto. Sí, queridos lectores: es la misma impunidad que sentían los soldados nazis cuando gaseaban a los judíos en Auschwitch, al estar imbuidos por la colectividad nacional-socialista, cuya ideología iba encaminada a crear un hombre nuevo y acabar con lo que ellos llamaban «razas inferiores». Todo ello, para tapar el resentimiento colectivo que la humillación tras la derrota en la Primera Guerra Mundial generó en el seno de ésta sociedad a principios del siglo XX.

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¿Acaso Pepe González no es capaz de darse cuenta de que está violando la libertad de otras personas? Sí. Pero es más tentadora la idea de un bien superior que esconde el odio hacia esos fumadores empedernidos y asquerosos que tanto le recuerdan a su padre. Sin embargo, hay algo que Pepe González no sabe: aunque acabe con el último cigarrillo sobre la tierra, envíe a todos los fumadores a un gulag o incendie todas las plantaciones de tabaco de Cuba y Virginia hasta su completa extinción, su resentimiento seguirá acompañándole de por vida, pues el culpable no es el tabaco, sino una mala persona que le trató mal, con cigarrillo o sin él, y hasta que no sea capaz de aceptarlo y entender que la vida es así, no habrá paz para Pepe González, ni tampoco para aquellos que hoy en día seguimos encendiendo un cigarrillo entre nuestros labios como símbolo de la libertad individual de los seres humanos.

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Podemos se “sube al moro”

Igual estoy muy desfasado y esta expresión ya no se usa. O se ha olvidado del todo…

Pero cuando yo era joven, “bajarse al moro” era irse al Norte de África a por mercancía. Era bajarse a comprar costo, chocolate,  chinas, hierba, grifa…

Igual estoy mezclando conceptos. Igual uno se bajaba al moro en el bar. E igual no es lo mismo costo que grifa. Qué se yo.

Pero el caso es que lo que era en mi juventud una actividad…común, pero macarrilla, habitual pero marginada y marginal, aceptada pero en los límites de la sociedad y sobre todo ilegal, es hoy en día un asunto “medicinal”, en vías de legalización.

No discutiremos aquí las propiedades benéficas del cannabis y sus derivados. Ni nos va ni nos viene que sea bueno o malo.

Vamos a citar las palabras del chérif de Paradise, esa serie de TV única por su tolerancia a las libertades, muy especialmente la de fumar tabaco.

En uno de los episodios, el solitario chérif, con su alcoholismo, Jesse Stone, se encuentra con una de las chicas problemáticas del pueblo, a la que está intentando enderezar. La chica está fumando un porro.

-Sabes que podría detenerte por estar fumando eso…

-Ya, menuda sociedad cínica. La gente bebe alcohol todos los días y eso sí que es malo y a esos no los detienes.

-En mi trabajo yo no me dedico a lo que es malo o no. Me dedico a lo que es legal o no. El alcohol es legal, lo que estás fumando no.

 

 

¿Cinismo? ¿Mera verborrea leguleya? ¿O simplemente un hombre profesional?  Lo que es legal pasa, lo que no es legal no pasa.

En realidad, es la actitud de este cuaderno. No me importa si el cannabis es bueno o malo…

 

Iglesias aspira a convertir el cannabis en un sector estratégico para España -Libremercado.com.

 

 

Esto sí es importante.

¿Puede el cannabis convertirse en un “sector estratégico” para España?

ABSOLUTAMENTE.

El estado podría ganar dinero a espuertas. Las ganancias con el tiempo se situarían en un buen par de miles de millones de euros para empezar, sin lugar a dudas (el Estado recauda hoy en día 8.000 millones con el tabaco, 11.000 millones en 2010, antes de que la ley “antitabaco” disparase el contrabando).

Si encima España se convierte en productora neta de cannabis, estamos hablando de millonadas. Y España tiene los terrenos y los agricultores profesionales necesarios, como los tenía para el tabaco, cuya industria ha machacado.

España fue la primera nación en comercializar el tabaco. La primera en establecer un Monopolio Global (Tabacalera, en 1636). Bueno, hasta que Aznar se la vendió a los ingleses en los 90…

Las ganancias fueron inmensas y hasta los Tercios de España, enseñaron a Europa a fumar tabaco en el bar:

 

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“David Teniers (El Joven), pintor flamenco del siglo XVII, tenía gusto por las escenas de bares, con atmósferas de humo y alcohol. Aquí una escena de los Tercios Españoles, fumando, bebiendo y jugando a las cartas en un bar. Otra forma de poner una pica en Flandes. Los tercios españoles fueron los primeros en fumar en los bares de Europa, hace 500 años. Los Tercios españoles enseñaron a Europa sobre esa NUEVA COSA LLAMADA TABACO, que sus camaradas al otro lado del Atlántico habían aprendido de los Indios.

El vandalismo cultural de la ideología antitabaco ha destruido hasta la partida de cartas y Farias de los ancianos, en España.”

 

Iglesias tiene razón: si España quiere, si sus políticos quieren, España será una potencia mundial en el cultivo de cannabis.

 

Y si la legalizan ¿se podrá fumarla en los bares? Porque, en realidad, ¿que legalizan, solo la maria o el cannabis en general?

Si es el cannabis en general, el hachís, que es lo que mas se consume aquí, se fuma con tabaco.

 

Kaw-djer dijo:

Aha, tocas puntos esenciales! 🙂

Imagino q ya puestos, iran a por el cannabis en general. Cierto q lo q se consume aqui es con tabaco, al contrario q en otros paises, pero imagino q quieren legalizarlo todo.

Y lo de fumar en los bares. interesantisimo. Está claro q se pretende vender al cannabis como medicinal y maravilloso (yo no digo q no lo sea, ni q lo deje de ser, eh 🙂 ). Por lo tanto, no me extrañaria q se permitiesen bares para fumarlo (como habia antes bares de fumetas, oficiosamente). Eso abriria las puertas a nuestras reivindicaciones. SI se puede fumar cannabis, pq no tabaco?

Pero tb es posible q no se permita fumar en bares (asi lo han hecho en Canada).

Pero aunq sea esto ultimo, sigue beneficiandonos. Legalizacion significa mas gente realizando el acto de fumar, q es identico sea cannabis o tabaco. Legalizacion significa hacer mas visible el acto de fumar. Legalizacion significa q el sueño de “desnormalizar” el acto de fumar q tienen los antitabaco, se aleja.

Se mire como se mire, la legalizacion beneficia a los objetivos de esta pagina, yo creo.

 

Sin duda.

¿Pero beneficiará al país, a pesar de las ganancias monetarias?

 

Siempre desconfiaré de todo lo que provenga de Podemos, por sensato que suene. Siempre pensaré que tienen algún otro motivo oculto, nefasto para nosotros. Y creo que lo tienen. Pero lo pasaré por alto. Estoy dispuesto a hacer el experimento (Canadá ya lo ha empezado hace unos días, algunos estados de EEUU hace meses, México con algunas medidas tímidas pero claras).

 

Pero mientras tanto, yo tendría una petición para Podemos. Una petición bien sencilla…

Estaría bien que Monedero no se dedicase a dar puñetazos a los que fuman TABACO.

Juan Carlos Monedero da un brutal puñetazo a un alumno por fumar en los pasillos de la facultad -Elmunicipio.es

“La víctima no denunció los hechos en el Juzgado, porque estaba en quinto curso y “no quería problemas “con un profesor de ese perfil”, ya que la manipulación en las aulas es clara si le caes bien al maestro tienes más posibilidades de aprobar.”

 

Juan-Carlos-Monedero-Podemos

 

Cannabis, bueniiiisimo. Tabaco, puñetazo. Entendido.

 

 

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